Mostrando entradas con la etiqueta agradecimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta agradecimiento. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de mayo de 2017

Tanto amor...

Tengo que tener siempre presente que en todo momento, ante cualquier adversidad, voy a tener en mi vida el bálsamo y la contención que se traducen en un alivio que redunda en el bienestar espiritual, que significa mi Boro.
Él es una dulzura especial que mi vida absorbe y disfruta plenamente de una manera especial cada vez que siento que los seres humanos me decepcionan en alguno de los aspectos de la vida, además de a cada momento, por supuesto. Indudablemente es una caricia a mi vida entera tenerlo junto a mí y saberlo íntima e inseparablemente unido a quien escribe.
Lo amo. Es una parte esencial de mi vida y de mi levantarme cada día para enfrentar la continua batalla de vivir que no me alcanzará la vida ─la mía─ para agradecer su llegada a mi corazón.
O sí, quizás sí me alcance si lo veo desde el lugar de quien disfruta y agradece el hecho de haber sido bendecido con este amor animal, puro y extremo, dedicando parte de mi vida a profundizar y hacer uso de este regalo que puedo abrazar entre mi pecho y cuidar a cada instante, de manera real, sin demorarme en otra cosa.
GRACIAS A MI BORO. GRACIAS, MI PERRITO ADORADO. TE AMO. SOS IMPORTATÍSIMO EN MI VIDA. SOS PARTE DE MI CORAZÓN.


domingo, 11 de diciembre de 2016

¡Jajajaja!

¡Y pensar que alguna vez
alguien me dijo
que mi mundo era pobre y acotado,
por limitarse ─en gran parte─ al amor hacia mi perro,
hacia mi Boro, no mucho más,
y no tener esas "aspiraciones materialistas"
que todo el mundo tiene!

domingo, 7 de agosto de 2016

Gratitud por tanto amor recíproco. ♥

Siempre, sea donde sea que nos agarre una foto o nos encontremos con alguien, estaremos juntos. Porque nos necesitamos imperiosamente para ir tranquilos por la vida, siempre juntos.
Para ir tranquilos, decía, sabiéndonos el uno al lado del otro sin ninguna otra preocupación, entonces, que la de ir tranquilos; de que si estamos unidos nada más debe preocuparnos.
El amor que nos tenemos mi Boro y yo es tan importante para nuestras vidas, que es algo así como el motor que a mí, por ejemplo, me hace estar seguro de que nada podrá lastimarme verdaderamente mientras pueda encontrar ese refugio y esa calma que mi espíritu necesita y que obtengo al vincularme con Él. Y para Él, el combustible que lo hace vivir plenamente libre de toda tristeza sintiéndose el ser animal más amado, cuidado y valorado sobre la tierra —aquí conjeturo sobre lo que mi perro puede llegar a sentir; pero de sentir algo no dudo que en esencia, básicamente, esto está sintiendo continuamente.
Y es así. Así estamos y seguiremos estando, unidos eternamente gracias a esta impresionante bendición que tenemos los dos, esa que consiste en sentirnos amados y necesitados por la otra parte sin pedir nada cambio pero dando a la vez todo lo que tenemos, a cada momento, en señal de agradecimiento y gratitud por tanto amor.

miércoles, 8 de junio de 2016

​ ¡Qué otra cosa puedo hacer!

Hoy mi felicidad me lleva a escribir nuevamente estas líneas para Él, el dueño de este blog, ¿quién más sino?
Y es que mi amor hacia Boro, y el que puedo asegurar que siento de Él hacia mí, es tan enorme y tan luminoso que siempre viene a determinar mi ser como el de un privilegiado que no puede hacer otra cosa que no sea abrazar esta felicidad que lo —me— envuelve por completo.
Nunca me cansaré de agradecer, y de gritar y volver a gritar ─hacer esto, desde el hecho de crear un blog para comentar la dicha de compartir mi vida junto a mi perro, así como otras tantas expresiones que hago acerca de este hecho son un grito que voy a seguir dando en el mejor sentido de su significado— mi completa satisfacción por haber reparado en el amor de los animales, específicamente de los perros, como ese bálsamo y fortalecedor mágico que yo podía estar necesitando ante cualquier situación que me tocase afrontar en la vida.
Y afortunadamente tuve la feliz idea de contemplar esta posibilidad de vivir con un perro y es por ello que la vida me ha premiado con el mejor de los regalos que disfruto y celebro cada día: éste tenernos incondicionalmente el uno al otro.
Así, sin más, esto es mi vida gracias a mi perro, un camino que sólo sabe de amor y fidelidad y que nunca, pero absolutamente nunca, pasa malos momentos, de tristeza, enojo, rencor, o algún otro tipo de esos sentires feos y mezquinos.
Entonces: ¡qué otra cosa que agradecer el hecho de ser un hombre feliz —sabiendo que tengo a mi lado a un perro feliz— que no cesar ni un instante de comentarlo, proclamarlo, y compartirlo con todos ustedes!

lunes, 8 de febrero de 2016

Quiero dar las gracias.

Podría reflexionar eternamente sobre la vida, de hecho lo hago en la mayoría de las entradas de mi otro blog De todo como en Botica, pero desde hace muchos años, unos ocho aproximadamente, todo mi saldo siempre es positivo por esta belleza que pueden apreciar en la foto, inspirador absoluto de este blog.
Y sí, mi perro, llamado Boro, me ha ganado el corazón de una manera increíble y lo amo tanto que, mientras Él esté a mi lado, siempre todo en nuestra vida juntos estará cubierto de ese bálsamo que yo necesito y Él necesita para vivir todo más completa e intensamente. Para que todo en nuestras horas sea algo lindo, protegido, cuidado y siempre brillante y digno de ser puesto en valor.
Lo amo. Inmenso es mi amor por Él. Es único. Llegó a mi vida para mejorar mi existencia y para demostrarme que todo lo que no sea amor, paseos al sol, mimos y simplicidad no tiene el valor que yo quizás le daba antes de tenerlo compartiendo su vida conmigo.
Y no es que ponga todo en Él para tapar cosas ni nada por el estilo. Tengo bien claro el otro carril, el de la vida "de los humanos", que por supuesto me incluye; pero resulta que puedo considerarme afortunado de poder zambullirme de cabeza al carril que mejor me hace y que más disfruto vivir que es el de la vida pura y simple que solo quienes convivan o hayan convivido con un animal entenderán mejor a qué me refiero.
Y como de las compañías que el ser humano puede tener y disfrutar las dos que más celebro son la de la música y, por supuesto, la (compañía) animal ahora quiero dar las gracias por las canciones (como dice la letra de Thank you for the music, del grupo ABBA) y por los animales, POR MI PERRO, por supuesto.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Domingo, tipo 7:30 pm.

Este atardecer de domingo me permite reflexionar. Algo que por cierto hago a diario y sin importar el día o el lugar; pero convengamos que por estas horas de este día particular de la semana algunas cosas salen más fluidamente.
Y así vamos, como cada atardecer desde hace casi 8 años, mi perro y yo, sabiendo que poco puede importarnos el resto si tenemos en claro que nos tenemos y nos seguiremos teniendo el uno al otro como lo venimos haciendo hasta ahora incondicionalmente (hace tiempo asumí que Él también siente y sabe todo esto en su interior, al igual que yo, y por tal motivo por eso lo incluyo diciendo "tenemos en claro").
La vida nos va ofreciendo diferentes días y no hay condiciones sine qua non para que algunos sean mejores o peores que otros; por lo tanto los fines de semana (largos o no) pueden resultar brillantes como también horribles, y esto es todo parte de lo mismo, de la vida y de sus diferentes presentaciones, según los días.
Por eso me refugio en Él, en mi perrito, y en cada cosa que hacemos juntos sabiendo que son los momentos compartidos entre nosotros dos los que mejor me hacen al cuerpo, al alma y a mí espíritu; y por supuesto que a Él también.
Porque a veces me aflijo por cuestiones que nos exceden y entonces, afortunadamente, cuando logro darme cuenta del tiempo que no vuelve y que estoy desperdiciando, sumiéndome en estados tan tristes y penosos, automáticamente vuelvo a sentir todo lo que genera mi perro en mí y no puedo terminar haciendo otra cosa que alegrarme, sentirme bendecido y agradecido, y siendo feliz, sin duda alguna. Lo juro.
Así lo hago porque no me gusta ser un Ser desagradecido e injusto, más teniendo en cuenta todas las bondades que la vida me ha dado para ser feliz.
Bondades, para ponerle un nombre general a todo lo hermoso que pasa a diario en mi existencia, que quizás algunos podrían ver cómo pequeñas o insignificantes pero que son las que yo necesito para ser feliz. Solo esas y ningunas otras cosas que quizás hagan más ruido o encandilen si se las exhibiese en comparación con las que a mí me ayudan a ser un Ser FELIZ.
Y no está escrito, pero ya es un hecho, que cada uno tiene la receta exclusiva para su felicidad, como también que esa receta será óptima si no afecta en forma perjudicial a otros en pos de lograr alcanzarla.
Y ya se sabe que la felicidad es diaria, casi instantánea podría decirse, y por eso nunca vamos a llegar a la meta que nos permita descansar y tirarnos a disfrutarla plácidamente porque va a ser menester de cada segundo de nuestro camino, solitario o en compañía, continuar buscándola.
Yo, o mejor dicho nosotros, mi Boro y yo, ya encontramos la fórmula y seguimos la receta aplicadamente para no desperdiciar ni un solo minuto de nuestra vida, individual y compartida, en otra cosa que no sea ser genuinamente felices. Lo demás, eso que va por otro carril diferente con respecto a la vida soñada que nos construimos Toto y yo (aunque dé risa, quizás llame a la burla o genere lo que genere en quien me lea ahora: es soñada y absolutamente feliz) eso será manejable, esquivable, ignorable, o felizmente recibido, según se vaya dando; pero al día de hoy la vamos llevando muy bien El Toto y yo, y somos felices. Después, todo lo demás no importa. ♥


martes, 23 de junio de 2015

Era ineludible que así sucediera.

Llevamos tantos años compartiendo la vida juntos, Boro y yo, que cada vez que por simple ocurrencia miro hacia atrás y contemplo (en mi imaginación) todo lo que hemos atravesado, todo lo que nos ha tocado vivir estando siempre unidos e inseparablemente juntos, siento que es increíble que un ser como Él pueda significar tanto en la simple vida de otro ser como yo. Y ésto sirve para cualquier caso de animal y ser humano que logran vincularse y caminar juntos toda la vida que se les permita.
Es inconmensurable el amor que siento por Toto y el que sé que Él siente por mí. Y no es que sea una cosa única y absoluta que invalide los demás afectos, esto de vivir junto a un perro, pero de una forma u otra prevalece porque ESTAR SIEMPRE no tiene comparación con nada ni con nadie más que con quienes "se están", como digo, siempre el uno para el otro.
Por eso es que Boro es mi Familia, la que he elegido, esa que sí se elige y que yo me siento con la fortuna de haber hecho uso de esa elección, valga la redundancia.
¿Qué haríamos Él y yo si no nos hubiéramos encontrado para compartir no se cuantos años que nos regale la vida? ¿Qué hubiera sido de mí si hubiera postergado esa decisión de ir a buscar un perrito en ese momento específico de mi vida? ¿Qué hubiera sido de Él si en lugar de irse conmigo se hubiera ido con una señora que se llevaba al hermanito a una casa de Becar
Todos interrogantes que no tienen respuesta porque no se han dado jamás, salvo en el párrafo anterior cuando yo los convertí en preguntas; o mejor dicho que sí tienen una única respuesta y que es QUE NO HUBIERA SIDO NADA, PORQUE BORO HABÍA LLEGADO A ESTE MUNDO UN 7 DE FEBRERO DE 2008 PARA ENCONTRARSE CONMIGO Y PARA NADA MÁS QUE ESO. ♥
La vida nos juntó, nos unió. Era ineludible que así sucediera.

miércoles, 29 de abril de 2015

Animales.


Los dos animales. Uno no humano, Él; y otro humano, yo.
Los dos peludos.
Los dos compañeros y eternos amigos.
Uno con el otro y el otro con ese uno.

Pero sí, hoy no le quiero quitar protagonismos a mi Toto.
Hoy lo saludo, y lo amo, y le agradezco que Él, junto a todo el resto de sus congéneres existan y nos ayuden tener esas bocanadas de gran ejemplo en el auténtico amor, la infinita belleza y la inigualable fidelidad.

TE AMO BORO.
¡FELIZ DÍA!
G R A C I A S

miércoles, 5 de junio de 2013

Nueva amiguita.

Ya les he comentado acerca del amor que le tiene Boro a cada uno de sus animalitos de peluche, motivo por el cual regalarle uno, cualquiera sea, significa en quien lo hace, un verdadero placer porque Él lo sabe valorar de manera explícita haciendo que uno jamás sienta que le hizo un obsequio en vano.
Los adora; tanto es así que también ha sido tema principal de varias entradas de este blog el mostrarlo con alguno de los que forman parte de su extensa, variada, ya raída en algunos casos, y estimada colección de queridos juguetes.
Hoy la protagonista de esta publicación es Lulú, su vaquita, y Él por supuesto; ya que Boro es y será siempre el indiscutible personaje principal de cada una de las publicaciones de éste blog, el suyo, Mi Boro y Yo.

miércoles, 20 de febrero de 2013

¡Vaya si nos tenemos!

Una vez, allá por el 10 de junio del año pasado, yo reconocía en la entrada La más hermosa compañía que los domingos, en los atardeceres especialmente, y cuando me encontraba solo con Boro en esos momentos en los que generalmente, como va terminando el fin de semana, las familias, parejas, o personas que viven bajo un mismo techo con un vínculo estrecho se encuentran todas juntas simplemente por ser ese un momento donde generalmente todos vuelven a la casa; bueno, yo siempre veía que en esos momentos yo me encuentro solo con Él, con mi Boro, y si bien ahora no me voy a desdecir de lo expresado, voy a ampliar el momento en el que puedo experimentar la sensación comentada.
Cada atardecer, anochecer o final del día, en el que me encuentre en un parque o plaza y esté relajado yo, y sereno Él, es decir que en lugar de andar por allí se encuentre más apegado a mí, es cuando también experimento que Él y yo nos tenemos siempre y por tal motivo nos aguantamos y esperamos en nuestras formas de ser, sabiendo que antes o después, invariablemente, vamos a estar ahí, el uno para el otro, dependiendo de que en determinados momentos estemos atareados y ocupados; yo en mis cosas y Él, bueno, en las suyas.
Boro puede andar recorriendo parques enteros y persiguiendo perritas o perritos para jugar e interactuar con ellos pero siempre volverá a mí para estar conmigo y seguir compartiendo este vínculo grandioso que nos une. Y yo, puedo andar con mil cosas en la cabeza, ocupado de aquí para allá, pero siempre también estaré regresando física, mentalmente y afectivamente a Él (prestándole la atención que merece), porque es mi necesidad seguir compartiendo mi vida con la suya, sin demasiadas interrupciones.
Por lo tanto, los atardeceres y anocheceres en donde sé que no me espera nadie más que Él, que generalmente está a mi lado por otra parte, son los tiempos en donde recalo en que nos tenemos el uno al otro, por sobre todo (y todos) lo demás. ¡Y vaya si nos tenemos!

miércoles, 18 de julio de 2012

Gracias a todos, entonces.

Con todo el amor que siento hacia mi perro y que plasmo diariamente en este blog que le he dedicado a Él y me he dedicado a mi, sin olvidar que también lo dedico continuamente a quienes pasan por aquí y saben apreciar todo lo que encuentran en él, es que deseo agradecer a mi perro Boro en primer lugar por ser el artífice de esta linda realidad que vivo actualmente desde que Él comenzó a compartir su vida conmigo por una decisión que se me ocurrió tomar luego de varios años de pensarla, madurarla y preparame para llevarla adelante; y es aquí donde me agradezco a mi también el haber sido factor determinante en proveerme de esta hermosa felicidad que se genera al compartir parte de una etapa en el camino de la vida junto a un animal no humano como es el perro.
También, finalmente, quiero agradecer a todos los que visitan mi blog y, leyendo algunas de las entradas que asiduamente publico, comprenden, valoran y se emocionan ante el hecho de permitirse expresar en voz alta todo lo que significa el vínculo entre humano y animal y lo que produce en ambas partes esta magnífica, pura y absolutamente sanadora relación que expreso a cada instante que se navega por mi blog.
Gracias a todos entonces. Gracias. Gracias. Gracias.

lunes, 25 de junio de 2012

Debo hacerlo.

Boro de cachorro, en uno de los momentos
en los que comenzaba a compartir su vida conmigo.
Debo agradecer el hecho de tener a Boro en mi vida ya que desde el momento en que lo he incorporado a mi existencia la misma ha ido modificándose positivamente y mejorando mi calidad de ser humano.
Siempre me interesó ser cada día mejor persona, dejando atrás las cosas feas y negativas que descubro en mi forma de ser y tratando de incorporar nuevos hábitos y costumbres, además de formas de desenvolverme en la vida y con las demás personas, que vayan moldeándome en pos de ser un ser que sólo viva con el objetivo de crecer interiormente todo el tiempo.
Y Boro, y la dicisión que tomé de incorporarlo a mi vida en primer lugar, ayudan a que transite este camino de mejoramiento personal continuo.
Afortunadamente fue Boro, mi Boro, el que terminó siendo el compañero no humano de todos los días y es gracias a la convivencia e intercambio de distintos tipos de momentos que tengo con Él que crezco cada día en este hermoso vínculo que a su vez mejora y dignifica mi vida.

domingo, 24 de junio de 2012

Mi amigo fiel.

Cuando dormís tan serenamente me hacés saber que estás muy a gusto y tranquilo en nuestra casa y que esa protección que intento darte cada día surte efecto haciéndome sentir que estoy haciendo bien las cosas y que tu llegada a mi vida fue, amén de para engrandecer mis días, para hacerte un ser feliz y dichoso.
TE AMO BORO, MI AMIGO FIEL.

jueves, 21 de junio de 2012

Por todo eso.

La compañía de Boro significa muchas cosas en mi vida. Cada día, casi sin darme cuenta, puedo corroborar que Él ha llegado a mí para hacerme sentir amado las 24 horas del día sin excepción, todo el tiempo, y eso es tan importante y fundamental para mi como para todo ser humano que al sentirse de esta manera, valorado, necesitado y AMADO, no puede menos que ser feliz y adorar a ese ser especial que es quien le provee de esas hermosas sensaciones y sentimientos que ennoblecen y engrandecen a cualquier ser vivo que tiene la gracia de experimentarlos.
Y no es que no reciba amor por otros canales, de (otras) personas, pero el caso con mi perro, es que ese amor (que puede llegar a existir en las personas aunque dudo que con la intensidad, pureza y autenticidad que existe en los animales) es total y continuo, sin ninguna intermitencia que pueda darse producto de enojos (los animales no se enojan), ofensas (los animales no se ofenden), heridas (los animales nunca se sienten lastimados espiritualmente ante las reacciones de sus compañeros de vida humanos) o de cualquier otro motivo que haga resentir el amor a brindarse de alguna de las partes.
Y esto yo lo aprendí desde que mi vida se iluminó por compartirla junto a Él, y es por eso que jamás me enojo con Él, amén de que no me de motivos, y trato de aplicar esta fórmula de paz y amor hacia mis relaciones con los demás seres vivos que me rodean, agiornando de esta forma mi vida desde lo personal y lo social, y todo gracias a la experiencia de vivir junto a Boro.
Todo es muy lindo, todo es muy sano y todo es muy gratificante al lado de mi perro. Por eso lo amo. Por eso lo cuido mucho. Por eso le dedico este blog que nace desde mi corazón. Por eso trato de que Él sea Feliz a cada momento de su vida. Y por eso, yo soy Feliz.

lunes, 18 de junio de 2012

¡¡Felicitaciones Facu!!

Foto que nos muestra a Boro y a mi a poco tiempo de su llegada a casa
fortaleciendo nuestro vínculo que sería de lo mejor que nos pasó en la vida.
Estos días de otoño y sus respectivas noches, bien fríos y de esos que dan ganas de quedarse adentro de la casita de uno saliendo lo mínimo e indispensable posible, son los momentos en los que estando sólo -salvo por la compañía de mi perro- siento que es tan bueno y lindo tenerlo conmigo que debo felicitarme una vez más por la decisión tomada y llevada adelante a principios del año 2008 cuando se puso en movimiento y se concretó la inmejorable e impagable idea de traer a Boro a vivir conmigo y compartir mi vida.

domingo, 17 de junio de 2012

Gracias por pasar.

Yo tengo un afecto y predilección especial por mi perro Boro, lo saben todos ustedes que leen de tanto en tanto algunas entradas de este blog que he ido armando (y lo sigo haciendo) para transmitir lo que significa una vida plena a través de lo que brindan estos seres de amor a la vida de los humanos que comparten cada día de su existencia junto a ellos.
Por eso tantas fotos, cuando no videos, y en definitiva imágenes animadas o estáticas que lo muestran a Él y me muestran a mi en diferentes momentos de esa hermosa relación y profundo vínculo que se ha generado entre nosotros dos.
Cada foto da muestra de su hermosura física y de su nobleza y hermosura también porque no, interior; y es un placer para mi compartirlas y brindarlas a todos los que gusten de pasar un instante al menos por este blog para disfrutar de toda la belleza, el amor y la libertad que significa para mi tener a este amigo y compañero de vida no humano en mi vida.

domingo, 10 de junio de 2012

La más hermosa compañía.

Hay días de la semana en los que me siento más solo que en otros. Y sí, yo, al igual que mucha gente que vive sola en una ciudad grande y llena de gente, a veces me siento así, solo.
Los domingos, especialmente en los atardeceres cuando ya va terminando el día y estoy en la plaza con Boro, es un momento en el que aflora esa soledad que si bien no es total ni me sumerge en un estado de desamparo ni de tristeza debido, entre otras cosas, a que tengo conmigo al ser más hermoso y compañero que jamás había pensado que iba a tener y que por supuesto es Él, Boro; de todos modos viendo que se termina el finde y arranca una nueva semana siento un poco de esa soledad que me hace sentir que estamos solos en el mundo mi Boro y yo. Es decir, solos en ese momento cuando cada uno está en lo suyo, con los suyos (momento que te indica quienes son tu compañía posta, la real) y es ahí donde veo que lo que realmente tengo en materia de compañía es justamente mi perro.
Gracias otra vez entonces, Toto querido, por ser siempre desde tu llegada a mi vida, la más hermosa compañía que jamás imaginé tener.

viernes, 8 de junio de 2012

Un vínculo muy diáfano que crece y brilla.


Jajaa..! Recurro a esta onomatopeya del sonido de la risa porque estaba riéndome solo al recordar cuanto me ocupaba en dejar en claro, y sólo para mi, que mi perro era sólo eso en mi vida: un perro o una -mal llamada por muchos- mascota y nada más; queriéndome autoconvencer de esta manera de que nunca traspasaría esa línea delgadísima de valorarlo como un integrante más de la familia, de la casa, y con el total significado que esto supone. Y pensar que creí que esto me iba a dar resultados!
El tiempo se encargó de demostrarme lo contario y el flacucho Boro que por entonces, a sus 2 años y un par meses se ve en la foto, poco a poco fue ganándome el corazón y ocupando un lugar de verdadera y hermosa importancia en mi vida.
Ya lo he comentado en varias oportunidades -por ejemplo en la entrada Sumé a Boro a mi vida como compañía, y para dejar de estar solo y en alguna otra como Me increparon y nos increparon, donde por otro tema desemboco en este tema central nuevamente- y he reconocido que aunque me empeñaba en no valorar desestructuradamente a mi Boro, como veía que muchos (o casi todos) los que tenían perros lo hacían con ellos, finalmente y como se nota en cada entrada de este blog, no lo pude conseguir y terminé dando rienda suelta a mi afecto y agradecimiento por este compañerito de vida no humano que me hace Feliz con su compañía, valga la redundancia.
Por todo esto puede que algunas veces redunde en temas, pero es en ese volver a tocarlos que siento que voy asimilando y creciendo en el vínculo con mi perro Boro y dando un paso más en la aceptación de que en la vida no hay nada estipulado y que las cosas que nos llegan, y nos gratifican y completan, vienen a darnos un golpe de afecto, de libertad (desde la movilización interna que nos provocan) y de diafanidad a nuestra vida.

martes, 5 de junio de 2012

Donde se queda, sale foto.


Es tan lindo este perro que vive junto a mi desde que llegó a mi casa, nuestra casa, para quedarse conmigo y hacerme sentir el compañero humano más feliz gracias a su obediencia, su educación, su inteligencia y su bondad que siempre lo fotografío en varios momentos del día, teniendo a mi favor que Él, se quede donde se quede y gracias a su belleza natural, ya es una foto impecable en si mismo.