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miércoles, 4 de junio de 2014

No tengo mascota, tengo a Boro, mi perro.

Si me preguntan si tengo o no mascotas respondo que, ateniéndome al estricto significado que la gente le da a este término donde la misma es un animal querido sí, pero que ocupa "ese" lugar inferior y relegado con respecto a la prioridad que tienen por ejemplo hijos o cualquier otro integrante de la casa, respondo que no, que mascota no tengo.
A continuación, por supuesto, y como corresponde a quien no miente y se expresa (al menos intento hacerlo) con total claridad, digo que sí forma parte de mi hogar, un animal, pero que es solo una parte más de la familia y nunca algo así como una mascota.
No concibo, hace años ya, esa forma de denominar a nuestros compañeros de vida no humanos otorgándoles de esta manera un status inferior dentro de su ubicación en un círculo; sea este familiar, de amigos, o el que sea.
Ellos, los animales, son (deberían serlo al menos) tan importantes como el siguiente integrante de esa familia dentro de la cual se encuentren. Son parte de nuestra familia, nada más ni nada menos que eso.
Por eso cuando me preguntan algo así, rotulando un vínculo de esta manera, mi respuesta es siempre la misma: NO, MASCOTA NO TENGO; TENGO A BORO, MI PERRO.

miércoles, 20 de febrero de 2013

¡Vaya si nos tenemos!

Una vez, allá por el 10 de junio del año pasado, yo reconocía en la entrada La más hermosa compañía que los domingos, en los atardeceres especialmente, y cuando me encontraba solo con Boro en esos momentos en los que generalmente, como va terminando el fin de semana, las familias, parejas, o personas que viven bajo un mismo techo con un vínculo estrecho se encuentran todas juntas simplemente por ser ese un momento donde generalmente todos vuelven a la casa; bueno, yo siempre veía que en esos momentos yo me encuentro solo con Él, con mi Boro, y si bien ahora no me voy a desdecir de lo expresado, voy a ampliar el momento en el que puedo experimentar la sensación comentada.
Cada atardecer, anochecer o final del día, en el que me encuentre en un parque o plaza y esté relajado yo, y sereno Él, es decir que en lugar de andar por allí se encuentre más apegado a mí, es cuando también experimento que Él y yo nos tenemos siempre y por tal motivo nos aguantamos y esperamos en nuestras formas de ser, sabiendo que antes o después, invariablemente, vamos a estar ahí, el uno para el otro, dependiendo de que en determinados momentos estemos atareados y ocupados; yo en mis cosas y Él, bueno, en las suyas.
Boro puede andar recorriendo parques enteros y persiguiendo perritas o perritos para jugar e interactuar con ellos pero siempre volverá a mí para estar conmigo y seguir compartiendo este vínculo grandioso que nos une. Y yo, puedo andar con mil cosas en la cabeza, ocupado de aquí para allá, pero siempre también estaré regresando física, mentalmente y afectivamente a Él (prestándole la atención que merece), porque es mi necesidad seguir compartiendo mi vida con la suya, sin demasiadas interrupciones.
Por lo tanto, los atardeceres y anocheceres en donde sé que no me espera nadie más que Él, que generalmente está a mi lado por otra parte, son los tiempos en donde recalo en que nos tenemos el uno al otro, por sobre todo (y todos) lo demás. ¡Y vaya si nos tenemos!

viernes, 25 de enero de 2013

Sólo ustedes sabrán a que me refiero.

Quien pueda entender estas palabras desde "ese" lugar que está ahí dentro de cada uno, donde se funden los sentimientos que llegan al alma; sabrá a que me refiero.
Quien ha tenido la oportunidad de abrazarse a su perro y sentirse en una unión, de las más puras y no contaminadas por nada, corazón con corazón, sabrá a que me refiero.
Quien haya estado acostado junto a su perro, observándolo dormir plácidamente, por estar al lado de su dueño, con la cabeza en la almohada -aunque sea un perro-, sabrá a que me refiero.
Quien pueda sentir ese amor desinteresado y total que su perro le ofrece a cada instante, sabrá a que me refiero.
Quien haya estado feliz, en todo momento o en cualquier día, sin mayores motivos aparentes, corroborando luego que la existencia de ese ser, su perro, era el motivo de tanta felicidad, sabrá a que me refiero.
Quien guste de la buena, sincera y desinteresada compañía, sabrá a que me refiero.
Quien se dé cuenta, diariamente, de las bondades que implica y significa compartir su vida junto a un animal, sabrá a que me refiero.
Y por último, quien no conciba la idea de una vida sin la gracia de haber estado en contacto real (entablando un vínculo que va más allá del expresar "-¡Qué liiiindo!!" cuando se los ve de paso), al menos una vez, con ellos, los animales, sabrá a que me refiero cuando expreso que compartir mi vida con Boro es de lo mejor que me pasó, y por eso lo transmito a diario con todos ustedes, que bien saben a que me refiero.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Siempre lo creí, lo creo, y lo seguiré creyendo.

Cuando observo alguna reacción inesperada, como fea, de algún perro que se acerca a Boro o viceversa me sigo sorprendiendo de porque reaccionarán mal algunos perros aunque del otro lado tengan toda la buena energía canina y la bondad por delante como ocurre cuando algún perro lo tiene a Boro frente suyo.
Después caigo en la cuenta de que no todos los perros son mi Boro, ni todos han recibido en toda su vida sólo amor a cambio de todo lo que han hecho.
También es cierto que algunos que han recibido (supongo) afecto y amor de parte de su familia humana son igualmente agresivos, tanto o más que aquellos callejeros que seguramente han tenido una dura vida con peleas, desprecio y todo tipo de vapuleos. Aunque debo reconocer que en la mayoría de los casos, los perros de la calle no pelean sino es para defender un trozo de comida (se entiende que debe ser un tesoro al que cuando lo consiguen lo defienden con uñas y dientes) o su lugar (aunque sea un pedazo de plaza pública si es donde ellos moran también se entiende que lo asuman como su casa, de su propiedad, y lo defiendan de extraños que osan pasar por allí).
Es así que siempre las peores sorpresas me las he llevado (y se las ha llevado mi perro) con perros que van con sus dueños y que a no ser que sean maltratados por ellos, tienen muy poca -y mala- predisposición para relacionarse con otros perros, cuando no con personas también.
Siempre creí, creo, y lo seguiré creyendo, que si se aplica (y hablo específicamente de perros que viven con familias humanas) una correcta educación y sociabilización, y se ofrece además amor en retribución de lo que se aprende y amor en cualquier y todo momento del día, los perros serán como el hermoso Boro que tengo la suerte de tener compartiendo mis días junto a mi. Un perro noble, sociable, fiel y amoroso con todos los seres vivos que se le acercan.
Mírenlo sino, una imagen vale más que mil palabras.



sábado, 29 de septiembre de 2012

Al cien por cien (o como se diga).

Siempre estamos juntos, muy juntos,
compartiendo nuestras vidas
e incorporando en ellas
a diferentes personas
que van y vienen pero que como tal
en algunos momentos
dejan de estar a nuestro lado, siendo mi Boro y yo finalmente quienes siempre nos tenemos
al cien por cien.

sábado, 18 de agosto de 2012

La bondad.

La bondad es el atributo que sobresale y tiñe por completo el carácter de Boro, mi compañero de vida, animal.
Un Boro tan dulce, cariñoso, amigable, festivo y tolerante, tanto con animales no humanos como con humanos, merece que se reitere cuantas veces sea necesaria esta virtud de la que es noble poseedor y que aunque seguramente ya la haya resaltado en alguna otra entrada de éste, su blog, ahora la expongo como "virtud protagonista" de esta publicación que hoy me convoca a escribir algo sobre mi perro, en esta día.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Boro me da pautas esenciales con su vida.

Yo nunca, escuchen bien -o mejor dicho lean bien- pero nunca, nunca me voy a cansar de expresar y divulgar el amor que siento por mi compañero de vida animal no humano, Boro; porque es en este hermoso ser donde encuentro muchas de las pautas que me ayudan a ser cada día una mejor persona que indaga dentro de si misma para poder seguir evolucionando en el camino a la pureza de los valores que verdaderamente valen en la vida.

sábado, 4 de agosto de 2012

Su punto de referencia.

Boro puede estar
compartiendo momentos
con muchas personas,
con todas las que se imaginen,
pero cuando es el momento
de priorizar el verdadero afecto,
Él viene hacia mí
porque soy su punto
más importante
de referencia en esta vida.
Me encanta que así sea.
Lo amo.

jueves, 2 de agosto de 2012

Lo agradezco.

Agradezco tener un perro como Boro que me sigue a todos lados, está pendiente de mi y vive para mi.
Quizás suene algo egocéntrico, no sé..., puede ser; pero en este caso sería un egocentrismo que aparece desde el amor y desde lo que ambos sentimos, el uno por el otro, desde que comenzamos a interactuar viviendo juntos y compartiendo la vida de todos los días.
Yo sé que mi Boro es absolutamente feliz estando junto a mi, lo puedo asegurar. Se le nota en su expresión, en su andar, en su forma de enfrentar las cosas cada día; en todo. Él es un perro feliz y yo una persona feliz, también.
Hay algo que además soy, y es agradecido, y por eso expreso este agradecimiento en cuanto tengo la oportunidad de hacerlo para que todos sepan que este obsequio que me hizo la vida a través de mis ganas primero, y de mi decisión después, de compartir mis días junto a un animal no humano es algo que deberé seguir agradeciendo siempre por lo importante y trascendental que resulta en mi vida.

martes, 19 de junio de 2012

Les pido que me lo hagan saber. GRACIAS.

Quiero, en este blog al menos, no decaer ni 1 minuto en la expresión que le doy a las muestras de afecto y simpatía que tengo hacia mi perro.
Si decae o mengua mi intensidad con respecto a este tema me gustaría que me lo hagan saber ya que internamente no disminuye en lo más mínimo mi amor por Él.
Viéndolo dormir mientras yo hago cosas en casa, esperando mientras yo le sirvo el alimento balanceado y Él mirando cada movimiento de este trámite, caminando a mi lado por la calle y mirándome de tanto en tanto con su carita de felicidad absoluta, llamándome la atención para que le de bola y juegue un poco con Él o simplemente estando ahí al alcance de mi vista, siempre es un placer poder verlo y darme cuenta de que esa nobleza y hermosura de perrito es quien me acompaña todos los días de mi vida y vive por mi, para mi y con la única intención de estar conmigo.
Por eso, si dejo ver en mis entradas de blog una falta de intensidad con respecto a la expresión del amor y la felicidad que comparto y que me provoca tener a Boro, mi perro, en mi vida no lo duden y me lo hacen saber, si? GRACIAS.

domingo, 17 de junio de 2012

Gracias por pasar.

Yo tengo un afecto y predilección especial por mi perro Boro, lo saben todos ustedes que leen de tanto en tanto algunas entradas de este blog que he ido armando (y lo sigo haciendo) para transmitir lo que significa una vida plena a través de lo que brindan estos seres de amor a la vida de los humanos que comparten cada día de su existencia junto a ellos.
Por eso tantas fotos, cuando no videos, y en definitiva imágenes animadas o estáticas que lo muestran a Él y me muestran a mi en diferentes momentos de esa hermosa relación y profundo vínculo que se ha generado entre nosotros dos.
Cada foto da muestra de su hermosura física y de su nobleza y hermosura también porque no, interior; y es un placer para mi compartirlas y brindarlas a todos los que gusten de pasar un instante al menos por este blog para disfrutar de toda la belleza, el amor y la libertad que significa para mi tener a este amigo y compañero de vida no humano en mi vida.

domingo, 10 de junio de 2012

La más hermosa compañía.

Hay días de la semana en los que me siento más solo que en otros. Y sí, yo, al igual que mucha gente que vive sola en una ciudad grande y llena de gente, a veces me siento así, solo.
Los domingos, especialmente en los atardeceres cuando ya va terminando el día y estoy en la plaza con Boro, es un momento en el que aflora esa soledad que si bien no es total ni me sumerge en un estado de desamparo ni de tristeza debido, entre otras cosas, a que tengo conmigo al ser más hermoso y compañero que jamás había pensado que iba a tener y que por supuesto es Él, Boro; de todos modos viendo que se termina el finde y arranca una nueva semana siento un poco de esa soledad que me hace sentir que estamos solos en el mundo mi Boro y yo. Es decir, solos en ese momento cuando cada uno está en lo suyo, con los suyos (momento que te indica quienes son tu compañía posta, la real) y es ahí donde veo que lo que realmente tengo en materia de compañía es justamente mi perro.
Gracias otra vez entonces, Toto querido, por ser siempre desde tu llegada a mi vida, la más hermosa compañía que jamás imaginé tener.

viernes, 8 de junio de 2012

Un vínculo muy diáfano que crece y brilla.


Jajaa..! Recurro a esta onomatopeya del sonido de la risa porque estaba riéndome solo al recordar cuanto me ocupaba en dejar en claro, y sólo para mi, que mi perro era sólo eso en mi vida: un perro o una -mal llamada por muchos- mascota y nada más; queriéndome autoconvencer de esta manera de que nunca traspasaría esa línea delgadísima de valorarlo como un integrante más de la familia, de la casa, y con el total significado que esto supone. Y pensar que creí que esto me iba a dar resultados!
El tiempo se encargó de demostrarme lo contario y el flacucho Boro que por entonces, a sus 2 años y un par meses se ve en la foto, poco a poco fue ganándome el corazón y ocupando un lugar de verdadera y hermosa importancia en mi vida.
Ya lo he comentado en varias oportunidades -por ejemplo en la entrada Sumé a Boro a mi vida como compañía, y para dejar de estar solo y en alguna otra como Me increparon y nos increparon, donde por otro tema desemboco en este tema central nuevamente- y he reconocido que aunque me empeñaba en no valorar desestructuradamente a mi Boro, como veía que muchos (o casi todos) los que tenían perros lo hacían con ellos, finalmente y como se nota en cada entrada de este blog, no lo pude conseguir y terminé dando rienda suelta a mi afecto y agradecimiento por este compañerito de vida no humano que me hace Feliz con su compañía, valga la redundancia.
Por todo esto puede que algunas veces redunde en temas, pero es en ese volver a tocarlos que siento que voy asimilando y creciendo en el vínculo con mi perro Boro y dando un paso más en la aceptación de que en la vida no hay nada estipulado y que las cosas que nos llegan, y nos gratifican y completan, vienen a darnos un golpe de afecto, de libertad (desde la movilización interna que nos provocan) y de diafanidad a nuestra vida.

jueves, 7 de junio de 2012

No son mascotas, son amigos y compañeros de vida no humanos.

Basta de llamar a nuestros compañeros no humanos, ya sean perros, gatos o de alguna otra especie, con el nombre de mascotas. No son mascotas, son amigos y compañeros.
Seres que comparten toda su vida con nosotros, entregándose y dedicando toda su existencia a brindarnos su amor y su alegría además de su compañía, merecen ser considerados como amigos o compañeros de vida.
Ellos han estado desde siempre, permaneciendo estoicos e impolutos, al lado de sus referentes humanos a quienes han amado incondicionalmente y de quienes sólo esperan amor y comida a cambio, nada más que eso, en retribución de todo lo que nos dan.
Debemos revalorizar desde la palabra a estos seres de amor y darles el lugar que merecen ocupar realmente en la vida de cada persona que los ama y los elije para compartir junto a ellos, nada más y nada menos que su vida.
Mi compañero de vida, tan fiel, hermoso y noble, jamás será considerado una mascota, porque entiendo como mascota a un ser que está ahí para complacer y considerarse muchas veces, algo así como un accesorio. Y mi perro, mi Boro, no es un accesorio, y yo lo elijo y lo privilegio por sobre muchos seres (humanos) que me rodean, sino por sobre todos.
Basta entonces de denominar así, a nuestros amigos no humanos. Basta de tener que denominarlos con un rótulo que los identifique y los ubique en un determinado lugar para sentirnos, también a través de esta denominación, superiores; algo que mucho nos gusta y solemos hacer los seres humanos.
Yo apuesto por considerar como 'a uno más' a quienes se ganan nuestro afecto y nuestra atención y contención diarios, y a terminar con eso de llamarlos de tal o cual forma determinando la escala o el orden de importancia que ocupan en la vida de una sociedad.
Basta de llamarlos así entonces. Compañeros de vida y grandes amigos merecen mucho más que un simple rótulo para ser nombrados e identificados grupalmente.

sábado, 2 de junio de 2012

Siempre lo supe.

Siempre supe que estarías llenando mi vida con tu felicidad, tu libertad y tu pureza; transformando mi existencia en algo más loable y grande.
Siempre supe que desde tu llegada a casa todo sería diferente sin poder predecir hasta que punto cambiarían las cosas en mi vida, y en la tuya seguramente.
Siempre supe que quería tener una compañía que necesitara de mi y que, producto del cariño, el compartir diario y los momentos vividos, me invitase a mi también a necesitar de ella.
Siempre supe que estaría esperando por tu llegada, sin saberlo quizás a ciencia cierta, pero esperando por alguien como vos en mi vida. GRACIAS TOTO, POR TODO ESTO, GRACIAS.

viernes, 25 de mayo de 2012

Cada vez que caigo en la cuenta.

Mi Boro es un motivo de felicidad, de esos que llegan directamente al corazón y al alma y te hacen sentir tan bien que cada vez que caigo en la cuenta de ello siento internamente un cimbronazo de emoción que me conmueve por completo.
Todo en mi vínculo con Él es así, especial y mágico. Todo.
Creo que tenerlo junto a mi, poder sentir su presencia cada día y revalorar las cosas más simples y pequeñas de la vida, algo que he experimentado desde que Él llegó a mi vida, me ha hecho cambiar el camino de mis días teniendo otros privilegios en mis pretensiones y metas.
Estoy seguro de que mi vida se ha enriquecido por el motivo de su llegada y que cada día, cada momento, cada instante, han dejado su marca en nosotros, lo siguen haciendo, y van convirtiendo este compartir que se da entre Mi Boro y Yo en algo de lo más importante (sino lo más) de mi vida.
Se que en su vida yo soy lo más importante y saberlo, me deja en deuda con Él, parafraseando las palabras de Konrad Lorenz cuando dice: "De solo pensar que mi perro me quiere más que yo a él, siento vergüenza".
Profunda es nuestra relación, no más que la de cualquier otro dueño con su compañero -animal- de vida, seguramente; pero en mi caso, la cuento, la relato y la comparto con quienes gusten de pasar por mi blog para sentir, al menos por el tiempo que dure la lectura que les propongo, que bien vale el hecho de tener un amigo fiel de la especie más noble que existe sobre la tierra, la animal.
Es por esto que comparto, y seguiré compartiendo, todo lo bello de vivir una vida basada en el amor, la sensibilidad, y el continuo aprendizaje de las cosas realmente importantes de la vida.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Yo, feliz por este motivo.

Llevamos cada dueño de mascotas (a mi particularmente no me gusta llamarlas así porque los considero compañeros de vida) una particularidad que nos identifica por sobre quienes no gozan de este tipo de compañía en su vida diaria y que nos congrega estemos donde estemos. Es que tenemos un espíritu más libre y relajado, producto de haber llegado a experimentar las mejores sensaciones que sólo ellos (comprobado científicamente al nivel de alargar la vida de los poseedores de estos compañeros de vida) pueden generar en nosotros a través de las habituales caricias que nos permiten ofrecerles, los instantes compartidos y la infinidad de hermosos, sensibles y más puros momentos que podemos vivir juntos, momentos que son los que mágica y maravillosamente se dan entre un animal y su compañero (humano).
YO, CON BORO Y GRACIAS A BORO, SOY UN PRIVILEGIADO QUE GOZA DIARIAMENTE DE ESTAS BONDADES. YO, SOY FELIZ POR ESTE MOTIVO.

sábado, 21 de abril de 2012

Un mensaje que parte de mi y encuentra asidero en más de un/a dueño/a de perritos.

Tal es la felicidad que me provoca ver a mi perro a mi lado (usando el "a mi lado" figurativamente como indicio de tenerlo cada día acompañándome y siendo parte de mi vida) que debo, es más, necesito y me urge expresarlo una vez más en este blog, su blog y mi blog también, porque no.
Todas las entradas de mi blog tratan de lo mismo o redundan en los mismos temas que aparecen una y otra vez intercalada y continuamente, y ¿qué más puedo pretender de un espacio que ha sido creado para desandar esos temas que comparto sobre Mi Boro y Yo y sobre la enorme e imprescindible dicha tener un compañerito de vida de la especie animal y perro para ser más específico?
Es así. Dichoso de mi y de todos y todas los/as que como yo pueden hacer suyo este mensaje que sale ahora de mi blog y que deja de pertenecerme para pasar a ser de quien lo lea y lo entienda como propio.