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miércoles, 12 de junio de 2013

¿Será la edad de ambos que, naturalmente, aumenta cada día?

Boro, junto a mi, en una de esas tantas idas y venidas
que hace cuando está en el parque
mientras yo lo observo sentado.
He entrado en una etapa de mi vínculo con Boro en la que cuando vamos al parque, por ejemplo, principalmente en días fríos como los que suelen darse en otoño, yo me siento en algún banco que encuentre a esperar que Él haga lo que desee en el tiempo que dura nuestra visita al lugar.
Y Él se va por ahí. Y al rato vuelve, se me acerca, y después se vuelve a ir otra vez hacia algún lugar que, motivado por algún olor, movimiento extraño u otros perritos, le llame la atención y le dé intrigas de investigar.
El tema es que yo antes siempre me iba moviendo con Él por donde sea que Boro fuera a cada momento, en la plaza o el parque donde nos encontrásemos; pero desde hace un tiempo opté por sentarme y dejar que Él haga la suya, y que vaya y venga a su gusto, solo y tranquilamente, cuando lo desee.
Y lo miro, es cierto, porque debo vigilar y estar alerta por el tema de las posibles peleas que se desatan entre perros en estas salidas cada tanto -o en nuestro caso que gestionan y provocan otros perros ya que como bien saben Boro jamás inicia una pelea y siempre va feliz y amistosamente por la vida con quien se le acerque, independientemente de la especie que sea-, y en ese contemplar diferentes momentos de su paseo y recorrido por el parque a veces me encuentro mirándolo sonriente, quizás por verlo tan feliz, tan independiente y presto en sus recorridas por el lugar, y básicamente bello por dentro y por fuera.
¿Será la edad -la mía y la de Él claro- la que va modificando nuestra forma de vivir y compartir juntos cada momento?
No lo sé, tampoco he tenido hasta ahora intención de averiguarlo, más sí me enternece de manera única saber que vamos haciendo un camino juntos, quizás un caminito muy pequeño y hasta casi invisible para los demás, pero que para nosotros dos, para Boro y para mí, es especial, único, y sobre todo está colmado de buenos momentos y de gestos reconfortante que nos garantizan a cada paso felicidad asegurada.

sábado, 1 de junio de 2013

Días nubosos.

Durante el otoño y ni hablar durante el invierno la mayoría de las tardes que hacemos las bajadas largas para que Boro camine y ande más que en las dos o tres restantes que tiene cada día, solemos hacerlo con días que no ofrecen nada de sol durante la jornada y que con suerte se quedan en eso no transformándose en días con lluvias como también suele ocurrir durante estas épocas del año, más que en sus opuestas la primavera y el verano.
Lo cierto es que salimos siempre de todos modos porque Toto no puede dejar de dar su vuelta y paseo vespertino, que tanto espera y disfruta.
Y es en este tipo de salidas, las de este tipo de días, cuando andamos sí, pero no tanto, o al menos no con tanto brío, como en las de días más soleados.
Por eso aquí nos ven en uno de esos días nubosos donde la única luz y claridad que podíamos encontrar en ese atardecer que comenzaba a tener lugar en el momento de la toma radicaba en la poca claridad que ese cielo encapotado -posterior a una lluvia potente que había caído horas antes y que quizás podía volver a repetirse- que oficiaba de manto en nuestro recorrido por algunas calles de nuestra ciudad y precisamente en ese instante de nuestro reposo en un banco de la plaza, nos daba.

lunes, 27 de mayo de 2013

Ya tiene sus 5 años.

Boro ya tiene 5 años, como anuncia el nombre de esta entrada, y un par de meses; ya que ha nacido un 7 de febrero de 2008 y por lo tanto si bien tiene mucha energía en su cuerpo y en su andar también entró en una etapa en la que ya no gusta tanto de los juegos entre perros -prefiere encontrar una linda perrita y "jugar" a otra cosa- como sí de oler, husmear por ahí en todos los sectores del lugar (plaza, parque, vereda) donde se encuentre y por supuesto, una vez completado este rutinario accionar, descansar sentado a mi lado, siempre.
Acá, en esta imagen que acompaña el relato, lo pueden ver sentado sobre el banco de la plaza San Martín, este último viernes pasado cuando andábamos por ahí en la bajada larga del día.
Y bueno, está comenzando a dejar su etapa de cachorro, aunque nunca podrá despegarse de ella completamente por lo templado y juguetón de su carácter, y por eso gusta como les decía de reposar junto a mi.
En fin, hace lo que sus ganas y su cuerpo le indiquen o le pidan.

lunes, 6 de mayo de 2013

Muy a gusto.

Boro está muy a gusto siempre que se encuentra en un parque o en una plaza y no es necesario que esté jugando -con otros perritos o solo- para sentirse feliz y demostrar que lo está pasando bien.
Sentado en el suelo (casi nunca), o en el banco de plaza junto a mi (casi siempre), El sí que sabe disfrutar a su tiempo y manera de este paseo que radica en venir a la plaza y hacer lo que quiera. Lo Él que quiera, repito. Jugar, correr, oler, investigar, y también porque no, descansar.

martes, 30 de abril de 2013

Momento de descanso.

No todo en la plaza es para Boro andar corriendo, jugando u oliendo por ahí.
A veces, como en el momento de esta foto, la plaza también significa para Él, al igual que para mi que lo acompaño y lo espero sentado en algún banco mientras dure su estadía en ella, un tiempo de descanso y observación pacífica y tranquila del entorno que el ambiente natural nos ofrece.

viernes, 19 de abril de 2013

Nos entendemos taaanto.

Tanto nos conocemos y entendemos en nuestras salidas y costumbres cotidianas con lo que hacemos o dejamos de hacer en ellas, que es un ejemplo de esto el hecho de que si Boro mientras estamos abandonando el parque rumbo a casa se sube a un banco de plaza (de esos finitos con 2 maderas como asiento en los que de sentarse solo se caería para uno u otro lado) y me mira, basta para que yo me de cuenta de lo que me está diciendo y quiere hacer en ese momento y, acto seguido, deba sentarme y contenerlo con mis manos y/o piernas para que pueda permanecer allí sentado junto a mi, por supuesto, y sin caerse al piso. Como les decía, es que nos entendemos taaanto.

jueves, 18 de abril de 2013

Nada más que agregar.

No siempre hay algo que hacer
en la plaza en la que nos encontremos
y por tal motivo el permanecer sentados,
descansando, y quizás algo aburridos porque no,
es una de las opciones que solemos poner en práctica
en dichos momentos. Nada más que agregar.
Esto es todo.

martes, 19 de marzo de 2013

Si andamos cerca, mejor agarren lugar.

Suele agarrarse el banco de plaza, totalmente para Él; a lo sumo entro yo en un extremo que quede libre.
Así que si nos ven por alguna plaza o parque, con un único banco libre, corran y agárrenlo antes que mi Boro y yo les ganemos de mano.