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martes, 25 de junio de 2013

¡SOMOS FELICES!

Siento que la dulzura que significa mi perro y que de Él se desprende, viene a mi, a cada momento, a transformar lo que pueda tener de amarga (valga la analogía por comparación) mi vida diaria.
Es motivo de belleza, felicidad y amor tener a Borito junto a mi. Todo en este vínculo es algo que refleja y me lleva a estos significados.
¡No sé que haría yo sin su cariño!, sin esos abrazos que se deja dar por mi y que lo hacen dormir entre mis brazos. ¡No sé que haría sin ellos!, la verdad.
Me siento tan afortunado amigos por vivir este presente y valorarlo en su totalidad qué no puedo ni quiero dejar de compartirlo con ustedes! SOY FELIZ. BORO ES FELIZ. ¡Y qué bien nos sienta serlo!

miércoles, 12 de junio de 2013

¿Será la edad de ambos que, naturalmente, aumenta cada día?

Boro, junto a mi, en una de esas tantas idas y venidas
que hace cuando está en el parque
mientras yo lo observo sentado.
He entrado en una etapa de mi vínculo con Boro en la que cuando vamos al parque, por ejemplo, principalmente en días fríos como los que suelen darse en otoño, yo me siento en algún banco que encuentre a esperar que Él haga lo que desee en el tiempo que dura nuestra visita al lugar.
Y Él se va por ahí. Y al rato vuelve, se me acerca, y después se vuelve a ir otra vez hacia algún lugar que, motivado por algún olor, movimiento extraño u otros perritos, le llame la atención y le dé intrigas de investigar.
El tema es que yo antes siempre me iba moviendo con Él por donde sea que Boro fuera a cada momento, en la plaza o el parque donde nos encontrásemos; pero desde hace un tiempo opté por sentarme y dejar que Él haga la suya, y que vaya y venga a su gusto, solo y tranquilamente, cuando lo desee.
Y lo miro, es cierto, porque debo vigilar y estar alerta por el tema de las posibles peleas que se desatan entre perros en estas salidas cada tanto -o en nuestro caso que gestionan y provocan otros perros ya que como bien saben Boro jamás inicia una pelea y siempre va feliz y amistosamente por la vida con quien se le acerque, independientemente de la especie que sea-, y en ese contemplar diferentes momentos de su paseo y recorrido por el parque a veces me encuentro mirándolo sonriente, quizás por verlo tan feliz, tan independiente y presto en sus recorridas por el lugar, y básicamente bello por dentro y por fuera.
¿Será la edad -la mía y la de Él claro- la que va modificando nuestra forma de vivir y compartir juntos cada momento?
No lo sé, tampoco he tenido hasta ahora intención de averiguarlo, más sí me enternece de manera única saber que vamos haciendo un camino juntos, quizás un caminito muy pequeño y hasta casi invisible para los demás, pero que para nosotros dos, para Boro y para mí, es especial, único, y sobre todo está colmado de buenos momentos y de gestos reconfortante que nos garantizan a cada paso felicidad asegurada.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Encantado.

Es tan grande el amor que siento por Boro, amigos, que sin intención de entrar en ninguna grandilocuencia siento que, como dije en alguna entrada anterior, desde siempre estuve esperando su llegada a mi vida, sin saberlo quizás, y corroborando en la actualidad la certeza de que tenernos cada uno al otro es algo que sólo puede resumirse en 2 o 3 palabras, y no mucho más. En éstas:


FELICIDAD

AMOR

PRESENTE


Todo eso significa Boro para mí y estoy sumamente encantado de que así sea.