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martes, 7 de junio de 2016

Los dos estamos más grandes, es cierto, y afuera hace tanto frío..

Tengo que aprender a reconocer los nuevos tiempos de mi Boro adulto, de más de ocho años, que en lugar de salir todo el tiempo a la calle, principalmente en épocas de frío como las que estamos atravesando en estos meses, prefiere seguir durmiendo en el sillón, acurrucado en su almohadón de lana, antes que salir corriendo cuando yo le doy muestras de hacer "movimientos previos a una salida" ─ponerme un abrigo, agarrar la billetera, tomar las llaves de casa, ponerle el collar, etc.─
Es que mi amado Boro, si bien no es un perro viejo, ya está en tiempo de decidir para su vida ese cambio de rutinas, con respecto a las que venimos arrastrando de otros tiempos cuando Él era un cachorro; y si bien debo reconocer que esta transición de etapas me moviliza un poco porque siento que ─como todos en la vida─ va creciendo y haciéndose más y más grande también ésto me hace dar cuenta que mi amor por Él también crece a esa misma ─o mayor─ velocidad.
Es así, yo también crezco pero ya sabemos que la vida canina dista mucho de emparejarse con la longitud de la humana y es ahí donde este tipo de cambios que se van dando sobre las necesidades e improntas del animal son marcadas y me llevan a la reflexión.
Que yo espero tenernos muchísimos años más y disfrutarnos y amarnos como lo venimos haciendo hasta ahora, de eso no hay dudas y no dudo que así será. Nosotros dos, mi Boro y yo, nos necesitamos y tenemos que nutrirnos uno del otro todavía mucho tiempo más para que cuando, algún día lejano, debamos separarnos en este camino terrenal, podamos hacerlo sin reclamar nada a nadie ni a nada porque fue nuestro tiempo un inmejorable momento que pudo ser disfrutado hasta el arrobamiento y por eso solo asumir la postura de agradecer por tal motivo. 
Los dos estamos más grandes, es cierto, y afuera hace tanto frío...

miércoles, 31 de julio de 2013

Feliz de ir al parque.

Él y yo.
Felices los dos.
Porque tengamos en cuenta
que de no ser así
y de representar
una desventura o algo triste,
ir a la plaza o al parque,
dejaríamos de hacerlo;
definitivamente.
Todo en nuestro vínculo,
y aquello
que se desprende de él,
es para Felicidad
y sólo para Felicidad.

viernes, 21 de junio de 2013

Todo un tema.

En este momento tan decisivo de cada salida, ya sea el de las express (cortas) o el de las largas, es cuando hay que decidirse por un camino (una u otra cuadra) a seguir. ¡Qué indecisión! ¡Todo un tema! ¡Jaja!

martes, 18 de junio de 2013

Momento del descanso.

Caminamos bastante en la salida larga que hacemos cada día, entrada la tarde en horas previas al anochecer, y por eso es que a veces, especialmente cuando se ha recorrido un largo camino, llega el momento del descanso.
Toto reposa, se tranquiliza, deja de investigar todo a su paso y hace lo que quiere; y yo leo, escribo en mi blog (como resulta de esta foto y su posterior redacción de esta entrada), y nos quedamos ahí, donde sea; relajando el alma y el espíritu, en un ambiente que por lo general es natural y muy motivador, por cierto.

sábado, 15 de junio de 2013

En la diaria tarea. Jaja!

Me río solo porque le tomo una foto y pienso a la vez: "En que momento -aún- no he retratado a este animal si todo lo que hace lo he ido mostrando en este blog simplemente por considerarlo, como a Él, bello y digno de mostrarse".
Jaja! Por eso me río y por eso disfruto de esto que tiene que ver con el hecho de compartir con ustedes momentos tan simples y cotidianos como el que tiene lugar esta vez donde lo podemos ver en la repetitiva, pero no por eso monótona, y siempre diferente tarea de salir a hacer sus cosas y volver una y otra vez a inspeccionar e investigar las cuadras de nuestro barrio en sus tan mentadas bajadas. Jaja! Por esto me río solo, y porque reírse es gratis, vio. 

miércoles, 12 de junio de 2013

¿Será la edad de ambos que, naturalmente, aumenta cada día?

Boro, junto a mi, en una de esas tantas idas y venidas
que hace cuando está en el parque
mientras yo lo observo sentado.
He entrado en una etapa de mi vínculo con Boro en la que cuando vamos al parque, por ejemplo, principalmente en días fríos como los que suelen darse en otoño, yo me siento en algún banco que encuentre a esperar que Él haga lo que desee en el tiempo que dura nuestra visita al lugar.
Y Él se va por ahí. Y al rato vuelve, se me acerca, y después se vuelve a ir otra vez hacia algún lugar que, motivado por algún olor, movimiento extraño u otros perritos, le llame la atención y le dé intrigas de investigar.
El tema es que yo antes siempre me iba moviendo con Él por donde sea que Boro fuera a cada momento, en la plaza o el parque donde nos encontrásemos; pero desde hace un tiempo opté por sentarme y dejar que Él haga la suya, y que vaya y venga a su gusto, solo y tranquilamente, cuando lo desee.
Y lo miro, es cierto, porque debo vigilar y estar alerta por el tema de las posibles peleas que se desatan entre perros en estas salidas cada tanto -o en nuestro caso que gestionan y provocan otros perros ya que como bien saben Boro jamás inicia una pelea y siempre va feliz y amistosamente por la vida con quien se le acerque, independientemente de la especie que sea-, y en ese contemplar diferentes momentos de su paseo y recorrido por el parque a veces me encuentro mirándolo sonriente, quizás por verlo tan feliz, tan independiente y presto en sus recorridas por el lugar, y básicamente bello por dentro y por fuera.
¿Será la edad -la mía y la de Él claro- la que va modificando nuestra forma de vivir y compartir juntos cada momento?
No lo sé, tampoco he tenido hasta ahora intención de averiguarlo, más sí me enternece de manera única saber que vamos haciendo un camino juntos, quizás un caminito muy pequeño y hasta casi invisible para los demás, pero que para nosotros dos, para Boro y para mí, es especial, único, y sobre todo está colmado de buenos momentos y de gestos reconfortante que nos garantizan a cada paso felicidad asegurada.

viernes, 7 de junio de 2013

En movimiento.

El movimiento de su cola es felicidad.
Estar en el parque significa para Él felicidad.
Boro es felicidad.

martes, 4 de junio de 2013

Lo tiene.

Tiene un berretín con los canastos, cajas, y demás pertenencias que sacan a la calle y a la vereda las personas que trabajan en los supermercados chinos del barrio; tanto que no puede dejar de acercarse y oler e investigar todos y cada uno de ellos cada vez que pase frente a algún establecimiento de este estilo y encuentre algún objeto de este tipo.
Antes, alguna que otra vez, pudo haber marcado (léase meado [léase a su vez orinado]) el lugar y objeto en cuestión, pero ahora, y luego de haberle hecho entender que no había motivo para provocar de gusto el hecho de que algún chino saliera enojado después de pescarlo en tal empresa urinaria, entendió y sólo se acerca, huele, y continúa su camino junto a mi.
En fin, un adorable, hermoso y obediente perro. Todo Él. Y todo lo que hace y tiene que ver con su vida y su forma de ser.

domingo, 2 de junio de 2013

jueves, 30 de mayo de 2013

En Bond Street lo podrán ver.

Si nos quieren encontrar fácilmente lléguense hasta las Galerías Bond Street; ahí, sobre la avenida Santa Fe al 1.600, donde solemos encontrarnos cada tanto cuando las plazas y las calles nos agobian un poco y queremos más interacción urbana con el entorno en nuestra salida larga
de cada día.
Allí lo encuentran.
Seguro.

domingo, 26 de mayo de 2013

Inspeccionando el terreno.

Así sean bajadas express
de cortísima duración
Boro siempre
se va a tomar su tiempo
investigando todo
lo que encuentre a su paso,
por más que los lugares
que inspeccione cuidadosamente
sean conocidos y repetidos
en sus salidas diarias.
Él siempre encuentra
motivos de búsqueda
y olfateo. Siempre.

lunes, 20 de mayo de 2013

Por si la lluvia.

Yo trato de ir lo más protegido posible los días de lluvia, cuando Boro y yo salimos a la calle.
Y como lo amo mucho y deseo lo mejor para Él, también pienso en Toto y es por eso que en tales días de desavenencias climáticas sale finalmente equipado para enfrentar la calle y tratar de mojarse y mojarnos lo menos posible durante estas bajadas que no podemos dejar de realizar; como ya he dicho otras veces, aunque llueva, truene o refusile.

sábado, 18 de mayo de 2013

Llegaron esos días y esas noches.

Llegaron los días -con sus respectivas noches- en los que yo me abrigo bastante para salir con Toto a la calle y seguramente más adelante vendrán también aquellos en los que mi perrito saldrá abrigado con su polar verde, ese que tanto lo hace frotar contra la pared del pasillo de nuestro edificio mientras esperamos el ascensor para bajar a dar su paseo. Jaja!
Todavía no lo abrigo -a Él- ya que si lo hago desde ahora, en otoño, cuando llegue el invierno no se que me va a quedar por hacer; aunque de todos modos no siempre sale abrigado tampoco durante el tiempo más frío del año ya que como se sabe, los labradores al igual que otros perros cobradores, tienen doble capa de pelo y un pelaje resistente al frío porque son básicamente perros cobradores (recogedores) además de ser perros de agua.
Va llegando el frío, o mejor dicho ya ha llegado, y retratos típicos de este tiempo comenzarán a aparecer en este blog de Mi Boro y Yo.

sábado, 27 de abril de 2013

A punto de salir.

Boro tiene de tres a cuatro salidas diarias en su día normal.
Siempre son todas de unos 20 minutos aproximadamente, o un poquito más si se da; pero hay una, la del atardecer, la que hacemos después de las 6 pm. generalmente, que es la larga en la cual caminamos más y vamos a alguna plaza o parque y permanecemos allí más de 1 hora.
Toda esta introducción ya conocida por quienes siguen este blog o las publicaciones que comparto en mis redes sociales fue para terminar diciendo que en la foto pueden vernos justo saliendo para alguna de esas bajadas (bajadas porque vivimos en un depto. alto y no en casa de planta baja) que hacemos diariamente.
Felices los dos, aunque Boro además de felicidad se nota que tiene apuro ya que no se despega de la puerta hasta que sale finalmente a la calle.
Como fin de esta entrada les digo, como tantas veces otra vez, que quiero muchísimo a Boro y es tan lindo tenerlo en mi vida que estando junto a Él, y a todo lo bueno y transparente que Él me representa, no puedo menos que ser feliz y tener esa cara de bobo, producto de la chochera que me produce mi adorable perrito. Lo adoro.

viernes, 19 de abril de 2013

Nos entendemos taaanto.

Tanto nos conocemos y entendemos en nuestras salidas y costumbres cotidianas con lo que hacemos o dejamos de hacer en ellas, que es un ejemplo de esto el hecho de que si Boro mientras estamos abandonando el parque rumbo a casa se sube a un banco de plaza (de esos finitos con 2 maderas como asiento en los que de sentarse solo se caería para uno u otro lado) y me mira, basta para que yo me de cuenta de lo que me está diciendo y quiere hacer en ese momento y, acto seguido, deba sentarme y contenerlo con mis manos y/o piernas para que pueda permanecer allí sentado junto a mi, por supuesto, y sin caerse al piso. Como les decía, es que nos entendemos taaanto.

miércoles, 17 de abril de 2013

Siempre hay que bajar. Every day.

Sean días lindos, feos, soleados, nublados, lluviosos, o como sea que se presenten, Boro debe bajar de su casa, un departamento en donde más que vivir y estar plácidamente mucho más no puede hacer, cada día; siempre.
Por eso si bien Él baja gustoso a hacer sus necesidades, en días con tormenta lo hace más apurada y expeditivamente porque no le gusta mucho mojarse con el agua de lluvia, y los días que está así -como se ve en la foto- ni bien mengua la caída (de agua) salimos a hacer todo lo más rápido posible antes de que vuelva de nuevo un chaparrón.

viernes, 5 de abril de 2013

Por el barrio.

Acá, en la foto, bajada de vereda; definitivamente.
Son las bajadas express que hacemos durante el día aquellas en las que por ser sólo bajadas de vereda, es decir sin plaza ni pasto, Él va a su tiempo, oliendo e inspeccionando todo lo que encuentra a su paso.
En las otras, una al día en realidad, en las que va a la plaza, el andar y caminar hacia ella es más expeditivo y, porque yo así se lo hago saber, mi Boro suele caminar más de prisa y sin mucha demora.

jueves, 21 de marzo de 2013

En la espera.


Es un grosso.
Cuando camina, cuando corre, cuando juega,
cuando espera.
Siempre.
Por eso también lo amo.