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jueves, 29 de agosto de 2013

Otra forma de compartir y disfrutar.

Con Boro vamos al parque cada vez que el tiempo, y las ganas lo permiten. Las ganas mías, claro, ya que estoy seguro que de ser por Él siempre hay ganas de llegarse hasta ese lugar.
Es así que Toto corre, inspecciona el lugar y husmea por todo el territorio en el que se encuentra y yo lo espero sentado en algún banco, al sol, parado, caminando cerca suyo, o hablando con alguna persona que quizás está en la misma que yo, acompañando a su compañero canino.
Pero a veces no todo es andar y estar en movimiento, tanto para Él como para mi, y es en esos momentos en los que ambos nos quedamos quietos haciendo lo que cada uno desee, aunque siempre cerca y acompañándonos de una forma u otra.
Un ejemplo de ello es la fotografía que da origen a esta entrada de blog en la que se nos puede ver en ese tren de relax total, que por otra parte no impide que sigamos disfrutando de estar al aire libre; donde yo leo una de las tantas revistas que me atraen por sus publicaciones (National Geographic, Muy Interesante, etc.) y Él reposa a mi lado, distendido, bajo la sombra de un árbol. Compartiendo siempre. Disfrutando también.

lunes, 29 de julio de 2013

Lo quiero y lo estoy cuidando.

Yo lo quiero y lo cuido siempre, en todo momento. Cuando requiere de una supervisión más contundente estando en la plaza por ejemplo, así como cuando estando en casa se tira a dormir y a descansar.
Siempre le hago sentir que me tiene ahí, a su lado, y de esta forma sé que Él descansa en el real sentido de la palabra, abandonándose a mi protección, haga lo que haga.
Después de todo para esto lo he acercado a mi vida y lo invité, sin tener en ese momento de nuestro primer encuentro muy en cuenta su opinión, a compartirla juntos; para acompañarnos y crear un vínculo de máxima claridad y buena energía. Y el tiempo me ha dado sobradas muestras de que Él se dejó invitar porque presentía que le esperaba una vida colmada de amor, cuidados y felicidad a mi lado.
Yo lo quiero y lo cuido siempre, sí, continuamente.

jueves, 16 de mayo de 2013

Siempre estaré allí cuando necesite de mi abrazo.

Cuando está regalón y quiere mimos -hay días que se lo nota así más que otros aunque siempre lo sea y los busque- se acerca a mi en determinados momentos de su visita al parque y permanece a mi lado sentado, pegado a mi literalmente, y entonces yo lo abrazo y Él se queda, y son éstos de esos momentos en los que agradezco a la vida tener el compañero animal que tengo.
Lo amo. Boro es una dulzura en todo tiempo y lugar y merece lo mejor de mí. Siempre estaré allí cuando necesite de mi abrazo.

lunes, 13 de mayo de 2013

Así le gusta rascarse.

Siguiendo con el estilo de la presentación de antes de ayer de la imagen de un momento en el que Boro está en una situación común y cotidiana de su vida ahora les muestro a través de la presente entrada al susodicho rascándose el lomo contra una planta en la plaza. 
Arbustos bajos y cualquier tipo de plantas que Él encuentre aptas para ese metier son oportunas en su finalidad de rascado.
Adora rascarse la espalda de esta manera, lo vuelve loco de placer y se le nota en la carita de alegría y satisfacción que pone cuando está en medio de tal empresa; ardua por cierto, y a la que le dedica un breve y fugaz par de segundos pero totalmente intensos y cargados de la potencia y la energía que se requieren para este rascado violento que lleva a cabo valiéndose de la naturaleza misma.
No es de sucio que se rasca, aclaro. Esa vez de la foto por ejemplo, se fue a rascar luego de que yo terminara de cepillar su manto. Es mera costumbre. Y mero placer. Eso presumo. No hay otra.

domingo, 12 de mayo de 2013

Tirarnos a disfrutar.

Cada vez que en la salida larga del día nos llegamos hasta una plaza o parque, como en el caso de esta fotografía, Boro hace de todo allí.
A saber: jugar con perros que encuentre, tratar de seducir a perras que encuentre, hurgar por todo el terreno en busca de olores y de ¡vaya a saber que!, correr, ir y venir hacia donde yo esté, y todo lo que en general puede hacer un perro cuando llega a una plaza y quiere pasarlo bien y socializar con el resto de los allí presentes, ya sean perros o humanos.
Yo, como se imaginan, una vez llegados al parque no le sigo el ritmo ni la rutina porque sería agotador además de tedioso para mi.
Entonces me siento en el pasto y escribo entradas para mi blog, leo el libro que esté leyendo en ese momento si es que salí con mochila y lo cargué previendo poder hacer esto, me relajo, o no hago nada ya que no siempre hay que estar haciendo algo y se puede estar en ese lugar de inmensidad que es tan aconsejable frecuentar cada tanto, como el de la nada; ese de la libertad absoluta con respecto a todo y a todos.
Bien, retomando el hilo de esta entrada y como les decía, me tiro al pasto y es ahí que en algún momento llega Boro, puede ser en varios momentos durante su visita al lugar o directamente hacia el final cuando ya jugó e hizo todo lo que quería y se encuentra cansado. Es entonces cuando Él se tira por ahí (como en la foto) y se queda a mi lado descansando en el pasto, también.
Tirados, sí. Los dos. Absolutamente tirados en el suelo. Sintiendo en mi caso la tierra fresca, y por estos días cada vez más fría, y la hierba que crece y es tan lindo percibir en su textura y aroma. Y en el caso de Boro, igualmente tirado descansando y disfrutando de la vida que le tocó en suerte a mi lado, que parece -se nota- le sienta muy bien y la vive a pleno.

lunes, 6 de mayo de 2013

Muy a gusto.

Boro está muy a gusto siempre que se encuentra en un parque o en una plaza y no es necesario que esté jugando -con otros perritos o solo- para sentirse feliz y demostrar que lo está pasando bien.
Sentado en el suelo (casi nunca), o en el banco de plaza junto a mi (casi siempre), El sí que sabe disfrutar a su tiempo y manera de este paseo que radica en venir a la plaza y hacer lo que quiera. Lo Él que quiera, repito. Jugar, correr, oler, investigar, y también porque no, descansar.

domingo, 5 de mayo de 2013

Si está limpio...

Ya lo he comentado en mis redes sociales pero nunca en el blog de Mi Boro y Yo.
Mi perro, el que a esta altura ustedes tanto conocen gracias a mis publicaciones de diferentes estilos sobre Él, tiene la costumbre, la imperiosa costumbre, de pasar a investigar todo aquello que, luego de la limpieza general de la casa aparece en ella; limpio, claro está.
Hace algo así como un reconocimiento de las cosas que quizás hace un tiempo que no veía y que entonces al encontrarlas de nuevo en el depto, merecen de su inefable inspección.

sábado, 4 de mayo de 2013

Los dos.

Hasta en las bajadas express de la noche, esas que duran 30 minutos y no mucho más, Boro tiene derecho a tomarse un breve descanso.
Descanso que por cierto tomamos los dos en la mini placita que nos acoge muchas de las noches que decidimos llegarnos hasta la avenida antes de regresar a casa a dormir.
Los dos bajamos. Los dos caminamos. Los dos llegado el momento descansamos. Los dos. Los dos.

lunes, 29 de abril de 2013

Pequeños guiños que sólo nosotros conocemos.

Si yo acompaño tanto a Boro en muchos momentos y de muy buena gana en diversas cosas que hace o que sencillamente hacemos los dos a lo largo de cada día, también cada tanto -como puede verse en esta foto- me quedo a su lado mientras come.
Él come sin necesidad de tenerme ahí cerca suyo, por supuesto, pero resulta que cuando me quedo allí parado y comienza a comer, si me voy a algún otro lugar de la casa, entonces en ese caso sí deja de hacerlo y campanea buscando con la mirada a ver por donde ando, para seguir comiendo cuando me ve llegar a su lado nuevamente. Si después de unos instantes no aparezco en la cocina (sitio del departamento donde come) pero me ve, de todos modos sigue comiendo, aunque sé que prefiere, porque lo demuestra continuando raudamente con su ingesta, que yo vuelva a aproximarme a Él.
En fin, costumbres de Boro, y a esta altura, costumbres mías también. Costumbres de nuestro vínculo y pequeños guiños que sólo nosotros dos conocemos. Es decir, sólo nosotros, y ahora ustedes también.

viernes, 19 de abril de 2013

Nos entendemos taaanto.

Tanto nos conocemos y entendemos en nuestras salidas y costumbres cotidianas con lo que hacemos o dejamos de hacer en ellas, que es un ejemplo de esto el hecho de que si Boro mientras estamos abandonando el parque rumbo a casa se sube a un banco de plaza (de esos finitos con 2 maderas como asiento en los que de sentarse solo se caería para uno u otro lado) y me mira, basta para que yo me de cuenta de lo que me está diciendo y quiere hacer en ese momento y, acto seguido, deba sentarme y contenerlo con mis manos y/o piernas para que pueda permanecer allí sentado junto a mi, por supuesto, y sin caerse al piso. Como les decía, es que nos entendemos taaanto.

martes, 29 de enero de 2013

Una intimidad. Nuestras rutinas.

Voy a contarles como me manejo con Boro y algunos aspectos de nuestra vida cotidiana.
Boro come dos veces al día. Es cierto que algunos perros adultos comen sólo una, pero yo preferí disgregar su ingesta diaria en 2 porciones de menor cantidad a darle sólo una sola vez en el día.
Luego de que comer, lavo su plato (recipiente de alimento balanceado) ya que cuando termino de comer yo, por ejemplo, también lavo mi plato y nunca se me ocurriría comer en uno ya usado (sucio), y entonces ¿por qué mi Boro debería comer en un plato sucio si yo no lo hago? ¿Por ser perro? Yo creo que no hay ninguna diferencia entre derechos y merecimientos entre Él y yo, entre animales y humanos.
Boro sale tres veces -mínimo- durante el día, a airearse, pasear y hacer sus deposiciones. A la mañana y a la noche son sus salidas más cortas, aunque ninguna de ellas jamás es de un tiempo inferior a los 20 minutos (tiempo recomendado para una salida común). Y también está la de la tarde -atardecer- que es la larga, y aquella en la que caminamos bastante para que Él se estire, ejercite y disfrute del paseo, que siempre termina en una plaza o parque, lugar desde donde luego regresamos a casa.
A Boro lo baño dos veces al año, o tres; no más. Esto, hablando del tiempo durante el año y no del mes de enero, que es cuando siempre estamos de vacaciones y producto de sus inmersiones diarias al mar, cada día al regreso de la playa, debo quitar la sal que queda en su manto para evitar problemas de piel y de suciedad en nuestro depto. de la costa. Pero sí, muy pocas veces lo baño a Boro durante el año, como podrán ver, ya que cuanto más se baña a un animal, más olor genera su pelaje y más necesario es repetir el aseo general y, al hacer uso excepcional del mismo es cuando el animal no tiene olor, mantiene su pelaje brilloso y agradable (a la vista y al tacto), además de estar completamente limpio. Eso sí, Boro tiene un cepillado, no diario pero si muy frecuente, que sirve para quitar el pelo que ya no le sirve, cuidar y mantener su fortaleza pilosa,  y para mimarlo, ya que le encanta y lo súper relaja que lo peine. Y finalmente, hablando de este tema, si se da el caso de que se ensucia mucho, o su cuerpo merita limpieza urgente por "x" motivos, claro que lo baño. Tampoco es a rajatablas lo de los 2 o 3 baños por año, aunque es el parámetro normal de sus aseos generales.
Las pipetas. Todo un tema para quienes tenemos perros y queremos que ellos tengan una cómoda vida, en lo que a sus sensaciones se refiere, además de una vida limpia y agradable para nosotros, sus compañeros de vida humanos; ya que las pulgas, piojillos y garrapatas siempre pueden aparecer y es menester de nosotros, los humanos, tratar de evitar que esto suceda. Y si sucede, controlar la situación. A Boro, entonces, le aplico pipeta cada tanto, no consecutivamente una al mes, pero generalmente no pasa más de dos meses que ya le aplico una.
Boro se va a dormir antes que yo, generalmente, aunque hasta que le pega el sueño verdadero, siempre anda boyando por ahí, yendo del cuarto al living, porque Él duerme al lado de mi cama, en mi cuarto, claro. Bah, al lado, arriba de la cama, nuevamente abajo en su colchoncito, y nuevamente arriba; es decir, donde Él quiera. Eso sí, al acostarme yo, lo saludo con un besito (como se saluda al resto de la familia humana) y le digo hasta mañana, como al levantarme lo saludo con otro beso y un "Buen día Toto", cuando Él me saluda moviéndome su cola; ya que sería un despropósito ignorarlo en dos momentos tan importantes del día como son el levantarse para comenzarlo y el darle cierre al acostarse.
Cuando viene alguien de visita, y yo estoy al tanto de esa visita, a veces y según quien sea (onda gente muy conocida para Él, motivo que le provoca una alegría y alteración particulares cuando recibe a quien entra en casa) yo le aviso claramente, y sé que Él me comprende, que tal persona va a venir a visitarnos, ante su atenta mirada y posterior actitud expectante hacia la puerta, lo juro. Por eso creo que me entiende, ya que luego de avisarle de una visita queda, literalmente, esperándola.
A Boro le cepillo los dientes con un cepillo y una pasta especiales para perros, no muy seguido, la verdad; una o dos veces al mes ya que tampoco quiero martirizarlo tanto en pos de algo, aunque debería hacerlo más (ahora al tomar conciencia lo haré, incrementaré su cepillado) ya que si bien no le gusta tanto como parece, entra solito al baño cuando lo llamo para hacerlo y porque fundamentalmente es a través de una dentadura sana que se evitan muchos problemas en la vejez de un perro, ya sea de huesos u otros menesteres que, si bien he leído y tengo conocimiento, no es ponderable exponerlos en este momento.
Es así, básicamente mi Boro y Yo, además de compartir salidas y fotos, que a la vez compartimos con ustedes en algunas redes sociales o en este mismo blog, tenemos una vida organizada y un tanto estructurada en determinadas cosas, que se hacen sí o sí en determinado tiempo y momento, pero fundamentalmente, y más allá de todas las tareas establecidas para darle el mejor nivel de vida a Él, las cosas que siempre están y prevalecen en nuestra vida son dos: el AMOR y la FELICIDAD, ya que si tantas cosas, que generalmente no se ven hacen al detalle de nuestro vínculo es porque, en lo importante y evidente, eso que sí se ve, son el amor y la felicidad citadas, nuestros motores más puros y auténticos para vivir y manejarnos en esta vida.

jueves, 14 de junio de 2012

En la plaza.

Así estamos por estos días cuando nos agarra el atardecer y comienzo de la noche en la plaza, ya que como sucede en otoño los días se acortan y oscurece más temprano.
Yo, producto del frío, a veces más y otras menos, me quedo sentado en algún banco y Boro anda por ahí oliendo y husmeando todo y jugando un poco con otros perros hasta que se cansa y viene a sentarse junto a mi en el mismo banco o en el suelo, como puede verse en esta foto, y cada tanto campanea que yo me encuentre ahí, cerquita suyo.
Así es nuestro paseo de la tarde en el que salimos el mayor tiempo en el -que podríamos llamar- paseo largo del día.

miércoles, 13 de junio de 2012

Acá, en este lugar.

Acá, en este lugar de la casa, el pasillo de entrada y la puerta de ingreso al depto., es el lugar donde Boro se tira casi siempre a descansar cuando estoy en casa y donde sé fehacientemente que me espera el tiempo que esté fuera de ella, ya que al llegar y salir del ascensor siento el ruido que hace al pararse y sólo tengo que tocar el piso ni bien abro la puerta para sentir que está calentito porque él estuvo ahí aguardando mi llegada.

domingo, 10 de junio de 2012

Aburrimiento.


A veces
se aburre Toto
y sólo le queda
tirarse al suelo
y esperar
a que le llegue
su momento
de salir a la calle
a dar
un paseo
y airearse
un poco.

lunes, 16 de abril de 2012