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miércoles, 27 de abril de 2016

Volvimos a esa placita diferente.

En un instante de ese domingo, de regreso en
la pequeña Plaza Cataluña.
Este atardecer del domingo pasado, 24 de abril de 2016, volvimos después de más de un año a una plaza pequeña ubicada a la vera de la avenida 9 de Julio, en Buenos Aires, nuestra ciudad, mi Boro y yo.
Y regresamos, luego de transcurrido tanto tiempo de no visitarla, porque entre molestias a la patita de Toto que el año pasado se hicieron frecuentes ─luego de un veraneo en el que forzó por demás su rodilla derecha─, fiaca para llegarnos hasta este lugar que queda a más de 20 cuadras de casa, costumbres que se van modificado temporalmente con respecto al camino elegido a recorrer en nuestras salidas diarias (las que hacemos cada atardecer/anochecer Él y yo), y algunos otros componentes de "éste no visitar" la pequeña Plaza Cataluña, porque se ve que sentimos ganas de hacerlo y una cosa fue llevando a la otra hasta que en determinado momento ya estaba todo dado para acercarnos hasta ahí.
A Boro le encanta este recorrido que nos aleja de todo y nos ubica en esta plaza en la que, por estar ─repito─ pegada a la avenida más ancha del mundo siendo a la vez ésta (la plaza) tan pequeña, uno experimenta al estar en ella que se encuentra en algo así como un pedacito de tierra que es ajeno a la ciudad, y a las calles y avenidas que la circundan, quedando suspendida (el lateral que da hacia la 9 de Julio queda elevado sobre una ladera pequeña, pero superior en altura con respecto a la avenida, al fin) y siendo, al menos para nosotros (para mí y, al sentir todo tan a la par con mi perro, asumiría que para Él también), un recinto especial y diferente al resto de plazas, parques y lugares de nuestra ciudad.
Y este domingo pasado, volvimos. Y lo disfrutamos porque sabemos que hace tiempo que deberíamos habernos acercado a este lugar, aunque por motivos ya comentados, y otros que ni siquiera nosotros imaginamos, estuvimos retrasando bastante este momento.
Momento especial, por cierto, como todos los que vivimos juntos mi perro y yo. Por tal motivo quise compartirlo con quienes lean esta entrada de blog, o mejor dicho quisimos compartirlo, porque este blog es de Boro y yo solo oficio de mero puente o intermediario entre 
Él ─el protagonista y rey de este sitio web─ y quienes por aquí pasen, lean y disfruten de nuestra vida compartida y reflejada en estas letras.
Espero que disfruten entonces, con la lectura de este momento de nuestras vidas juntas, al menos una pizca de lo que hemos disfrutado Boro y yo esa tarde de domingo de otoño. También, como siempre, juntos.

viernes, 4 de marzo de 2016

Mi Boro positivo ─ Mi polo positivo.

Boro y yo tenemos nuestros momentos de tensión, como sucede en todas las familias, por supuesto. Pero estos momentos, a diferencia de los que se dan entre los humanos, son fugaces instantes en los cuales, básicamente yo, por supuesto, expreso alguna frustración mía obtenida en el trato con otros de mi especie, la humana, injustamente sobre Él.
A decir verdad Él jamas tiene una cuota agresiva o de tensión hacia mí, jamás, nunca. Así que debo reformar el comienzo de este relato y decir, ahora sí, que Boro y yo experimentamos en nuestro vínculo alguna que otra tensión, producto de necedades mías y de nadie más.
¡Qué bárbaro que haya querido comenzar esta enterada de blog incluyéndonos a los dos en una forma de ser tan miserable y propia de los seres humanos! ¡Que bárbaro! Afortunadamente pude darme cuenta a tiempo y modificar la idea, dejando la inicial y no borrando nada para expresarme fiel y sinceramente como lo hago siempre en este blog que sólo trata del amor y de la dicha de compartir mi vida junto a Él.
En definitiva, mi Toto es un remedio para todo eso feo y bajo/rastrero que suelo mostrar y expresar, producto de mi esencia básicamente humana, que me ayuda a modificarme constantemente, creciendo y pudiendo ser mejor persona gracias al vínculo que nos une y nos bendice.
Ya lo he dicho alguna vez pero vale repetirlo porque la idea es muy positiva: deseo fervientemente que todas las personas alguna vez, en algún momento de su vida, puedan experimentar la gracia y la enorme felicidad de compartir su vida junto a un animal. Realmente lo deseo, y se lo deseo a todos.
Ya lo ven, una entrada que apuntaba hacia otro lugar terminó modificándose y hablando de algo absolutamente diferente, y es que así suele pasar todo en mi vida junto a Boro: todo lo negativo, como en este caso era el hecho de hablar de las tensiones en nuestro vínculo, se transforma en algo absolutamente luminoso y positivo como termina siendo el deseo de que todas las personas puedan experimentar el amor de compartir la vida junto a un animal en algún momento de sus vidas, valga la redundancia.
Les deseo una vida feliz, junto a un animal, entonces, a todos. Tan feliz como la mía y como lo que representa en mi existencia tener a mi perro a mi lado, siempre, bien cerquita mío.

viernes, 10 de mayo de 2013

Totalmente afianzada.

Nuestra relación de compañeros humano-animal, con la única y necesaria diferenciación de jerarquías explicada en Boro, mi Boro, está totalmente establecida y afianzada en el amor y el respeto mutuos.
Él me respeta y hace caso a mis órdenes en momentos imperiosos y por lo tanto yo procedo de igual manera respetándolo y tratando en la medida de lo que pueda (lo entienda) de hacer lo que Él desea; siempre que se pueda, claro está.
¿Un ejemplo? Bueno, va por partida doble.
ÉL ME RESPETA obedeciendo mis órdenes de no cruzar la calle si ve un perrito o una perrita en la vereda de enfrente por ejemplo, ya que me mira para ver si obtiene mi aprobación (o no) y ante mi negativa, simplemente no cruza y continúa su camino junto a mi. Ahora bien, si le digo cruzá (cuando bajamos antes de dormir y enfrente está nuestro vecino con Ciro, el salchicha, su perro, por ejemplo) Boro es el más veloz también en acatar la aprobación del pedido de su mirada cruzando raudo bajo mi autorización.
YO LO RESPETO cuando caminando en las bajadas express que realizamos para que haga sus necesidades y nada más que eso, es decir bajadas cortas, se queda inmóvil mirándome en una esquina porque (asumo) quiere ir en otra dirección de la que yo tomé; y entonces yo regreso hasta donde Él está y cambiamos la cuadra a caminar mientras ahora sí él avanza animosamente. (Otra explicación no le encuentro a esta forma de reacción que suele tener algunas veces.)
Básicamente estos dos ejemplos -entre los tantos que podría citar- uno por cada parte, sirven para mostrar en forma simple nuestro respeto mutuo, ese mismo respeto que nos pone en igualdad de condiciones, de seres vivos que tienen sus necesidades y requerimientos que deben ser atendidos y entendidos en igual medida.
Esta forma de entendernos nos hace vivir serena y alegremente nuestros días compartidos contribuyendo a la vez a establecer y afianzar el más hermoso vínculo que el ser humano (yo, Facu; en este caso) pueda establecer con el ser animal (Boro, ahora; y en correspondencia a la idea citada) y viceversa, a lo largo de sus respectivas vidas.

miércoles, 3 de abril de 2013

Boro, mi Boro.

Cada día que pasa siento que toda esa unión que vamos fortaleciendo con mi perrito es algo sumamente importante en mi vida y creo que quien no haya contemplado jamás la idea de acercarse a un compañero de vida animal está desperdiciando las bondades que este tipo de vida compartida y asociada con ellos depara para quien decide llevarla a cabo.
Boro, el que ustedes ven a diario en mis entradas de blog, es un sol que tengo en la vida y esto se da así desde el momento en el que yo accedí a permitirme dejar fluir esta relación que se establece entre Él y yo.
No sucedía lo mismo antes, cuando yo seguía con la postura innata de los seres humanos de creerse "superiores" a los seres que no sean de su misma especie, y fue sólo cuando me relajé y dejé ser verdaderamente, cuando las cosas cambiaron su curso y tomaron otro camino entre nosotros dos.
Ahí, en la igualdad de condiciones dentro del vínculo diario, en ese lugar donde no tiene que haber una diferencia de jerarquías impuesta, fue donde descubrí y me maravillé de haberme encontrado dentro de la insuperable experiencia de saberme acompañado, esperado, amado y cuidado en todo momento por mi animal, por mi Boro. (Aclaro que si bien digo que no debe haber una diferencia de jerarquías entre un perro y su compañero humano, hablo desde la suerte de privilegios y derechos que le correspondan a cada uno en el vínculo privado y familiar, no descartando la "jerarquía necesaria" de ser el humano quien alimenta, cuida y se hace cargo del animal y sólo por este motivo el animal en cuestión debe responder a la educación dispensada por éste; pero salvando este motivo no hay otra superioridad 'de vida' entre unos u otros, ya que ambos requieren de comidas, baños, sociabilización, movimiento y fundamentalmente, amor diario.)
Por todo esto amigos, mi Boro y yo vivimos nuestro día a día de una manera hermosa e igualitaria en la que nada, salvo lo comentado en el párrafo anterior, hace que exista una superioridad de uno por encima del otro.
"Boro, mi Boro" digo yo. Y Él podría decir "Facu, mi Facu". Esto refleja el vínculo igualitario entre Él y yo.

domingo, 24 de febrero de 2013

Adoro saberlo.

Me encanta saber -y que me lo corroboren cada tanto- que mis entradas y todas las publicaciones que hago sobre mi vida compartida con el protagonista de este blog, siempre son asimiladas por los demás como sinónimos de amor, en el estado más básico y no por eso menos importante, que es el del amor puro.
Soy muy feliz al saber que, un poco sin darme cuenta y otro tanto naturalmente, sale este producto de lo que expongo sobre nosotros dos. Es para mi realmente importante y me encanta; y lo celebro y disfruto junto a Él.
El motivo, amigos, es que es tal la felicidad que me provoca haber redireccionado mi forma de vida hace ya 5 años a esta modalidad que valora la simplicidad de las pequeñas cosas, como es el hecho de apreciar -en el verdadero sentido de la palabra- un vínculo tan auténtico y hermoso como el que se genera entre una persona y su compañero animal, que es disfrutando de este tipo de acontecimientos simples donde encuentro lo grandioso de los mismos a cada momento que los vivo y los experimento junto a la bella compañía de mi Toto.
Por eso el amor que fotografío al momento de retratarnos a mi Boro y a mi no lo plasmo en realidad pensando en que éste saldrá trascendiendo la imagen que fotografíe, puesto que sólo tomo instantáneas de nuestra vida cotidiana que por otro lado es lo que generalmente ven quienes las aprecian y contemplan además del plus que encuentran en ellas quienes ven lo otro que es el amor que existe en nuestro compartir, aunque quizás sin darme cuenta sea lo que busque transmitir.
Boro es el artífice de todo el arte que puedan encontrar en cada foto que aparece solo o junto a mi porque Él ha venido a inundar mi vida de ese amor que sé que estará siempre conmigo y no se irá nunca, jamás, pase lo que pase, y hasta que yo no cuente más el cuento.

miércoles, 20 de febrero de 2013

¡Vaya si nos tenemos!

Una vez, allá por el 10 de junio del año pasado, yo reconocía en la entrada La más hermosa compañía que los domingos, en los atardeceres especialmente, y cuando me encontraba solo con Boro en esos momentos en los que generalmente, como va terminando el fin de semana, las familias, parejas, o personas que viven bajo un mismo techo con un vínculo estrecho se encuentran todas juntas simplemente por ser ese un momento donde generalmente todos vuelven a la casa; bueno, yo siempre veía que en esos momentos yo me encuentro solo con Él, con mi Boro, y si bien ahora no me voy a desdecir de lo expresado, voy a ampliar el momento en el que puedo experimentar la sensación comentada.
Cada atardecer, anochecer o final del día, en el que me encuentre en un parque o plaza y esté relajado yo, y sereno Él, es decir que en lugar de andar por allí se encuentre más apegado a mí, es cuando también experimento que Él y yo nos tenemos siempre y por tal motivo nos aguantamos y esperamos en nuestras formas de ser, sabiendo que antes o después, invariablemente, vamos a estar ahí, el uno para el otro, dependiendo de que en determinados momentos estemos atareados y ocupados; yo en mis cosas y Él, bueno, en las suyas.
Boro puede andar recorriendo parques enteros y persiguiendo perritas o perritos para jugar e interactuar con ellos pero siempre volverá a mí para estar conmigo y seguir compartiendo este vínculo grandioso que nos une. Y yo, puedo andar con mil cosas en la cabeza, ocupado de aquí para allá, pero siempre también estaré regresando física, mentalmente y afectivamente a Él (prestándole la atención que merece), porque es mi necesidad seguir compartiendo mi vida con la suya, sin demasiadas interrupciones.
Por lo tanto, los atardeceres y anocheceres en donde sé que no me espera nadie más que Él, que generalmente está a mi lado por otra parte, son los tiempos en donde recalo en que nos tenemos el uno al otro, por sobre todo (y todos) lo demás. ¡Y vaya si nos tenemos!

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Antes de terminar el año les dejo la tercera canción para Boro, mi preferida.

Como ya saben, debido al gran cariño, estima y amor que siento por mi Boro, le hago de vez en cuando algunas canciones. No tantas si tenemos en cuenta que tiene 4 años y 10 meses y ahora, en esta entrada les voy a compartir la tercera de ellas que ha salido de lo más profundo de mi corazón, producto de la inspiración que además de todo produce Toto en mí.
Bueno, no doy más vueltas y se las dejo, esperando que les guste; al menos la letra ya que la música en esta ocasión, y al igual que las dos anteriores, se las voy a estar debiendo para otra oportunidad. ☺



"PARTE DE Mí".

Y NO ME PIDAN QUE NO LO AME ASÍ
SI ÉL ES MUCHO PARA MI.
Y NO ME PIDAN QUE NO LO AME ASÍ

SI ÉL ES MUCHO PARA MÍ.

EN CADA SALIDA QUE HACEMOS POR AHÍ
ÉL SIEMPRE A MI LADO Y YO CON ÉL TAMBIÉN, FELIZ.
TODAS LAS MAÑANAS Y EN CADA ANOCHECER
PODEMOS MIRARNOS Y SABER...

QUE TENERNOS SIEMPRE EL UNO AL OTRO ES TAL VEZ
DE LO MÁS HERMOSO QUE NOS PUEDA SUCEDER,
QUE SABERNOS SIEMPRE ACOMPAÑADOS ES QUIZÁS
LA MAYOR FORTUNA QUE AMBOS PODEMOS TENER.

Y NO ME PIDAN QUE NO LO AME ASÍ
SI ÉL ES TANTO PARA MI.
Y NO ME PIDAN QUE NO LO AME ASÍ

SI ÉL ES TANTO PARA MÍ.

NOS ACOSTUMBRAMOS A TENERNOS, ES REAL,
Y NO A EXTRAÑARNOS, ¿PARA QUÉ? ¡¡ESO JAMÁS!!
SI ESTAR JUNTOS SIGNIFICA TANTO EN LOS DOS
SEGUIMOS JUNTOS BORO Y YO.

CAMINAR CON ÉL ES ALGO NATURAL EN MÍ
QUE CUANDO VOY SOLO SIENTO QUE PARTE DE MÍ
SE HA QUEDADO ACOMPAÑÁNDOLO A ÉL
PARA QUE NO ME EXTRAÑE Y SE SIENTA BIEN.


Y NO ME PIDAN QUE NO LO AME ASÍ 
SI ÉL ES MUCHO PARA MI.
Y NO ME PIDAN QUE NO LO AME ASÍ

SI ÉL ES TANTO PARA MÍ.
Y NO ME PIDAN QUE NO LO AME ASÍ
SI ÉL ES YA,
SI ÉL ES YA,
SI ÉL ES YA PARTE DE MÍ.




martes, 16 de octubre de 2012

Lo asumo.

Cuando pensaba que Boro no iba a inundar cada aspecto de mi vida con su presencia y su propia vida estaba restando importancia al hecho de incorporar un compañero de vida, animal, y todo lo que esto significa para quien lo lleva a cabo y para el compañero (animal) en cuestión que se elige.
Así fue que Boro llegó a mi vida y si bien al principio me jacté de que era solo un perro y nada más dando por seguro, es más por segurísimo, que nunca caería en las redes de valorarlo de otra forma, puedo decir que al día de hoy me doy cuenta que esa intención manifestada, y quizás sostenida con convicción por ese entonces, se ha visto modificada por un total cariño y una absoluta pertenencia que nos marca y une recíprocamente; ya ni sé desde que momento específico de la creación, mantenimiento y alimentación de nuestro vínculo.
Por eso: me equivoqué al principio con respecto a este tema y lo asumo y comento feliz y campante, ahora.
Boro es mi compañero de vida animal. Lo adoro y siento que junto a Él todo es más feliz en mi vida.
¡¡Vaya si me había equivocado!!

lunes, 3 de septiembre de 2012

La segunda canción, para Boro.

Ya les he contado, el 2 de noviembre del año pasado, que dentro de todas las demostraciones de afecto y amor que tengo para con Boro también está la de hacerle canciones que surgen de mi en estos años que vamos compartiendo Él y yo.
Les había dicho en ese momento que tenía 2 (canciones) dedicadas a mi compañero animal no humano, publicando en esa oportunidad la 1ª de ellas. Bien, acá va la 2ª y la actualización de la información al respecto de este tema ya que al día de hoy -3 de septiembre de 2012- son 4, debido a que hace poco apareció una 3ª que sería en realidad la 4ª, ya que entre unos papeles borradores míos hace un par de semanas apareció también una nueva letra (esta sí sería la verdadera 3ª) que le hice aunque no recuerdo cuando.
Nada formales, como ya les dije, pero compuestas desde el amor y para tocar y cantar con la guitarra relajadamente.
De esta, tampoco tengo fecha, como sí tuve de la 1ª y tendré de las que salen de ahora en más. Es de algún momento, entonces, donde brotó la inspiración y se plasmó en una letra y una melodía.

Al igual que en la anterior presentación, acá va sólo la letra, a modo de publicación de mi afecto a Boro través de una canción. La música, se las debo. ☺



"Y ACÁ ESTÁS CONMIGO".

Y ACÁ ESTÁS CONMIGO COMPARTIENDO TODO
VIVIENDO A MI MODO Y DÁNDOME AMOR,
Y ACÁ ESTÁS CONMIGO, DISPUESTO, ABSOLUTO
MARCANDO MI VIDA CON TU INMENSO SOL.

Y ACÁ ESTÁS CONMIGO, COMO CADA DÍA
LLENANDO MI VIDA DE LUZ Y COLOR,
Y ACÁ VAS CONMIGO, DETRÁS DE MIS PASOS
SIGUIENDO MI VIDA. ¡QUÉ MÁS QUIERO YO!!

TENERTE CONMIGO ES ALGO PRECIOSO,
PODER VER TUS OJOS, MIRAR TU INTERIOR
SABER QUE SOS BUENO, SABER QUE ME AMAS,
TENERTE EN MI VIDA Y DARTE MI AMOR.

¡QUÉ GRANDES MOMENTOS QUE VIVIMOS JUNTOS!
¡QUÉ GRANDES MOMENTOS NOS ESPERARÁN!!
QUÉ GRANDE ES LA VIDA CUANDO ESTAMOS JUNTOS,
LOS GRANDES AMORES SON LOS QUE MÁS DAN.

HABLO DE MI PERRO, DE MI DULCE AMIGO;
MI FIEL COMPAÑERO, MI ANIMAL, MI SOL;
EL BRILLO MÁS GRANDE QUE TENGO EN LA VIDA
QUE VIVE LA SUYA PARA DARME SU AMOR.

EL ME HA HECHO MÁS GRANDE, SIN DUDAS LO DIGO
ME CAMBIÓ LOS DÍAS, LES DIO OTRO COLOR
ME MIRA, ME ENTIENDE, LO MIRO, COMPRENDO
ESTAMOS UNIDOS, NO HAY VUELTA, ES AMOR.


¡QUÉ GRANDES MOMENTOS QUE VIVIMOS JUNTOS!
¡QUÉ GRANDES MOMENTOS NOS ESPERARÁN!!
QUÉ GRANDE ES LA VIDA CUANDO ESTAMOS JUNTOS,
LOS GRANDES AMORES SON LOS QUE MÁS DAN.
 





martes, 14 de agosto de 2012

Nada de monotonía.

Vamos recorriendo plazas que si bien son siempre las mismas, o casi siempre las misma, son aquellas que solemos frecuentar por encontrarse dentro del radio que abarca nuestra salida a pie, que si bien es amplio y muchas veces se extiende más allá de las fronteras de nuestro barrio, en lineas generales ya fue recorrido muchas veces en estos 4 años y medio que llevamos juntos Boro y yo.
Por tal motivo cada visita a una plaza es para nosotros algo nuevo ya que siempre vamos en horarios diferentes y además, cada visita es una experiencia en sí misma y por este motivo no puede ser nunca considerada igual a las demás, ni en su estilo ni en su escenografía, que en este caso viene a ser la plaza que oficie de lugar al que lleguemos, a jugar, oler y recorrerla Boro, y a sentarme, estar distendido y esperar a que mi perro disfrute de su paseo, yo.
Disfrutamos y redescubrimos siempre los paseos con Boro. Todo es nuevo cada día con Él. Nada nunca se vuelve monótono.

jueves, 9 de agosto de 2012

Siempre que surja , ahí nos tiramos.

Desde siempre nos gustó tirarnos en el piso del depto., de algún parque o plaza o de donde sea que nos encontremos, cuando estamos relajados y podemos quedarnos ahí sin molestar a nadie y sólo disfrutando de nosotros y de ese placentero momento que se genera cuando uno se permite hacer algo que disfruta mucho y que lo lleva a distenderse y sentirse en un lugar y estado ideal.
Desde siempre lo hacemos, decía, y lo seguimos haciendo.
En esta foto, por ejemplo, estamos tirados en el suelo de casa, hace un par de años, y alguien nos tomó la fotografía que hoy sirve para mostrar lo que quiero contarles.
Siempre todo lo que tiene que ver con lo que hago y vivo junto Boro remite a estados placenteros, de paz y de mucha relajación y afectividad en mi vida. Y en la de Él también, por supuesto.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Intrépidamente curioso.

Es así, siempre lo fue y alguna que otra vez le ha costado un susto -a Él y a mi- el hecho de ser tan curioso de todo lo que pase con animales y personas en el entorno de los lugares donde se encuentre.
Pero bueno, ¿saben qué?; en el fondo me da risa verlo ahí, queriendo entrometerse siempre en toda situación que le llame la atención y que por tal motivo sea preciada por Él como digna de averiguación para ver que pasa.
En fin... Es mi perro y lo quiero así, como es. Con todo ese bagaje canino que lleva consigo y que en definitiva, y afortunadamente, lo hace único e irrepetible.

jueves, 2 de agosto de 2012

Lo agradezco.

Agradezco tener un perro como Boro que me sigue a todos lados, está pendiente de mi y vive para mi.
Quizás suene algo egocéntrico, no sé..., puede ser; pero en este caso sería un egocentrismo que aparece desde el amor y desde lo que ambos sentimos, el uno por el otro, desde que comenzamos a interactuar viviendo juntos y compartiendo la vida de todos los días.
Yo sé que mi Boro es absolutamente feliz estando junto a mi, lo puedo asegurar. Se le nota en su expresión, en su andar, en su forma de enfrentar las cosas cada día; en todo. Él es un perro feliz y yo una persona feliz, también.
Hay algo que además soy, y es agradecido, y por eso expreso este agradecimiento en cuanto tengo la oportunidad de hacerlo para que todos sepan que este obsequio que me hizo la vida a través de mis ganas primero, y de mi decisión después, de compartir mis días junto a un animal no humano es algo que deberé seguir agradeciendo siempre por lo importante y trascendental que resulta en mi vida.

sábado, 30 de junio de 2012

Este es.

Es muy grande el amor que siento por Boro y todo lo que Él va generando en mí a medida que avanza el tiempo y se consolida y afianza nuestro vínculo afectivo de unidad y fidelidad.
Siempre supe que en algún momento de mi vida me iba a llegar la gracia de contar con una compañía como la de Él, aunque no estaba seguro cuando sería y tampoco me afanaba en provocar este momento que, no dudaba como he dicho, que llegaría tarde o temprano.
Ocurre generalmente que ya me predispongo bien para encarar cualquier cosa que implique el hecho de estar con Boro, escribir alguna entrada de este blog, o el tema de cualquier cosa, repito, que tenga que ver con Él.
Realmente soy un feliz dueño y en cada cosa que vivo junto a mi perro puedo sentir que estar junto a Él, tenerlo a mi lado, sentir su presencia y su amor, me hacen muy bien en todos los aspectos de mi vida.
Este es mi Boro, ya lo he dicho unas mil veces o más, lo sé; y haciendo alusión a esto último, algo que también he dicho ya en varias oportunidades es que es uno de los motivos más importantes y relevantes de mi felicidad.

    

jueves, 28 de junio de 2012

Fin de juego abrupto.

Estando en la plaza con mi Boro, mientras lo veía y escuchaba jugar con un par de perros, en un momento que desvío la mirada para pelar uno de los varios chupetines con chicle que saboreo mientras estoy ahí con Él (para pasar el tiempo), y en eso escucho el ladrido de dolor o sorpresa (inconfundible sonido para mi) de mi perro.
Resulta que entre esos perros con los que jugaba muy entretenidamente había una hembra y bueno, debo reconocer que mi Toto es un Latin Lover de la primera hora y ante el hecho de encontrarse con perritas intenta ejercer su accionar de macho si es que ellas andan cercanas al período del celo, y entonces en esta conquista que llevaba a cabo mi amigo, parece que la cansó a su seducida y ésta puso fin a tanta cortesía recibida tirando un ataque para sacárselo de encima.
Jeje! En este tipo de entuerto no me aflijo ni me preocupo o molesto (una vez que puedo darme cuenta de que no ha pasado nada más que ese fugaz encontronazo que es cosa de breves segundos) y sigo con lo mío y a otra cosa.
Así fue que Boro se vino a sentar a mi lado en el banco de plaza, como lo ven en la foto, y todo terminó abruptamente en este atardecer de juegos en la plaza.
Final de la historia.

lunes, 25 de junio de 2012

Debo hacerlo.

Boro de cachorro, en uno de los momentos
en los que comenzaba a compartir su vida conmigo.
Debo agradecer el hecho de tener a Boro en mi vida ya que desde el momento en que lo he incorporado a mi existencia la misma ha ido modificándose positivamente y mejorando mi calidad de ser humano.
Siempre me interesó ser cada día mejor persona, dejando atrás las cosas feas y negativas que descubro en mi forma de ser y tratando de incorporar nuevos hábitos y costumbres, además de formas de desenvolverme en la vida y con las demás personas, que vayan moldeándome en pos de ser un ser que sólo viva con el objetivo de crecer interiormente todo el tiempo.
Y Boro, y la dicisión que tomé de incorporarlo a mi vida en primer lugar, ayudan a que transite este camino de mejoramiento personal continuo.
Afortunadamente fue Boro, mi Boro, el que terminó siendo el compañero no humano de todos los días y es gracias a la convivencia e intercambio de distintos tipos de momentos que tengo con Él que crezco cada día en este hermoso vínculo que a su vez mejora y dignifica mi vida.

sábado, 23 de junio de 2012

¿Qué haría yo sin Él?

Quiero comenzar esta entrada aclarando que sé que en algún momento deberemos separarnos por esas cosas que tiene la vida y que hace que justamente cada vida sea de una duración diferente a otra y más teniendo en cuenta los periodos de tiempo que generalmente tienen las de unas y otras especies de seres vivos que interactuamos en la tierra en distintos momentos de nuestra vida.
Por todo esto y salvando este punto de inflexibilidad que se dará indefectiblemente y que reflejo en ¿Qué vas a hacer cuando Boro no esté más en tu vida?, me preguntaron vuelvo a hacerme la pregunta que da título a estas líneas: ¿Qué haría yo sin Él?
Es por lo tanto, y teniendo en cuenta que tengo en claro (desde la razón aunque no creo que desde el corazón) el tema de que algún día uno de los dos partirá y el otro quedará solo y con el recuerdo nada más, es una pregunta un tanto retórica y sin respuestas definitivas ni que den cierre al tema o despejen una duda que tampoco se me plantea seguido en mi vida la que hoy viene nuevamente a mi.
Pero en el caso de intentar dar un esbozo de contestación podría decir que de irse Él, todo sería en algún punto de mi excistencia, de una soledad que solo lastimaría mi vida; de un dolor que se atenuará con el tiempo y el correr de los años aunque jamás desaparecerá. Será un segundo, ese tiempo que decida que nos hemos separado hasta un nuevo encuentro el que marcará mi vida dejando mi corazón solitario en ese vacío que ninguna persona, más o menos cercana a mi vida afectiva, podrá llenar de ninguna manera.
Pero la verdad es que no me sale decir mucho más que esto. Tampoco sé si quiero explayarme en este tema que, como pueden ver, sólo me ha llevado a abordarlo una vez (en lo que llevo desde la creación de MI BORO Y YO) la pregunta de una persona que detonó en mí el interrogante personal, pero no más que eso.
No creo que adelantarse a dolores y grandes tristezas sea oportuno, aunque sí dejar en claro que sé que algún día puede pasar aunque como no deseo que suceda, ni lo pienso y hasta lo olvido para vivir más despreocupadamente.
Como final de mi reflexión tomo prestado de mi entrada, nombrada al principio de este escrito, lo que creo define mi vida junto a Boro y responde a este tipo de temas:

"Amo a mi Boro. Mi Boro me ama. Muchísimo nos amamos los dos. Disfrutamos enormemente el hecho de estar juntos y compartir nuestras vidas. Nos hacemos felices y nos damos lo que cada uno necesita y espera del otro, a la manera de cada uno por supuesto, y eso es lo que hace bella y pura nuestra relación.
Me quedo con esto. Me hace bien. Lo que deba ser y pasar será y pasará. El resto, es parte de la vida misma y será parte de nuestra historia." ♥

jueves, 21 de junio de 2012

Por todo eso.

La compañía de Boro significa muchas cosas en mi vida. Cada día, casi sin darme cuenta, puedo corroborar que Él ha llegado a mí para hacerme sentir amado las 24 horas del día sin excepción, todo el tiempo, y eso es tan importante y fundamental para mi como para todo ser humano que al sentirse de esta manera, valorado, necesitado y AMADO, no puede menos que ser feliz y adorar a ese ser especial que es quien le provee de esas hermosas sensaciones y sentimientos que ennoblecen y engrandecen a cualquier ser vivo que tiene la gracia de experimentarlos.
Y no es que no reciba amor por otros canales, de (otras) personas, pero el caso con mi perro, es que ese amor (que puede llegar a existir en las personas aunque dudo que con la intensidad, pureza y autenticidad que existe en los animales) es total y continuo, sin ninguna intermitencia que pueda darse producto de enojos (los animales no se enojan), ofensas (los animales no se ofenden), heridas (los animales nunca se sienten lastimados espiritualmente ante las reacciones de sus compañeros de vida humanos) o de cualquier otro motivo que haga resentir el amor a brindarse de alguna de las partes.
Y esto yo lo aprendí desde que mi vida se iluminó por compartirla junto a Él, y es por eso que jamás me enojo con Él, amén de que no me de motivos, y trato de aplicar esta fórmula de paz y amor hacia mis relaciones con los demás seres vivos que me rodean, agiornando de esta forma mi vida desde lo personal y lo social, y todo gracias a la experiencia de vivir junto a Boro.
Todo es muy lindo, todo es muy sano y todo es muy gratificante al lado de mi perro. Por eso lo amo. Por eso lo cuido mucho. Por eso le dedico este blog que nace desde mi corazón. Por eso trato de que Él sea Feliz a cada momento de su vida. Y por eso, yo soy Feliz.

martes, 19 de junio de 2012

Les pido que me lo hagan saber. GRACIAS.

Quiero, en este blog al menos, no decaer ni 1 minuto en la expresión que le doy a las muestras de afecto y simpatía que tengo hacia mi perro.
Si decae o mengua mi intensidad con respecto a este tema me gustaría que me lo hagan saber ya que internamente no disminuye en lo más mínimo mi amor por Él.
Viéndolo dormir mientras yo hago cosas en casa, esperando mientras yo le sirvo el alimento balanceado y Él mirando cada movimiento de este trámite, caminando a mi lado por la calle y mirándome de tanto en tanto con su carita de felicidad absoluta, llamándome la atención para que le de bola y juegue un poco con Él o simplemente estando ahí al alcance de mi vista, siempre es un placer poder verlo y darme cuenta de que esa nobleza y hermosura de perrito es quien me acompaña todos los días de mi vida y vive por mi, para mi y con la única intención de estar conmigo.
Por eso, si dejo ver en mis entradas de blog una falta de intensidad con respecto a la expresión del amor y la felicidad que comparto y que me provoca tener a Boro, mi perro, en mi vida no lo duden y me lo hacen saber, si? GRACIAS.

domingo, 17 de junio de 2012

Gracias por pasar.

Yo tengo un afecto y predilección especial por mi perro Boro, lo saben todos ustedes que leen de tanto en tanto algunas entradas de este blog que he ido armando (y lo sigo haciendo) para transmitir lo que significa una vida plena a través de lo que brindan estos seres de amor a la vida de los humanos que comparten cada día de su existencia junto a ellos.
Por eso tantas fotos, cuando no videos, y en definitiva imágenes animadas o estáticas que lo muestran a Él y me muestran a mi en diferentes momentos de esa hermosa relación y profundo vínculo que se ha generado entre nosotros dos.
Cada foto da muestra de su hermosura física y de su nobleza y hermosura también porque no, interior; y es un placer para mi compartirlas y brindarlas a todos los que gusten de pasar un instante al menos por este blog para disfrutar de toda la belleza, el amor y la libertad que significa para mi tener a este amigo y compañero de vida no humano en mi vida.