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miércoles, 22 de mayo de 2013

¡Ya!


Raudo sale a caminar
en esos días en los que está feo
y ante el menor atisbo de mejora
salimos a la calle
a hacer la caminata larga del día.
Tan raudamente sale
y tan veloz va en su andar,
que su ligereza
lo hace casi infotografiable.

sábado, 18 de mayo de 2013

Llegaron esos días y esas noches.

Llegaron los días -con sus respectivas noches- en los que yo me abrigo bastante para salir con Toto a la calle y seguramente más adelante vendrán también aquellos en los que mi perrito saldrá abrigado con su polar verde, ese que tanto lo hace frotar contra la pared del pasillo de nuestro edificio mientras esperamos el ascensor para bajar a dar su paseo. Jaja!
Todavía no lo abrigo -a Él- ya que si lo hago desde ahora, en otoño, cuando llegue el invierno no se que me va a quedar por hacer; aunque de todos modos no siempre sale abrigado tampoco durante el tiempo más frío del año ya que como se sabe, los labradores al igual que otros perros cobradores, tienen doble capa de pelo y un pelaje resistente al frío porque son básicamente perros cobradores (recogedores) además de ser perros de agua.
Va llegando el frío, o mejor dicho ya ha llegado, y retratos típicos de este tiempo comenzarán a aparecer en este blog de Mi Boro y Yo.

domingo, 21 de abril de 2013

El día que nos agarró el agua en plena salida.

Boro y yo, como he dicho algunas veces en las entradas de este blog, debemos salir a la calle, ya se por paseos o por bajadas express en las cuales Toto hace sus necesidades, todos los días y al menos tres veces en diferentes momentos de la jornada.
En ocasiones como la que retrata esta foto, nos agarra el agua. Sí, lisa y llanamente, nos toma desprevenidos algún aguacero de esos que no nos permiten hacer otra cosa que refugiarnos bajo un alero, un balcón o un toldo que encontremos cercano; y como suelo capturar diversos momentos de nuestra vida diaria para compartirlos con todos ustedes es que ha surgido la foto que acompaña esta publicación en uno de esos momentos en donde el clima nos sorprendía sin mayores equipamientos para enfrentar, en ese caso, a la lluvia.

martes, 19 de febrero de 2013

Tengo tanto tiempo.

Nunca me pasó de sentirme agobiado por las salidas que debo hacer con Boro, llueva, haya sol, sople un frío viento, o lo que sea. Nunca.
Pienso que al asumir la responsabilidad de traerlo a mi vida para compartir la suya conmigo, implícitamente debí saber y asumir que en ese hecho de juntarnos estaba aceptando la parte que me correspondía y que siempre trataría de hacerla lo mejor posible.
Yo espero lo mejor de los demás, y sé que se da a la inversa también, en casi todos los casos. Y entonces, si mi Boro, en su inocencia y poca demanda hacia mi, sé que en definitiva aguarda cosas lindas y buenas de mi parte, que menos que dedicarle lo que más pueda de mi tiempo, para que Él sienta que está en el lugar y con el compañero, indicados.
Mi Toto, tan bondadoso, sé que sabe que está donde debía estar. Lo demuestra con su vida y su alegría desbordante en todo momento.
Y yo, yo tengo tanto tiempo para Él, porque finalmente su tiempo y mi tiempo han pasado a ser un solo y hermoso tiempo, el nuestro.