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domingo, 7 de agosto de 2016

Gratitud por tanto amor recíproco. ♥

Siempre, sea donde sea que nos agarre una foto o nos encontremos con alguien, estaremos juntos. Porque nos necesitamos imperiosamente para ir tranquilos por la vida, siempre juntos.
Para ir tranquilos, decía, sabiéndonos el uno al lado del otro sin ninguna otra preocupación, entonces, que la de ir tranquilos; de que si estamos unidos nada más debe preocuparnos.
El amor que nos tenemos mi Boro y yo es tan importante para nuestras vidas, que es algo así como el motor que a mí, por ejemplo, me hace estar seguro de que nada podrá lastimarme verdaderamente mientras pueda encontrar ese refugio y esa calma que mi espíritu necesita y que obtengo al vincularme con Él. Y para Él, el combustible que lo hace vivir plenamente libre de toda tristeza sintiéndose el ser animal más amado, cuidado y valorado sobre la tierra —aquí conjeturo sobre lo que mi perro puede llegar a sentir; pero de sentir algo no dudo que en esencia, básicamente, esto está sintiendo continuamente.
Y es así. Así estamos y seguiremos estando, unidos eternamente gracias a esta impresionante bendición que tenemos los dos, esa que consiste en sentirnos amados y necesitados por la otra parte sin pedir nada cambio pero dando a la vez todo lo que tenemos, a cada momento, en señal de agradecimiento y gratitud por tanto amor.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Ese recuerdo que carga las pilas. ☼

Hay momentos que de solo recordarlos me llevan a las mejores sensaciones y al estado más óptimo para poder ser feliz.
Uno de ellos, puntualmente al momento de escribir estas líneas, es un día específico de nuestras vacaciones de enero de 2015 cuando anduvimos caminando mucho tiempo a través de un bosque frondoso hasta que llegamos al mar, muchas veces pensando que como nos faltaba (según lo que creíamos nosotros) mucha distancia era mejor pegar la vuelta y regresar al sector más equipado turísticamente de esa zona. Pero no, nosotros seguimos y, amén de que todo ese tramo de caminata entre caminos (valga la redundancia) que serpenteaban entre ramas y árboles de todo tipo fue encantado, la llegada a la costa y el hecho de ver aparecer el mar, que se escondía a lo lejos tras una duna enorme que nos recibía luego de tanto andar fue lo más bello que viví, yo personalmente y mi Boro también, en ese mes que estuvimos de vacaciones.
Siempre vacacionamos Fer, Boro y yo; y siempre encontramos cosas y momentos (al menos hablo específicamente de mi Boro y de mí que somos idénticos en el disfrute de cosas simples y de la naturaleza) que nos llenan de emoción y de alegría al descubrirlas y vivirlas.
Y ese momento fue ideal porque estaba con los dos seres que forman parte de mi vida en este tiempo; y fundamentalmente porque vi extremadamente feliz a mi chiquito "grandote", el inspirador de este blog, disfrutar de cada segundo de ese día y de ese lugar.
Ahí estuvimos, ahí vibramos al son de la naturaleza más agreste y ahí quedó formado uno de los divinos recuerdos de nuestra vida compartida, que espero volver a repetir este año con todas las ganas de que llegue por fin el próximo enero; ya, a días nomas.
Porque ¿qué es la vida sino vivir cada instante hasta sacarle lo mejor y continuar siempre en ese presente que nos haga seguir deseando encontrar la sorpresa y la emoción a cada segundo?
Con mi Boro comparto todo, y gran parte de todo eso lo vuelco en este sitio para que todos los que nos lean puedan disfrutar, o sentirse reflejados en su propio disfrute, con lo que hacemos y vivimos Él y yo.
Es una felicidad enorme tener a mi Boro a mi lado, lo amo con todo mi ser, y todos los recuerdos pasados y momentos futuros que vengan serán siempre los que fortalezcan nuestro brillante y delicioso presente. ♥

lunes, 30 de noviembre de 2015

Domingo, tipo 7:30 pm.

Este atardecer de domingo me permite reflexionar. Algo que por cierto hago a diario y sin importar el día o el lugar; pero convengamos que por estas horas de este día particular de la semana algunas cosas salen más fluidamente.
Y así vamos, como cada atardecer desde hace casi 8 años, mi perro y yo, sabiendo que poco puede importarnos el resto si tenemos en claro que nos tenemos y nos seguiremos teniendo el uno al otro como lo venimos haciendo hasta ahora incondicionalmente (hace tiempo asumí que Él también siente y sabe todo esto en su interior, al igual que yo, y por tal motivo por eso lo incluyo diciendo "tenemos en claro").
La vida nos va ofreciendo diferentes días y no hay condiciones sine qua non para que algunos sean mejores o peores que otros; por lo tanto los fines de semana (largos o no) pueden resultar brillantes como también horribles, y esto es todo parte de lo mismo, de la vida y de sus diferentes presentaciones, según los días.
Por eso me refugio en Él, en mi perrito, y en cada cosa que hacemos juntos sabiendo que son los momentos compartidos entre nosotros dos los que mejor me hacen al cuerpo, al alma y a mí espíritu; y por supuesto que a Él también.
Porque a veces me aflijo por cuestiones que nos exceden y entonces, afortunadamente, cuando logro darme cuenta del tiempo que no vuelve y que estoy desperdiciando, sumiéndome en estados tan tristes y penosos, automáticamente vuelvo a sentir todo lo que genera mi perro en mí y no puedo terminar haciendo otra cosa que alegrarme, sentirme bendecido y agradecido, y siendo feliz, sin duda alguna. Lo juro.
Así lo hago porque no me gusta ser un Ser desagradecido e injusto, más teniendo en cuenta todas las bondades que la vida me ha dado para ser feliz.
Bondades, para ponerle un nombre general a todo lo hermoso que pasa a diario en mi existencia, que quizás algunos podrían ver cómo pequeñas o insignificantes pero que son las que yo necesito para ser feliz. Solo esas y ningunas otras cosas que quizás hagan más ruido o encandilen si se las exhibiese en comparación con las que a mí me ayudan a ser un Ser FELIZ.
Y no está escrito, pero ya es un hecho, que cada uno tiene la receta exclusiva para su felicidad, como también que esa receta será óptima si no afecta en forma perjudicial a otros en pos de lograr alcanzarla.
Y ya se sabe que la felicidad es diaria, casi instantánea podría decirse, y por eso nunca vamos a llegar a la meta que nos permita descansar y tirarnos a disfrutarla plácidamente porque va a ser menester de cada segundo de nuestro camino, solitario o en compañía, continuar buscándola.
Yo, o mejor dicho nosotros, mi Boro y yo, ya encontramos la fórmula y seguimos la receta aplicadamente para no desperdiciar ni un solo minuto de nuestra vida, individual y compartida, en otra cosa que no sea ser genuinamente felices. Lo demás, eso que va por otro carril diferente con respecto a la vida soñada que nos construimos Toto y yo (aunque dé risa, quizás llame a la burla o genere lo que genere en quien me lea ahora: es soñada y absolutamente feliz) eso será manejable, esquivable, ignorable, o felizmente recibido, según se vaya dando; pero al día de hoy la vamos llevando muy bien El Toto y yo, y somos felices. Después, todo lo demás no importa. ♥


viernes, 19 de julio de 2013

Las luces de mi ciudad.

Una de las fotos que nos tomamos al regresar a la CABA, luego de 4 días de estar fuera de ella, hace ya un tiempo a esta altura; porque extraño mi ciudad cuando estoy lejos y asumo que a mi Toto le pasa lo mismo, ya que ambos disfrutamos de andar caminando por gran parte de esta hermosa y encantadora Buenos Aires que no tiene nada que envidiarle a ninguna otra ciudad.

martes, 2 de julio de 2013

Siempre amigable.

Boro haciendo sociales por Mar del Plata
el fin de semana largo por el feriado del 20 de junio.
A esta altura no es ninguna novedad el hecho de que Boro va siempre en pos de relacionarse con todo el mundo -humano y animal- que se le acerque y/o se le cruce en su camino.
Él no concibe la vida sin la buena onda y la mejor energía de estar irradiando amor y dulzura para todos aquellos que se le acerquen.
Es un dulce y simpático perro que va siempre muy animosamente tras mis pasos -y por delante de éstos también- siendo simplemente un ser adorable y extremadamente bello por dentro y por fuera.
Prueba de todo lo que digo es que estando junto a quienes estemos con Él en determinados momentos, ésto no le impide dejarnos un rato para ir a entablar una mini relación afectiva con quienes lo miren o lo llamen en cualquier sitio y momento.
Y sí, es así, y yo ya entendí que Él no es mío, es decir, comparte su hermosa vida junto a mi, sí, eso está claro, pero una vez que andamos por la calle, por la vida, Boro es un poco de todos los que lo ven y al descubrir su forma de ser y su prestancia y buena intención para relacionarse no pueden dejar de quererlo, así sea sólo por la fracción de tiempo que quizás dure la que sea su única vinculación con este tierno, comprador y bondadoso animal que es mi bonito Toto.

domingo, 19 de mayo de 2013

Compañero de camino.

Siempre que miro hacia un costado, a mi lado va Él; Boro, Toto, o simplemente mi compañero de camino.
Nunca definió tan bien el nombre de una entrada, mi vínculo con Boro y, automática y recíprocamente el de Él conmigo, como lo hace ésta.
Eso somos en este momento de la vida que estamos juntos. Nada más y nada menos que eso.
Siempre estuve esperando tener a alguien a mi lado que viviera por mi y para mi para yo poder responder de igual manera, y con la aparición de mi perro en mi vida esto se dio de cabo a rabo.
Y se dio con la llegada de mi amigo animal porque la vida entre los humanos carece muchas veces de esta entrega de la que hablo.
Esa misma entrega que yo sí puedo dar a otro ser viviente, sea humano o animal, ya que no hay diferencia alguna para el hecho de ser compañía entre unos y otros.
Pero ocurre que en la parte humana no aparece fácilmente esa predisposición para ser en el otro y poder aplicarlo no quedándose en las palabras o en la idea; y en los animales, y específicamente en los perros, bueno..., en ellos no hay más que abrazarse a la vida compartida y junto a uno de esta especie para saber que sólo es eso -vivir en el otro como parte de la única felicidad posible- lo que quieren.
Por eso, con Toto esperando en una esquina tan hermoso y educado, defino visualmente lo que Él es en este lapso de tiempo eterno y brillante que vivimos juntos en esta vida, para mí.
Él me acompaña y está a mi lado, como se lo ve, a cada paso que doy. Algo que me reconforta y me hace sentir muy valorado en la vida.
Y nosotros vivimos este momento en nuestro ahora, y esto somos ahora; dejándonos absolutamente tranquilos, satisfechos y felices todo esto de ir juntos por la vida. De ir, nunca tan bien expresado, a la par.

domingo, 12 de mayo de 2013

Tirarnos a disfrutar.

Cada vez que en la salida larga del día nos llegamos hasta una plaza o parque, como en el caso de esta fotografía, Boro hace de todo allí.
A saber: jugar con perros que encuentre, tratar de seducir a perras que encuentre, hurgar por todo el terreno en busca de olores y de ¡vaya a saber que!, correr, ir y venir hacia donde yo esté, y todo lo que en general puede hacer un perro cuando llega a una plaza y quiere pasarlo bien y socializar con el resto de los allí presentes, ya sean perros o humanos.
Yo, como se imaginan, una vez llegados al parque no le sigo el ritmo ni la rutina porque sería agotador además de tedioso para mi.
Entonces me siento en el pasto y escribo entradas para mi blog, leo el libro que esté leyendo en ese momento si es que salí con mochila y lo cargué previendo poder hacer esto, me relajo, o no hago nada ya que no siempre hay que estar haciendo algo y se puede estar en ese lugar de inmensidad que es tan aconsejable frecuentar cada tanto, como el de la nada; ese de la libertad absoluta con respecto a todo y a todos.
Bien, retomando el hilo de esta entrada y como les decía, me tiro al pasto y es ahí que en algún momento llega Boro, puede ser en varios momentos durante su visita al lugar o directamente hacia el final cuando ya jugó e hizo todo lo que quería y se encuentra cansado. Es entonces cuando Él se tira por ahí (como en la foto) y se queda a mi lado descansando en el pasto, también.
Tirados, sí. Los dos. Absolutamente tirados en el suelo. Sintiendo en mi caso la tierra fresca, y por estos días cada vez más fría, y la hierba que crece y es tan lindo percibir en su textura y aroma. Y en el caso de Boro, igualmente tirado descansando y disfrutando de la vida que le tocó en suerte a mi lado, que parece -se nota- le sienta muy bien y la vive a pleno.

martes, 2 de abril de 2013

Ratitos.

Tirados en el piso, por ejemplo. A nosotros nos hace bien, nos gusta estar allí. Son pequeños momentos que vistos desde afuera pueden pasar por breves descansos y nada más que eso, pero que son para nosotros grandes emociones y cuotas de nuestro compartir que vamos sumando a nuestra vida; y compartiendo en este caso con todos y todas ustedes.
Somos seres simples, eso somos básicamente y en esa simplicidad fortalecemos cada día nuestro vínculo.
Un vínculo que no hace mal a nadie y que en primer lugar nos hace bien a nosotros para luego poder hacer bien a los demás, ya que estoy seguro que este amor y esta felicidad que implican en mi vida compartir parte de mi camino con un animal y en la de Él compartir el suyo con un humano, deben traspasar nuestro vínculo y entorno para salir y beneficiar a los demás, o al menos a algunos otros.
Eso creo, eso deseo. Lo espero realmente y como todo lo bueno, se dé o no se dé, es bueno (valga la redundancia); por tal motivo lo seguiré creyendo para que de tanto hacerlo, así sea finalmente.
Un ratito entonces, nuestro ratito, de compartir nada y todo; eso que está pero que no se ve, que se respira y que aunque no se vea, y quizás sea por esto que no todos pueden reparar y disfrutar de él, es increíblemente beneficioso para nuestra vida y para la de todos y todas quienes pueden hacerlo.

jueves, 9 de agosto de 2012

Siempre que surja , ahí nos tiramos.

Desde siempre nos gustó tirarnos en el piso del depto., de algún parque o plaza o de donde sea que nos encontremos, cuando estamos relajados y podemos quedarnos ahí sin molestar a nadie y sólo disfrutando de nosotros y de ese placentero momento que se genera cuando uno se permite hacer algo que disfruta mucho y que lo lleva a distenderse y sentirse en un lugar y estado ideal.
Desde siempre lo hacemos, decía, y lo seguimos haciendo.
En esta foto, por ejemplo, estamos tirados en el suelo de casa, hace un par de años, y alguien nos tomó la fotografía que hoy sirve para mostrar lo que quiero contarles.
Siempre todo lo que tiene que ver con lo que hago y vivo junto Boro remite a estados placenteros, de paz y de mucha relajación y afectividad en mi vida. Y en la de Él también, por supuesto.

domingo, 5 de agosto de 2012

Por algún lugar.

Una vez,
hace bastante tiempo,
fuimos a alguno de los tantos lugares
que visitamos durante el año
y como siempre sucede
he guardado recuerdos fotográficos
de esa visita.
Bueno, acá va uno de esos recuerdos.
Son varios,
pero para este blog sólo sirven
los que nos incumben a Boro y a mi.
Hacía calor,
lo estábamos pasando muy bien y,
al igual que ahora,
estábamos felices.
Lo comparto con todos ustedes.

viernes, 3 de agosto de 2012

Borito, ¿te acordás?

Hace poco menos de 7 meses así estábamos. No más palabras. La imagen lo dice todo.
A recordarlo hasta que llegue nuevamente el momento de revivir in situ todo esto.