Mostrando entradas con la etiqueta aprendizaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aprendizaje. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de junio de 2013

Beleza não tem fim.

Encuentro en mi compañero de vida animal una belleza infinita que se expande más allá de lo que pueda verse en su interior y en su exterior, y que inunda cada aspecto de su vida y de la mía que soy el afortunado compañero de camino en este tiempo, en el que los dos nos hemos encontrado para caminarlo juntos y felices.
Boro viene a ocupar ese lugar tan oportuno y brillante de mi vida que es el que sólo se llena y alimenta diariamente con todo lo que tiene que ver con la sencillez y con la bondad, con la ternura y con la pureza, con el amor y con la ponderación. Todas cosas que parten de Él y que por tiempo y experiencia compartida ya parten también de mi, gracias a su ejemplo que es sólo luz y positivismo; todas cosas buenas.
Yo, como imaginarán, no entro en mi cuerpo de la dicha que me conmueve cada día saberme tan afortunado, tan increíblemente afortunado, y ya no por tenerlo a Él y por todo lo que acabo de contarles que viene a significar en mi vida mi amigo Boro sino porque puedo darme cuenta de ello, valorarlo y sentirme inmerso en este canal de dicha que me contiene y me hace ser feliz.
Nada más. Con esto me basta. Y no es poca cosa todo lo que siento y vivo. Y ahora sí se da perfectamente para que comprendan el porque de esa idea de que "no entro en mi cuerpo de la dicha que me conmueve cada día saberme tan afortunado".
Pero una imagen vale más que mil palabras. Entonces ¿por qué todo esto? POR ÉL (haciendo alusión a la foto que ilustra esta entrada).

viernes, 26 de abril de 2013

Prestancia.

Ahí está. Digno del porte y de la elegancia que lo distinguen y caracterizan, y que vienen a sellar la belleza que posee tanto interior como exteriormente.
Lo amo porque supo hacerme entender que todo en la vida es vano sino se lo pasa por el tamiz de la simpleza y la bondad.
¿Que un perro me hizo entender tales ideas o saberes? Sí, porque no se enseña sólo con escuela,  universidad, libro, y maestro o profesor; sino que es a través del compartir de un vínculo puro y alejado de toda la contaminación que ofrece el mundo ordinario y común que también se puede experimentar y aprender a ser mejores personas y mejores seres vivos, básicamente.
Por eso, ahí está, ahí lo ven. A su modo, un poquito de todo lo bueno que expresa con su vida y su imagen mi Boro se plasma en algo de lo bueno que tengo y soy yo también; de todo aquello que fui mejorando en mi vida en pos de ser mejor ya que de tanta belleza integral no podía no hacerse foco en mi persona algo de ella, contagiándome de tal prestancia y mansedumbre.

martes, 12 de marzo de 2013

Boro peatón.

Es un duque, un Sr. Perro, va a mi lado, en la ciudad que sea donde nos encontremos, caminando y respetando a rajatabla las premisas inculcadas por mi y aprendidas por Él, de que a la calle se baja sólo para cruzar y que el lugar para moverse es la vereda.
Cosas como éstas, verlo desempeñarse tan bien y relajadamente junto a mi, me pueden, realmente me pueden.

lunes, 25 de junio de 2012

Debo hacerlo.

Boro de cachorro, en uno de los momentos
en los que comenzaba a compartir su vida conmigo.
Debo agradecer el hecho de tener a Boro en mi vida ya que desde el momento en que lo he incorporado a mi existencia la misma ha ido modificándose positivamente y mejorando mi calidad de ser humano.
Siempre me interesó ser cada día mejor persona, dejando atrás las cosas feas y negativas que descubro en mi forma de ser y tratando de incorporar nuevos hábitos y costumbres, además de formas de desenvolverme en la vida y con las demás personas, que vayan moldeándome en pos de ser un ser que sólo viva con el objetivo de crecer interiormente todo el tiempo.
Y Boro, y la dicisión que tomé de incorporarlo a mi vida en primer lugar, ayudan a que transite este camino de mejoramiento personal continuo.
Afortunadamente fue Boro, mi Boro, el que terminó siendo el compañero no humano de todos los días y es gracias a la convivencia e intercambio de distintos tipos de momentos que tengo con Él que crezco cada día en este hermoso vínculo que a su vez mejora y dignifica mi vida.

jueves, 21 de junio de 2012

Por todo eso.

La compañía de Boro significa muchas cosas en mi vida. Cada día, casi sin darme cuenta, puedo corroborar que Él ha llegado a mí para hacerme sentir amado las 24 horas del día sin excepción, todo el tiempo, y eso es tan importante y fundamental para mi como para todo ser humano que al sentirse de esta manera, valorado, necesitado y AMADO, no puede menos que ser feliz y adorar a ese ser especial que es quien le provee de esas hermosas sensaciones y sentimientos que ennoblecen y engrandecen a cualquier ser vivo que tiene la gracia de experimentarlos.
Y no es que no reciba amor por otros canales, de (otras) personas, pero el caso con mi perro, es que ese amor (que puede llegar a existir en las personas aunque dudo que con la intensidad, pureza y autenticidad que existe en los animales) es total y continuo, sin ninguna intermitencia que pueda darse producto de enojos (los animales no se enojan), ofensas (los animales no se ofenden), heridas (los animales nunca se sienten lastimados espiritualmente ante las reacciones de sus compañeros de vida humanos) o de cualquier otro motivo que haga resentir el amor a brindarse de alguna de las partes.
Y esto yo lo aprendí desde que mi vida se iluminó por compartirla junto a Él, y es por eso que jamás me enojo con Él, amén de que no me de motivos, y trato de aplicar esta fórmula de paz y amor hacia mis relaciones con los demás seres vivos que me rodean, agiornando de esta forma mi vida desde lo personal y lo social, y todo gracias a la experiencia de vivir junto a Boro.
Todo es muy lindo, todo es muy sano y todo es muy gratificante al lado de mi perro. Por eso lo amo. Por eso lo cuido mucho. Por eso le dedico este blog que nace desde mi corazón. Por eso trato de que Él sea Feliz a cada momento de su vida. Y por eso, yo soy Feliz.

viernes, 25 de mayo de 2012

Cada vez que caigo en la cuenta.

Mi Boro es un motivo de felicidad, de esos que llegan directamente al corazón y al alma y te hacen sentir tan bien que cada vez que caigo en la cuenta de ello siento internamente un cimbronazo de emoción que me conmueve por completo.
Todo en mi vínculo con Él es así, especial y mágico. Todo.
Creo que tenerlo junto a mi, poder sentir su presencia cada día y revalorar las cosas más simples y pequeñas de la vida, algo que he experimentado desde que Él llegó a mi vida, me ha hecho cambiar el camino de mis días teniendo otros privilegios en mis pretensiones y metas.
Estoy seguro de que mi vida se ha enriquecido por el motivo de su llegada y que cada día, cada momento, cada instante, han dejado su marca en nosotros, lo siguen haciendo, y van convirtiendo este compartir que se da entre Mi Boro y Yo en algo de lo más importante (sino lo más) de mi vida.
Se que en su vida yo soy lo más importante y saberlo, me deja en deuda con Él, parafraseando las palabras de Konrad Lorenz cuando dice: "De solo pensar que mi perro me quiere más que yo a él, siento vergüenza".
Profunda es nuestra relación, no más que la de cualquier otro dueño con su compañero -animal- de vida, seguramente; pero en mi caso, la cuento, la relato y la comparto con quienes gusten de pasar por mi blog para sentir, al menos por el tiempo que dure la lectura que les propongo, que bien vale el hecho de tener un amigo fiel de la especie más noble que existe sobre la tierra, la animal.
Es por esto que comparto, y seguiré compartiendo, todo lo bello de vivir una vida basada en el amor, la sensibilidad, y el continuo aprendizaje de las cosas realmente importantes de la vida.

domingo, 15 de abril de 2012

Cuando no puede pasar, espera afuera.

Así esperaba Boro en la puerta de un local de la Avda Santa Fé la tarde de ayer sábado, sabiendo que Él no podía entrar.
Para entretenerse solito, ahí quedó afuera en la vereda, con una botella que es su juguete favorito.

sábado, 31 de marzo de 2012

Bueno y educado, en esencia.

A veces me pongo a hablar con algunos dueños y algunas dueñas de perros y perras con los y las que ocasionalmente me encuentro en las plazas que frecuento con mi perro Boro y todos y todas, salvo excepciones, hablan maravillas de sus mascotas pero en algún momento y con diferentes justificativos, que para mi no existen ya que lo importante del mensaje es lo principal del mismo, hacen referencia a alguna reacción que sus animales suelen tener con algún perro específico o en alguna situación específica.
Listo. La idea principal de este mensaje es que a los perros en cuestión en algunos momentos se les salta la térmica y reaccionan. No hay fundamentos, como detallo y profundizo primero en mi entrada Si Boro pudo, todos deberían poder y luego en No hay razas que se detesten o aborrezcan entre sí ¿No lo entienden???? y por tal motivo es ahí, cuando comienzan a fundamentar las malas reacciones de sus canes, cuando interior y mentalmente me voy "por ahí" hacia otro lugar y realmente no escucho más la sarta de palabras que usan para pretender apañar un mal comportamiento en el que un perro bien educado a tiempo nunca debe caer.

Por eso y por la autoridad que me confiere tener un perro que fue educado, en la exigencia de no permitir nada negativo para su relación con los demás perros y con las personas que se le acercaran, es que digo que no es admisible que se permitan ni uno ni dos comportamientos malos o reacciones fuera de lugar ya que esto habla de un dueño que no ha sabido imponerse, sin agresión claro pero imponerse al fin, sobre su perro para que éste aprenda y todo sea mejor para su vida y la de su amo.

Mi Boro, mi labrador y compañero de vida es PAZ, AMOR y BUENA PREDISPOSICIÓN para con todo el mundo animal y humano. Por eso lo amo cada día más y estoy tan orgulloso de Él.

sábado, 25 de febrero de 2012

Gratas sorpresas.


Siempre me traen a mi blog momentos que me hacen sentir sumamente feliz de tenerlo a Boro en mi vida, a mi lado.
Cada día me sorprende con alguna cosa nueva y en eso está la magia de tener una mascota formando parte íntegra y total de la vida de su dueño y su familia.
Es tan inteligente y educado que a veces me sorprendo encontrándome frente a distintas situaciones que me dejan algo así como emocionado y feliz ante las reacciones que mi perro adopta frente a determinados momentos que él vive y que como siempre sucede, yo vivo también por estar al lado de él.
Tres bastarán para que me entiendan de que hablo.
La primera es algo que ya ha hecho en varias oportunidades pero siempre bajo mi mirada y control y cuando lo hace sólo porque yo voy descuidado o prestando atención a otra cosa es ahí donde me sorprendo gratamente y quedo satisfecho con mi perro. El tema: pasa caminando al lado de gatos bebés, que por ser chiquitos ni se van corriendo y él, Boro, como si nada, pero nada de nada; ni repara en ellos. Lo mismo sucede frente a gatos grandes como los que están en una esquina cercana a casa por ejemplo, y que ya de verlo pasar y saber que no es peligro para ellos se quedan tranquilamente cuando Boro pasa por ahí. Bueno, esta es la primera de las novedades que me dejan orgulloso por mi mascota.
Otra es que una vez, dos en realidad y las dos reaccionó de igual manera lo que corroboró en mi que ya tiene internalizada esa forma de reaccionar, se dió cuando me entretuve mirando algo en una vidriera de librerías que me pueden y quiero ver (y comprar) todo lo que veo expuesto, y Boro siguió caminando unos metros más hasta la esquina encontrándose enfrente con varios perros que estaban al otro lado de la calle con sus dueños esperando a cruzar porque estaba el semáforo en verde. Y cuando yo me doy cuenta lo veo esperándome pero mirando entusiasmado a sus perritos vecinos de vereda, moviéndoles la cola, pero quedándose (repito) de todos modos en su vereda y no cruzando. Dos sensaciones pasaron por mi: terror primero ya que entre Boro y los perritos de enfrente pasaban autos y colectivos; y satisfacción luego, por comprobar que Boro sabe manejarse (siempre conmigo, obvio) de acuerdo a los parámetros y educación recibidos desde cachorro por mi.
Una tercera situación es similar a la primera pero vale la pena comentarla ya que hace referencia a que mi Boro responde ante cualquier personaje (animalito) que sea el protagionista de la situación y fue cuando él iba caminando adelante mío y al pasar por al lado de un pajarito que estaba herido (no podía volar al menos) siguió muy campante como si nada, lo que da como resultado que no sólo deja tranquilos a los gatos que estén cerca suyo sino a todos los animalitos que no son de su misma especie, ya que si ve a un perro ahí sí que no lo evita e intenta acercarse a jugar, siempre que esté en la misma vereda, claro; ya que como acabo de comentar nunca cruza si yo no cruzo o no lo autorizo.
Esto es lo que quería contarles en esta entrada; algo que, repito, me enorgullece, me llena de felicidad, me colma de amor y me (nos) consolida en esta hermosa relación de dueño-mascota que cada día se ve fortalecida y definitivamente instalada entre Mi Boro y Yo.

jueves, 2 de febrero de 2012

Me cambia, continuamente.


Pudiendo ver jugar a mi perro con sus pelotas, tan feliz y si importarle nada más que el momento en el que vive, aprendo cada día a ser un poco más feliz, valorando aquellas cosas a las que quizás no les doy importancia y que gracias a esta simple imagen que Boro me transmite aprendo a disfrutar.
Todo esto me enseña y me cambia continuamente como persona.
Todo esto eleva y mejora mi vida.
Gracias Boro.

domingo, 13 de noviembre de 2011

No hay razas que se detesten o aborrezcan entre sí. ¿No lo entienden????

Hay un tema puntual que voy a tocar en esta entrada y que si bien ya fue tratado dentro de la entrada SI BORO PUDO, TODOS DEBERíAN PODER ahora lo haré expresamente para dar por terminado este punto de falacia sobre la actitud de algunos perros hacia otros.
El tema en cuestión es que no debemos admitir bajo ningún punto de vista el discurso amparante de algunos dueños cuando se justifican expresando que sus perros "tienen un problema" con todos los animales de "tal o cual" raza.
Bien. El tema es que sobre el amplísimo universo de perros que se albergan dentro de cada raza y más aún, dentro de todo tipo de perros que existen en el mundo no se puede delimitar la supuesta mala predisposición de un perro "X" hacia otro porque sea de una u otra raza. De ningún modo es aceptable este razonamiento.
No, cuando el propietario de un animal de esta especie alega que su perro es agresivo con perros de una raza porque (generalmente) "de cachorro" lo atacó "uno de ese tipo" y de ahí en adelante no los puede ni ver.
Jajaja!!! Por favor, en lo que es capaz de caer la gente para sanear actitudes y comportamientos de sus mascotas, mal educadas por ellos, sus dueños!!!!
Un perro no va a distinguir entre animales de una raza u otra para escoger conscientemente su desprecio por todos los de una de ellas. Esto es así y no hay otra explicación.
En todo caso, un perro puede tener cierto recelo hacia otro perro específico, que puede ver diariamente en sus paseos por el barrio o que conoce de una plaza, y con el cual alguna vez tuvo un altercado en el que haya salido perdiendo en la pelea en cuestión. Ahí sí opera dentro del instinto del perro y su memoria algo que podría ser voluntariamente ejercido en su accionar sobre diferentes tipos de situaciones vividas. Y aclaro que uso la palabra memoria (canina) aplicándola a la capacidad de poder tener un recuerdo o sensación que lo prevenga de volver a hacer algo que en el pasado le resultó una fea experiencia.

Como ejemplo, por mi parte, vale comentarles que a Boro, mi perro y rey de este blog, lo han mordido en diferentes momentos de su vida 3 caniches, de blancos rulos los 3, lastimándolo y provocándole heridas que tuvieron que ser suturadas por un médico veterinario, como corresponde, y es el día de hoy que si mi perro ve a 1, 2 o más caniches se acerca moviéndoles la cola para jugar como lo hace cuando ve a cualquier perro de otra raza (o no) que pase por su lado.
Es así, la educación constante, repetida y eficazmente ejercida sobre el animal es el motor para que un perro viva diferentes situaciones a lo largo de su vida saliendo airoso de cada una de ellas y no repitiendo ni sumando esas experiencias a un bagaje de cosas negativas que repercutan sobre su personalidad, desempeño y trato con los demás perros y resto de los animales.

Quiero dar por cerrado este tema y espero que la gente sea más inteligente y menos predecible cuando intenta hacer quedar a su mascota, en realidad mal educada, como un pobrecito animal que producto de traumáticas experiencias pasadas ha desarrollado un mecanismo de autodefensa por sobre otros perros y por eso "no agrede, sino que se defiende".

Todo perro es bueno y si se lo educa bien, mejor.

jueves, 20 de octubre de 2011

Entendimiento "Hombre-Perro".

Puedo certificar desde la experiencia que me confiere ser dueño y (a esta altura) conocedor de perros, que el entendimiento entre un animal y su amo llega tarde o temprano, con el tiempo, y al margen de que se haga uso de mayores o menores sistemas de educación, entrenamiento o adiestramiento sofisticado.
Uno le enseña, le repite y le trata de transmitir todo el tiempo diferentes tipos de costumbres y hábitos que desea que el animal adquiera. Y si bien, en la general de los casos de quienes no somos entrenadores profesionales y sólo tratamos de educar lo mejor posible a nuestro perro, siempre aparecen "esos momentos" en los cuales pareciera que todo es en vano y que lo que uno tanto le ha transmitido y sigue transmitiéndole durante toda su etapa de cachorro nunca llega a buen puerto, asoma en algún momento ese rayito de luz que nos devuelve la respuesta "tan esperada" ante una directiva o simplemente ante un gesto o intención acentuada.
Así es, llega ese tiempo de ver los frutos de tantas horas y días de dedicación, repetición y constancia. Siempre llega.
Y es así que un día nos damos cuenta de que nuestro animal, ese perrito, perrita o simplemente amigo que nos acompaña y vive por y para nosotros, es un A-M-I-G-O con todas las letras y su presencia reivindica todo el proceso de educación que hemos llevado a cabo con él.
Algunos (amigos no humanos) responderán más efectivamente que otros, producto de la raza y predisposición a interpretar y asimilar las diferentes consignas que les hemos ido inculcando desde pequeños. Otros serán más despreocupados, verborrágicos y hasta atolondrados en su desempeño y movimientos pero seguramente en algún punto, ese que sólo sus amos pueden llegar a captar, les estarán respondiendo y demostrando que el vínculo entre ambos ya tiene eso característico de toda relación entre "Humano-Animal" u "Hombre-Perro", que corrobora que siempre, a la corta o a la larga, nos responderán y serán quienes mejor nos entiendan por sobre las palabras y cualquier tipo de directiva.

Con Boro tuve esa etapa de creer que todo lo que tanto tiempo y esfuerzo, además de constancia y repetición, me había llevado y costado había sido poco menos que mal hecho o desestimado e incomprendido por mi perro. Tampoco me desesperó, pero si recuerdo el haber estado un poco afligido por no llegar a entenderme como había soñado con él (al estilo de esas relaciones que uno ve en las películas entre un perro y su dueño) y creyendo que quizás nunca podríamos entendernos más que en los simples comandos de comida, reto o llamada.
Y ME EQUIVOQUÉ. Y mucho me equivoqué ya que no sólo estaba apresurando los tiempos de asimilación que mi perro necesitaba para responderme, sino que además estaba prejuzgando y decretando sin saber en realidad como funcionaba este tema de la educación de nuestros animales, que había fallado como dueño.

Resumiendo. Hoy Boro y yo hemos llegado a un punto tal de entendimiento que va más allá de lo simple de una orden y que me deja en condiciones de asegurarle a todos que nunca hay que desesperar en lo que a educación de nuestros amigos perros se refiere. No desesperar pero sí insistir ya que esa es la clave de la incorporación de "hábitos" que nuestro perro tomará e incorporará, valga la redundancia, en algún momento sin lugar a dudas.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Esos ojos...



Cuando miro a Boro a los ojos veo reflejado en ellos su grandeza y la de las mascotas y los animales en general. Me alegra, me reconforta y me hace muy bien sentir que esa vida tan simple si se quiere, y sin mayores aspiraciones que la de ser feliz y hacer feliz a quienes la rodean esté dedicada a mi y sea yo el principal motivo de su felicidad.
Dicen también que las mascotas reflejan mucho de sus amos y de lo que han ido absorbiendo de ellos y es por este motivo que me hace doblemente feliz ver en que se ha transformado mi perro y como se "ha formado" en su educación y los hábitos que fueron inculcados y enseñados por mi con paciencia y sobre todo con amor.
Boro es entonces un perrito que, producto de todo lo que ve en mi y yo le he enseñado, se mueve y transmite su paz y bondad innatas y, además de dar "cero" muestras de agresividad tanto hacia los demás perros como hacia las personas que se encuentran con él, va por la vida generando buenos momentos y dando su amor a todos los que se le acerquen.
Me hace sentir tan orgulloso ver a Boro y la clase de animal que es que puedo presumir y creer que tan mal no me muevo en la vida y que he podido plasmar en mi mascota mucho de mi forma de ser.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Si Boro pudo, todos deberían poder.

A mi no me vengan con eso de que "mi perro es agresivo porque de chiquito lo mordieron", o "una vez lo agarró un perro más grande que él y desde entonces se pone como loco cuando se le acercan otros perros" o con ese argumento tan trillado ya de "es un cascarrabias", porque la verdad eso no es ni debe ser así ya que los perros que reaccionan mal ante determinadas situaciones que implican relacionarse con otros seres de su misma especie actúan así porque no han sido debidamente educados en su momento.
Boro, por ejemplo, que ha sido correctamente educado -si lo conocieran podrían dar fe de lo que digo- es un animal que si bien ha reaccionado alguna vez de mala manera en diferentes situaciones, luego y producto de habérsele impuesto la corrección necesaria, ha modificado su actitud para ya nunca más ponerla en evidencia ante iguales situaciones vividas después.
Otra cosa que tampoco sirve como fundamento para apañar malos comportamientos de la especie canina es cuando las personas dicen que el perro tiene en el instinto ese proceder con respecto de los gatos, por ejemplo, que se le cruzan en su camino. Proceder "cuasi asesino" podríamos decir el que se ve en gran parte de perros que van caminado con sus dueños cuando por delante de ellos se aparece un felino.
Bueno, el tema es que a Boro cuando va caminado por la vereda, o se encuentra en una plaza o en un parque, se le puede cruzar un gato, dos gatos y hasta una pandilla entera de gatos que él ni se inmuta. ¿Por qué? Porque una vez (o dos o tres veces, no recuerdo) cuando esto ocurrió yo me impuse y con un enojo de mi parte y una clara demostración de que lo que estaba haciendo en ese momento estaba mal él entendió lo que yo quería hacerle saber, lo incorporó en su estructura de aprendizaje y nunca más lo repitió.
Hay momentos para todo, para el aprendizaje y para el cariño; cosas que van por diferentes canales pero que pueden intercalarse una con otra ya que mientras más se le enseña y el can asimila y aprende es ahí cuando, en recompensa por lo que está sucediendo, hay que introducir felicitaciones y abrazos y mucho alboroto para demostrarle que está bien la respuesta que estamos obteniendo de su parte y de esta forma acelerar el proceso de aprendizaje y fijación de lo que queremos que nuestro amigo animal aprenda.
Hay momento para todo decía, es cierto, y el tiempo de cachorro es el ideal para enseñar a nuestras animales a que se comporten como es debido cuando sean grandes aunque, si bien puede requerir de más tiempo, en la adultez también pueden aprender nuevas cosas nuestros queridos perros.

Así que doy por desterradas las teorías que de una forma u otra justifican los horribles e indeseables comportamientos de los perros. Comportamientos que no tienen que ver con el animal sino, pura y exclusivamente, con su dueño, aquella persona responsable de darle una buena calidad de vida al perro y también a todos los que puedan a llegar a relacionarse e interactuar con él en diferentes momentos, ya sean otros perros, diferentes animales o nosotros, los humanos.

jueves, 11 de agosto de 2011

Seguimos incorporando códigos, día a día.

A medida que mi perro va creciendo, cada vez no vamos entendiendo más y más. Y yo creí que llegado un punto de su vida (y la mía) ya iba a estar todo aprehendido entre nosotros dos pero no, de vez en cuando y cada tanto, me encuentro comprobando que en algún aspecto ya tenemos cierto “código” y nos comprendemos y movemos  siempre de la misma manera. En muchas cosas, claro. Pero para ejemplo basta comentarles dos casos bien diferentes uno del otro.
El primero es el siguiente. Cuando vamos caminando por la calle (vereda) Boro es un Srito. Inglés o un Sr. Perrito Inglés mejor dicho, ya que va muy campante, siempre pendiente de mí y haciendo caso a cada directiva que yo le dé en el momento indicado. Pero hay momentos en nuestra caminata en los que él se queda parado mirándome y yo puedo caminar si quisiera más de media cuadra que él va a seguir estando en el lugar quieto y mirándome. Bueno, eso es una primera muestra del código que nosotros tenemos y que con el tiempo fui entendiendo que siempre se daría de la misma manera entre el y yo.
Lo que quiere decirme Boro con este “quedarse parado mirándome fijo y no avanzar” es que hay una botella y que la quiere agarrar. Entonces cuando me doy cuenta de que él se quedó en esa espera y lo veo, le digo: “Agarrá la botellita” (sic) y recién ahí la recoge y avanza para ponerse a la par mía y reanudar su marcha.
Esto también es un ejemplo de lo obediente y educado que es Toto ya que espera mi permiso hasta para agarrar una botella que encuentra en el piso, que como ya sabrán quienes leen mi blog cada tanto, es uno de sus juguetes favoritos.
Ahora, el segundo ejemplo.
Boro come 2 veces al día. Entre las 11 AM y la 1 PM en primer lugar y entre las 8 PM y las 10 PM finalmente.
El caso es que yo le ponía su alimento balanceado, lo llamaba y hasta que no lo comía no lo dejaba tranquilo, porque tampoco le iba a dejar disponible todo el día el alimento para que lo coma cuando a él se le antoje, ya que todos los dueños, y quienes entienden, de perros sabrán que el can tienen que tener dentro de su estructura organizativa del tiempo para hacer las cosas, un tiempo (que será siempre el mismo) para comer; otro para salir a la calle a hacer sus deposiciones (en el caso de vivir en departamento como Boro), otro para ir a jugar a la plaza o jugar y hacerse mimos con su/s dueño/s, etc.
Bueno, el código entre nosotros (es éste uno de los últimos que se han dado entre él y yo) es que yo le pongo el alimento dentro de ese rango horario y él va a comerlo cuando lo desea pero ya no cuando se lo impongo yo, evitando de esta manera un momento traumático tanto para él que seguramente padecería de mis órdenes y para mí, que recuerdo que me ponía nervioso pensando “este perro no quiere comer!!!”. Y siempre termina comiéndolo dentro de ese tiempo en el que él ya sabe que lo tiene a su disposición.

Como verán vamos incorporando códigos o mensajes implícitos que ambos comprendemos y es esto una muestra de la afinidad y entendimiento mutuo que vamos desarrollando cada día incentivado por el amor y el respeto mutuo que nos tenemos y que hacen de nosotros dos  2 grandes compañeros que viven a pleno su vínculo “Amo-Mascota”.