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domingo, 23 de junio de 2013

Hay días y anocheceres extremadamente invernales.

Hay días, principalmente en los momentos del anochecer cuando está el clima frío y lluvioso en forma continua en los que Toto se tira por ahí a dormir, abrigado al calor del hogar climatizado con algo de la ayuda externa del calefactor, y yo lo dejo ya que todo da para que así lo haga.
¡Mirá si voy a andar impidiendo su decisión de estar acurrucado y reposando en aras de matar el tiempo extremadamente invernal! ¡Jamás!

sábado, 1 de junio de 2013

Días nubosos.

Durante el otoño y ni hablar durante el invierno la mayoría de las tardes que hacemos las bajadas largas para que Boro camine y ande más que en las dos o tres restantes que tiene cada día, solemos hacerlo con días que no ofrecen nada de sol durante la jornada y que con suerte se quedan en eso no transformándose en días con lluvias como también suele ocurrir durante estas épocas del año, más que en sus opuestas la primavera y el verano.
Lo cierto es que salimos siempre de todos modos porque Toto no puede dejar de dar su vuelta y paseo vespertino, que tanto espera y disfruta.
Y es en este tipo de salidas, las de este tipo de días, cuando andamos sí, pero no tanto, o al menos no con tanto brío, como en las de días más soleados.
Por eso aquí nos ven en uno de esos días nubosos donde la única luz y claridad que podíamos encontrar en ese atardecer que comenzaba a tener lugar en el momento de la toma radicaba en la poca claridad que ese cielo encapotado -posterior a una lluvia potente que había caído horas antes y que quizás podía volver a repetirse- que oficiaba de manto en nuestro recorrido por algunas calles de nuestra ciudad y precisamente en ese instante de nuestro reposo en un banco de la plaza, nos daba.

martes, 21 de mayo de 2013

En las tardes frías el sol está en nosotros.

Boro, mi amigo fiel, es un perro muy obediente e inteligente; y como cada vez oscurece más temprano en estos días de otoño, sabe que muchas veces pocas horas de luz (de sol) llegamos a aprovechar en la salida larga que hacemos diariamente cada atardecer.
En otras épocas del año, primavera y verano específicamente, salimos tranquilos porque es un hecho que a veces hasta regresamos cuando aún ni se ha puesto el sol, pero ahora -reitero- es muy poco lo que lo aprovechamos en esta salida.
Y es así que Toto pasa parte de esas horas de sol adentro del depto., solito, y cuando yo llego parece que nada de esto lo ofende ni enoja ya que es tal su alegría exterior al verme que sólo me demuestra que es feliz y celebra mi llegada también interiormente.
Por eso salimos, aunque poco quede de ese sol que tanto nos gusta a ambos, porque en definitiva el hecho es pasear y caminar y porque además de todo los dos sabemos que el sol que ilumina nuestras vidas está en cada uno de nosotros y en la respectiva compañía que ambos nos prodigamos.

sábado, 18 de mayo de 2013

Llegaron esos días y esas noches.

Llegaron los días -con sus respectivas noches- en los que yo me abrigo bastante para salir con Toto a la calle y seguramente más adelante vendrán también aquellos en los que mi perrito saldrá abrigado con su polar verde, ese que tanto lo hace frotar contra la pared del pasillo de nuestro edificio mientras esperamos el ascensor para bajar a dar su paseo. Jaja!
Todavía no lo abrigo -a Él- ya que si lo hago desde ahora, en otoño, cuando llegue el invierno no se que me va a quedar por hacer; aunque de todos modos no siempre sale abrigado tampoco durante el tiempo más frío del año ya que como se sabe, los labradores al igual que otros perros cobradores, tienen doble capa de pelo y un pelaje resistente al frío porque son básicamente perros cobradores (recogedores) además de ser perros de agua.
Va llegando el frío, o mejor dicho ya ha llegado, y retratos típicos de este tiempo comenzarán a aparecer en este blog de Mi Boro y Yo.