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jueves, 2 de junio de 2016

viernes, 16 de octubre de 2015

Cuando la música suena bajo otra forma.

Este Boro ha venido a robarme el corazón. Definitivamente. Y no tengo ningún prurito en reconocerlo y en maravillarme por sentir todo lo que siento por Él, mi perro, pero también mi familia, mi hijo. Mi vida.
Toto se supo ganar mi amor y mi preferencia con poco, es decir, con nada, o por el contrario con todo, ya que ha sido con ser Él y nada más que con eso que pudo llegar a ganarme por completo.
Él es un bálsamo y una fuente de energía para mí, y guarda que no lo "uso" como algo en beneficio propio y nada más, claro. Ambos, creo, nos vamos nutriendo y fortaleciendo juntos en cada día de este hermoso camino que vamos descubriendo juntos.
Yo carecía, hasta su llegada a mi vida, de esa parte mágica y absolutamente encantadora de la vida de una persona que valora lo auténticamente importante para  vivir, además de la alimentación, la salud, y esas otras cosas inherentes a cada ser humano que son necesarias para luego sí poder disfrutar de estos regalos que la vida nos da y que paradójicamente no todos están dispuestos a recibir y/o aceptar.
Por eso estoy feliz de tenerlo, de que Él me tenga, de estar compartiendo nada menos que la vida y de poder abrazarnos, hacernos mimos, compañía o simplemente mirarnos siempre que lo deseemos porque los dos sabemos que nosotros sí estaremos ahí, siempre, Él uno para Él otro.
Y siempre será siempre. Siempre. Porque el día que uno de los dos deba partir se que el otro asumirá ese momento de la forma que pueda y lo que suceda estará bien de todas formas (espero ser yo quien parta último, no por egoísmo sino para no otorgarle a Él tremendo cimbrón en su vida y porque ya se sabe, los humanos vivimos generalmente más que los animales, los perros, y porque tenemos ─al menos espero tenerlas en mi caso─ más armas para sobrellevar las pérdidas y sobreponernos a ellas).
Pero estamos juntos, y vivos, y el hoy es lo que importa y lo que corroboro cada día en todos los aspectos de la vida; y por eso celebro, festejo, me regocijo, me emociono y vibro a cada instante aunque sólo sea mi fiesta (y la de Él, por supuesto), como no podría ser de otra manera, esta bendición que experimento al saber que me aman y viven para mí simplemente dedicándome la vida y que sólo eso puedo hacer yo también para pagar y corresponder a tanta música expresada en amor y fidelidad.

miércoles, 29 de abril de 2015

Animales.


Los dos animales. Uno no humano, Él; y otro humano, yo.
Los dos peludos.
Los dos compañeros y eternos amigos.
Uno con el otro y el otro con ese uno.

Pero sí, hoy no le quiero quitar protagonismos a mi Toto.
Hoy lo saludo, y lo amo, y le agradezco que Él, junto a todo el resto de sus congéneres existan y nos ayuden tener esas bocanadas de gran ejemplo en el auténtico amor, la infinita belleza y la inigualable fidelidad.

TE AMO BORO.
¡FELIZ DÍA!
G R A C I A S

jueves, 4 de julio de 2013

Afortunados y Elegidos.

Boro, el perro que es el único protagonista de este blog en el que yo vendría a ser el puente secundario entre su vida y todos los que se interesan en conocer y apreciar algo de ella a través de las múltiples facetas en las que la comparto en este mismo sitio, tiene en su ser los más bellos rasgos e instintos de bondad que día a día sigo descubriendo y que me emocionan al saber que en parte de esa manera de ser algo debe contar el trato recibido y el vínculo generado entre Él y yo.
Todo en la vida -dicen algunos- es una serie de sucesos que se van desencadenando para determinar "algo" en determinado tiempo y lugar. Yo creo que, ateniéndome a este criterio, el confluir en un momento exacto de los caminos de un perrito recién nacido -de unos 50 días aproximadamente- y una persona que buscaba la compañía de un ser de esta especie ha sido producto de la magia y de la buena estrella que cada uno, hombre y animal, tiene en su destino esperando activarse para otorgar lo mejor de lo mejor a quien corresponda.
Es así que cada tanto viene a mi la sensación de que justo nos encontramos Boro y yo, y no fue otro perrito el que me invito a mirarlo y a mimarlo para ya nunca más dejar de amarlo y cuidarlo, porque así debía ser. Los dos nos merecíamos. Definitivamente.
La verdad que sí, debía estar escrito en alguna página de la vida que debíamos hallarnos y que era indefectible que yo postergara ese deseo que me acompañaba desde hacía tiempo para llevarlo a cabo en el momento preciso en el que pudiera descubrir a Boro, encontrarlo, y elegirlo (dejándome elegir por Él en realidad), ubicado en un lugar tan distante a mi casa, y después de tanto averiguar y haber visto, buscando y moviéndome para ver que salía de esta búsqueda.
Y sí, reitero, era así; debíamos encontrarnos ese perrito que pasaría a llamarse Boro y esa persona que lo imaginaba y esperaba, o sea, yo. Y era "ese", o mejor dicho "este", el que ven y que acompaña mis días, el que tenía que aparecer ante los ojos de mi corazón. Él y ningún otro. No hay otra.
Por eso, en el redescubrimiento continuo de todas estas cosas es que me sorprendo gratamente una y otra vez, late mi corazón, y se expande mi pecho de emoción en esta interminable dicha y felicidad de sabernos tan afortunados y elegidos, mi Boro y yo, en esta vida.

jueves, 16 de mayo de 2013

Siempre estaré allí cuando necesite de mi abrazo.

Cuando está regalón y quiere mimos -hay días que se lo nota así más que otros aunque siempre lo sea y los busque- se acerca a mi en determinados momentos de su visita al parque y permanece a mi lado sentado, pegado a mi literalmente, y entonces yo lo abrazo y Él se queda, y son éstos de esos momentos en los que agradezco a la vida tener el compañero animal que tengo.
Lo amo. Boro es una dulzura en todo tiempo y lugar y merece lo mejor de mí. Siempre estaré allí cuando necesite de mi abrazo.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Lo miro.

Lo miro y veo mansedumbre. Lo miro y veo belleza. Lo miro y veo bondad. Lo miro y veo felicidad. Lo miro y veo dulzura. Lo miro y veo amor. Lo miro y veo luz. Lo miro y veo parte de mis días. Lo miro y veo a alguien importante en mi existencia. Lo miro y veo algo bueno para mi vida. Lo miro y veo fidelidad. Lo miro y veo predisposición para agradar. Lo miro y veo sentimientos. Lo miro y veo pureza. Lo miro y veo presencia. Lo miro y veo prestancia. Lo miro y veo nobleza. Lo miro y veo amistad. Lo miro y veo libertad. Lo miro y veo confianza. Lo miro y veo compañía. Lo miro y veo cariño. Lo miro y veo unión. Lo miro y veo fortaleza. Lo miro y veo simpleza. Lo miro y veo majestuosidad. Lo miro y veo valoración. Lo miro y veo ganas. Lo miro y veo afecto. Lo miro y veo complemento. Lo miro y veo magia. Lo miro y veo paz. Lo miro y veo movimiento. Lo miro y veo suavidad. Lo miro y veo entrega. Lo miro y veo paciencia. Lo miro y veo perfección. Lo miro y veo despreocupación. Lo miro y veo satisfacción. Lo miro y veo protección. Lo miro y veo lo mejor. Lo miro y veo lo más lindo. Lo miro y lo veo a Él, a mi Boro, siempre a mi lado, convirtiendo mi vida en un camino de emociones increíbles.

jueves, 9 de mayo de 2013

Sale como sale. Pero sale Amor.

¡Uff! La enfoqué re mal parece.
Pero ¿saben qué?, no importa. Lo que quería transmitir en la foto era el amor que existe entre mi Boro y yo; que se renueva y fortalece a cada instante y que cada día cobra mayor potencia y valor para nuestro vínculo. Y creo que se transmitió a pesar del regular encuadre de la toma. Por eso así salió y así quedó.
Él es un hermoso motivo para que sonría así como se ve en la foto tomada días atrás cuando yo llegaba a casa después de varias horas de estar fuera de ella -sin Él- y su recibimiento y alegría al verme fueron sencillamente reconfortantes ante mi arribo, hecho que motivo que no pueda menos que tirarme unos minutos al piso a darle un cariño y responder a tamaña felicidad demostrada por mi aparición.
Por eso publico la imagen que si bien, por poco, casi deja fuera de la toma al principal protagonista de este blog, refleja un poco de parte de la esencia afectiva de nuestra vida compartida.
En este caso importa lo que la foto transmite por sobre como ha salido. Por eso lo de: sale como sale, pero sale Amor.

domingo, 28 de abril de 2013

Si era esto, no tengo palabras...

Cuando mi Toto llegó a casa en más de una oportunidad y producto de mi inexperiencia de tener un perrito viviendo conmigo solo en mi casa y ya no en la de mi familia donde si tuve otras perritas (siempre hembras salvo por el adorable Brandon) pero de las cuales a pesar de ser yo también "su dueño" en teoría y "entre comillas" siempre terminaban ocupándose de ellas mi mamá, mi abuela o alguien de la familia y no yo precisamente.
Bueno, ahora con Boro todo es diferente y lo fue desde el comienzo ya que, como decía, hubo un tiempo en el que pensaba que nunca llegaríamos a entendernos y a cruzar realmente nuestros caminos porque Él era tan pequeñito e indomable a mis órdenes y mandatos por un lado, y tan desapegado y solitario cuando estábamos juntos por el otro, que me aterrorizaba (real) pensar que nunca podría llevar junto a Él una vida como la que quería y que imaginaba de una persona con su compañero de vida animal.
Y sí, era yo un novato en el tema, se nota, y quería resultados inmediatos sin saber que era cuestión de tiempo, de repetición, y fundamentalmente de mucho amor que mi amiguito y yo llegáramos a entendernos.
Y así fue, así paso. Nos entendimos, nos pegamos y comenzamos a querernos y extrañarnos -en el caso de nos estar juntos- de una forma que corroboró que en nuestro caso no sucedería la apatía entre perro y dueño, sino que por el contrario (y muy por el contrario) sería todo completamente opuesto a lo que había imaginado.
Y fue que nos conocimos, nos entendimos, nos quisimos y comenzamos a caminar juntos el camino de compartir felicidad, amor y fidelidad sin perder ningún tiempo extra de este vínculo por cosas externas, que nos alejen o nos distancien en cualquier sentido.
Amo tenerlo a Boro junto a mi, en mi vida. Yo no sabía realmente lo que significaba compartir y entregarse a la vida con un compañero animal, incluyéndolo e involucrándose con Él de verdad y con total honestidad.
Si era esto, no tengo palabras para agradecerlo. Es hermoso. Es lo mejor. Es increíble.
E increíble es también poder hacer (ya sin recelo a que piensen que estoy loco o soy un bobo, o un solitario) una auténtica demostración de lo que este tipo de vínculos deja a las personas que lo viven.
Ni loco, ni bobo, ni solitario; sino una persona que además, o mejor dicho por sobre todo, tiene un perro. Algo fabuloso para el corazón, el alma y la vida toda.

lunes, 22 de abril de 2013

No es una sensación, es un estado continuo.

Mi vida junto a Boro, es decir todos los momentos que paso junto a Él -muchos de los cuales reflejo en este blog- es un conjunto de emociones que podría resumir en la más completa y contundente denominación que encuentro para nombrarla, que es la de Felicidad.
Sí, absolutamente. Es ésta, a mi entender, la más certera forma que puedo encontrar para llamar a nuestro compartir diario, desde ambas partes, y para demostrarles en que redunda nuestra vida de amigos y compañeros.
Nuestras caras, más o menos fotográficas según el caso (no importa de todos modos), demuestran que es eso lo que nos inunda en los momentos que compartimos juntos Boro y yo: felicidad.
La más hermosa y auténtica felicidad que algunos tenemos la gracia de vivir todos los días, en un estado continuo.

lunes, 1 de abril de 2013

Nunca me va a abandonar.

Boro no puede pasar demasiado tiempo alejado de mi, en el real sentido de la palabra.
Aquí, en esta foto por ejemplo, se lo puede ver subiendo al banco en el cual me encontraba sentado mientras Él jugaba y andaba por el parque, para estar a mi lado, simplemente para eso.
Y digo que simplemente para eso ya que en ese momento de la foto hacía poco tiempo que habíamos llegado al parque y por este motivo cansado no estaba, además había algunos perros por el lugar (que ya habían interactuado con Él), pero que fiel a su cariñoso vínculo conmigo se ve que no le resultaron tan interesantes como para dejarme "olvidado" tanto tiempo. Jeje! ¡Es un dulce! ¡Un dulce y un cariñoso total! ¡Absoluto!

viernes, 29 de marzo de 2013

Sólo una cuestión de imagen.

Nublada,
fuera de foco,
o mal encuadrada
podrá ser la foto
de alguna entrada
de este blog,
más nunca la relación
que tenemos
mi Boro y Yo,
tan luminosa, brillante
bien encausada,
por donde se la mire.

miércoles, 20 de febrero de 2013

¡Vaya si nos tenemos!

Una vez, allá por el 10 de junio del año pasado, yo reconocía en la entrada La más hermosa compañía que los domingos, en los atardeceres especialmente, y cuando me encontraba solo con Boro en esos momentos en los que generalmente, como va terminando el fin de semana, las familias, parejas, o personas que viven bajo un mismo techo con un vínculo estrecho se encuentran todas juntas simplemente por ser ese un momento donde generalmente todos vuelven a la casa; bueno, yo siempre veía que en esos momentos yo me encuentro solo con Él, con mi Boro, y si bien ahora no me voy a desdecir de lo expresado, voy a ampliar el momento en el que puedo experimentar la sensación comentada.
Cada atardecer, anochecer o final del día, en el que me encuentre en un parque o plaza y esté relajado yo, y sereno Él, es decir que en lugar de andar por allí se encuentre más apegado a mí, es cuando también experimento que Él y yo nos tenemos siempre y por tal motivo nos aguantamos y esperamos en nuestras formas de ser, sabiendo que antes o después, invariablemente, vamos a estar ahí, el uno para el otro, dependiendo de que en determinados momentos estemos atareados y ocupados; yo en mis cosas y Él, bueno, en las suyas.
Boro puede andar recorriendo parques enteros y persiguiendo perritas o perritos para jugar e interactuar con ellos pero siempre volverá a mí para estar conmigo y seguir compartiendo este vínculo grandioso que nos une. Y yo, puedo andar con mil cosas en la cabeza, ocupado de aquí para allá, pero siempre también estaré regresando física, mentalmente y afectivamente a Él (prestándole la atención que merece), porque es mi necesidad seguir compartiendo mi vida con la suya, sin demasiadas interrupciones.
Por lo tanto, los atardeceres y anocheceres en donde sé que no me espera nadie más que Él, que generalmente está a mi lado por otra parte, son los tiempos en donde recalo en que nos tenemos el uno al otro, por sobre todo (y todos) lo demás. ¡Y vaya si nos tenemos!

domingo, 16 de diciembre de 2012

Es.

Tenerlo a Boro es un placer.
Saberlo cerca mío, es lo mejor.
Contar con Él siempre que lo desee, es invalorable.
Mirarlo y entender que es lo que yo le he transmitido, es un orgullo.
Corroborar cada día al despertar que solo será motivo de felicidad para mí, es grandioso.
Encontrar en Él y en todo lo que tiene que ver con Él sinónimos de fidelidad, es perfecto.
Descubrir a cada instante que nuestro vínculo nunca es el mismo y que cambia continuamente y a la vez siempre es en esencia igual, es maravilloso.
Entendernos todo el tiempo a pesar de los silencios y de los ruidos, es único.
Cuidarnos más allá de todo como lo hacemos, es reconfortante.
Y mirarnos y en ese cruce de miradas amarnos, es conmovedor.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Es mi Toto y siempre está conmigo.

Boro viene a acompañar en mi vida todos los momentos en los que estando sólo con su presencia o con otras compañías, Él de todos modos es una importante figura a mi lado.
Es mi Toto y, como siempre, lo voy a amar y valorar por sobre todo, como a mi compañero de vida más fiel y adorable; el que siempre está conmigo.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Compañeros.

Es tan compañero de mis días, Boro, que yo puedo estar donde sea, que mientras se lo permita, Él estará a mi lado, siempre disfrutando de ese momento.
Acá, en la foto, estábamos en el depto. de Mar del Plata, en el par de semanas que estuvimos allí durante este mes; los dos tirados en la cama en una de esas tardes en las que por el clima y el cansancio de varios días de playa consecutivos, no fuimos a la playa, y mientras yo escribía alguna entrada de mis blogs y Él dormía a mi lado. ¿Dónde más sino?
Si yo hubiera estado en la cocina, en el living, o donde sea, Él hubiese estado ahí conmigo. A eso me refiero cuando digo que es "compañero". Eso es Él para mí. Además de bueno, hermoso y adorable, por supuesto.

sábado, 30 de junio de 2012

Este es.

Es muy grande el amor que siento por Boro y todo lo que Él va generando en mí a medida que avanza el tiempo y se consolida y afianza nuestro vínculo afectivo de unidad y fidelidad.
Siempre supe que en algún momento de mi vida me iba a llegar la gracia de contar con una compañía como la de Él, aunque no estaba seguro cuando sería y tampoco me afanaba en provocar este momento que, no dudaba como he dicho, que llegaría tarde o temprano.
Ocurre generalmente que ya me predispongo bien para encarar cualquier cosa que implique el hecho de estar con Boro, escribir alguna entrada de este blog, o el tema de cualquier cosa, repito, que tenga que ver con Él.
Realmente soy un feliz dueño y en cada cosa que vivo junto a mi perro puedo sentir que estar junto a Él, tenerlo a mi lado, sentir su presencia y su amor, me hacen muy bien en todos los aspectos de mi vida.
Este es mi Boro, ya lo he dicho unas mil veces o más, lo sé; y haciendo alusión a esto último, algo que también he dicho ya en varias oportunidades es que es uno de los motivos más importantes y relevantes de mi felicidad.

    

domingo, 10 de junio de 2012

La más hermosa compañía.

Hay días de la semana en los que me siento más solo que en otros. Y sí, yo, al igual que mucha gente que vive sola en una ciudad grande y llena de gente, a veces me siento así, solo.
Los domingos, especialmente en los atardeceres cuando ya va terminando el día y estoy en la plaza con Boro, es un momento en el que aflora esa soledad que si bien no es total ni me sumerge en un estado de desamparo ni de tristeza debido, entre otras cosas, a que tengo conmigo al ser más hermoso y compañero que jamás había pensado que iba a tener y que por supuesto es Él, Boro; de todos modos viendo que se termina el finde y arranca una nueva semana siento un poco de esa soledad que me hace sentir que estamos solos en el mundo mi Boro y yo. Es decir, solos en ese momento cuando cada uno está en lo suyo, con los suyos (momento que te indica quienes son tu compañía posta, la real) y es ahí donde veo que lo que realmente tengo en materia de compañía es justamente mi perro.
Gracias otra vez entonces, Toto querido, por ser siempre desde tu llegada a mi vida, la más hermosa compañía que jamás imaginé tener.