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domingo, 7 de agosto de 2016

Gratitud por tanto amor recíproco. ♥

Siempre, sea donde sea que nos agarre una foto o nos encontremos con alguien, estaremos juntos. Porque nos necesitamos imperiosamente para ir tranquilos por la vida, siempre juntos.
Para ir tranquilos, decía, sabiéndonos el uno al lado del otro sin ninguna otra preocupación, entonces, que la de ir tranquilos; de que si estamos unidos nada más debe preocuparnos.
El amor que nos tenemos mi Boro y yo es tan importante para nuestras vidas, que es algo así como el motor que a mí, por ejemplo, me hace estar seguro de que nada podrá lastimarme verdaderamente mientras pueda encontrar ese refugio y esa calma que mi espíritu necesita y que obtengo al vincularme con Él. Y para Él, el combustible que lo hace vivir plenamente libre de toda tristeza sintiéndose el ser animal más amado, cuidado y valorado sobre la tierra —aquí conjeturo sobre lo que mi perro puede llegar a sentir; pero de sentir algo no dudo que en esencia, básicamente, esto está sintiendo continuamente.
Y es así. Así estamos y seguiremos estando, unidos eternamente gracias a esta impresionante bendición que tenemos los dos, esa que consiste en sentirnos amados y necesitados por la otra parte sin pedir nada cambio pero dando a la vez todo lo que tenemos, a cada momento, en señal de agradecimiento y gratitud por tanto amor.

jueves, 25 de febrero de 2016

La magia nos tocó a mi Boro y a mí esta tarde. Créanme que así fue.

Algo maravilloso acaba de pasarnos a Boro y a mí al finalizar la tarde de este jueves. Pero maravilloso realmente.
Estábamos sentados uno junto al otro, en el parque, mientras yo leía a Houellebecq y Él descansaba con estos primeros frescos que estamos sintiendo en este febrero en la ciudad, y una mariposa, increíblemente bella y graciosa en su forma de moverse, nos sobrevoló, a mí frente a la altura de mis ojos planeando y manteniéndose suspendida de una forma única que solo se ve en las películas y a Él sobre su lomo en toda su extensión hasta llegar a su cabeza; primero acercándose a mí en su sobrevuelo y posándose sobre las hojas del libro abierto que tenía en mis manos mientras la observaba, y luego haciendo el recorrido que comenté sobre mi Boro para posarse también sobre su cabeza a la altura de sus orejas y, entonces sí, una vez hecho todo este mágico espectáculo, retomar su vuelo muy tranquila, pasando nuevamente frente a mí, para perderse finalmente en la inmensidad del anochecer.
Cabe agregar que nosotros estábamos sentados en un monumento de esa plaza pública que está muy iluminado, como pueden ver en la fotografía que tomé ni bien ocurrió lo que les cuento, y que por lo tanto esa luz casi excesiva, que servía para que yo pudiese leer a pesar de haber caído la tarde, hizo que este ser volador se viera tan radiante, luminoso y perfecto.
A decir verdad no sé cuáles fueron las causas reales de la grandeza de lo experimentado ni puedo atribuírselas a nada específico, pero sí sé que ese breve instante que no habrá durado más de 10 o 15 segundos me provocó una alegría extraña (de hecho me sonreí, porque lo recuerdo muy claramente) y sentí algo así como si hubiéramos sido mimados mi Toto y yo, o visitados, si se quiere, por algo o alguien muy especial que solo se acercó a nosotros para tocarnos, hacernos sentir bien y seguir su camino. Fue mi pecho el que se emocionó y me hizo sentir lo que les cuento.
Fue hermoso. Realmente no sé si habré podido llegar a describirlo con la total intensidad de lo que representó para mí, y espero que para mi Boro también; pero me encantó vivirlo sin haber estado a la espera de nada esa tarde, y ser capaz de permitirme experimentar este tipo de cosas sin mayores vueltas que las de "si pasan, ¡bienvenidas y bien disfrutadas sean!"

Además, ya se sabe que todo en mi vínculo con Boro es diferente a lo veloz y locamente empedernido que se da todo en el carril de la vida cotidiana, así que no es de extrañar que vivamos juntos, por supuesto, estos regalos que el Universo nos hace, seguramente porque sabe que nos hacen bien y no los dejamos pasar sin prestarles su debida atención.

viernes, 5 de febrero de 2016

Mío, mío, absolutamente mío.


Mi Boro es de lo mejor que me ha pasado en la vida; porque ya se sabe que los hijos, por ejemplo, superan cualquier otra experiencia y relación vivida en la vida de sus padres, y como yo hijos humanos no tengo he decidido tener perro en mi vida y concederle ese lugar tan importante,
motivo por el cual puedo volver a decir que
mi BORO
es de lo mejor que me ha pasado en la vida.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Domingo, tipo 7:30 pm.

Este atardecer de domingo me permite reflexionar. Algo que por cierto hago a diario y sin importar el día o el lugar; pero convengamos que por estas horas de este día particular de la semana algunas cosas salen más fluidamente.
Y así vamos, como cada atardecer desde hace casi 8 años, mi perro y yo, sabiendo que poco puede importarnos el resto si tenemos en claro que nos tenemos y nos seguiremos teniendo el uno al otro como lo venimos haciendo hasta ahora incondicionalmente (hace tiempo asumí que Él también siente y sabe todo esto en su interior, al igual que yo, y por tal motivo por eso lo incluyo diciendo "tenemos en claro").
La vida nos va ofreciendo diferentes días y no hay condiciones sine qua non para que algunos sean mejores o peores que otros; por lo tanto los fines de semana (largos o no) pueden resultar brillantes como también horribles, y esto es todo parte de lo mismo, de la vida y de sus diferentes presentaciones, según los días.
Por eso me refugio en Él, en mi perrito, y en cada cosa que hacemos juntos sabiendo que son los momentos compartidos entre nosotros dos los que mejor me hacen al cuerpo, al alma y a mí espíritu; y por supuesto que a Él también.
Porque a veces me aflijo por cuestiones que nos exceden y entonces, afortunadamente, cuando logro darme cuenta del tiempo que no vuelve y que estoy desperdiciando, sumiéndome en estados tan tristes y penosos, automáticamente vuelvo a sentir todo lo que genera mi perro en mí y no puedo terminar haciendo otra cosa que alegrarme, sentirme bendecido y agradecido, y siendo feliz, sin duda alguna. Lo juro.
Así lo hago porque no me gusta ser un Ser desagradecido e injusto, más teniendo en cuenta todas las bondades que la vida me ha dado para ser feliz.
Bondades, para ponerle un nombre general a todo lo hermoso que pasa a diario en mi existencia, que quizás algunos podrían ver cómo pequeñas o insignificantes pero que son las que yo necesito para ser feliz. Solo esas y ningunas otras cosas que quizás hagan más ruido o encandilen si se las exhibiese en comparación con las que a mí me ayudan a ser un Ser FELIZ.
Y no está escrito, pero ya es un hecho, que cada uno tiene la receta exclusiva para su felicidad, como también que esa receta será óptima si no afecta en forma perjudicial a otros en pos de lograr alcanzarla.
Y ya se sabe que la felicidad es diaria, casi instantánea podría decirse, y por eso nunca vamos a llegar a la meta que nos permita descansar y tirarnos a disfrutarla plácidamente porque va a ser menester de cada segundo de nuestro camino, solitario o en compañía, continuar buscándola.
Yo, o mejor dicho nosotros, mi Boro y yo, ya encontramos la fórmula y seguimos la receta aplicadamente para no desperdiciar ni un solo minuto de nuestra vida, individual y compartida, en otra cosa que no sea ser genuinamente felices. Lo demás, eso que va por otro carril diferente con respecto a la vida soñada que nos construimos Toto y yo (aunque dé risa, quizás llame a la burla o genere lo que genere en quien me lea ahora: es soñada y absolutamente feliz) eso será manejable, esquivable, ignorable, o felizmente recibido, según se vaya dando; pero al día de hoy la vamos llevando muy bien El Toto y yo, y somos felices. Después, todo lo demás no importa. ♥


viernes, 16 de octubre de 2015

Cuando la música suena bajo otra forma.

Este Boro ha venido a robarme el corazón. Definitivamente. Y no tengo ningún prurito en reconocerlo y en maravillarme por sentir todo lo que siento por Él, mi perro, pero también mi familia, mi hijo. Mi vida.
Toto se supo ganar mi amor y mi preferencia con poco, es decir, con nada, o por el contrario con todo, ya que ha sido con ser Él y nada más que con eso que pudo llegar a ganarme por completo.
Él es un bálsamo y una fuente de energía para mí, y guarda que no lo "uso" como algo en beneficio propio y nada más, claro. Ambos, creo, nos vamos nutriendo y fortaleciendo juntos en cada día de este hermoso camino que vamos descubriendo juntos.
Yo carecía, hasta su llegada a mi vida, de esa parte mágica y absolutamente encantadora de la vida de una persona que valora lo auténticamente importante para  vivir, además de la alimentación, la salud, y esas otras cosas inherentes a cada ser humano que son necesarias para luego sí poder disfrutar de estos regalos que la vida nos da y que paradójicamente no todos están dispuestos a recibir y/o aceptar.
Por eso estoy feliz de tenerlo, de que Él me tenga, de estar compartiendo nada menos que la vida y de poder abrazarnos, hacernos mimos, compañía o simplemente mirarnos siempre que lo deseemos porque los dos sabemos que nosotros sí estaremos ahí, siempre, Él uno para Él otro.
Y siempre será siempre. Siempre. Porque el día que uno de los dos deba partir se que el otro asumirá ese momento de la forma que pueda y lo que suceda estará bien de todas formas (espero ser yo quien parta último, no por egoísmo sino para no otorgarle a Él tremendo cimbrón en su vida y porque ya se sabe, los humanos vivimos generalmente más que los animales, los perros, y porque tenemos ─al menos espero tenerlas en mi caso─ más armas para sobrellevar las pérdidas y sobreponernos a ellas).
Pero estamos juntos, y vivos, y el hoy es lo que importa y lo que corroboro cada día en todos los aspectos de la vida; y por eso celebro, festejo, me regocijo, me emociono y vibro a cada instante aunque sólo sea mi fiesta (y la de Él, por supuesto), como no podría ser de otra manera, esta bendición que experimento al saber que me aman y viven para mí simplemente dedicándome la vida y que sólo eso puedo hacer yo también para pagar y corresponder a tanta música expresada en amor y fidelidad.

domingo, 28 de julio de 2013

En definitiva ese es el punto y Boro y yo lo sabemos muy bien.

Boro y yo hemos creado un vínculo hermoso, algo así como una fusión de amor y admiración que redunda en necesitarse mutuamente y en aportar a la otra parte, lo esencial que cada una necesita para vivir en este momento de su vida.
Boro vino a mi vida a complementar esa soledad que va más allá de que yo esté o no realmente solo en lo que a rodearse de personas humanas respecta. Él vino a acompañarme en mi ser interior, ese que requería de una caricia constante para encontrar esa emoción verdadera, a flor de piel, que surge de compartir simplicidad y pureza sin otro fin que el de ser feliz.
Boro es ese bálsamo que mi vida supo encontrar y al cual yo me aferro cada día, a sabiendas de que éste es el tiempo para disfrutar y para ser feliz, tanto Él como yo.
Boro seguramente encontró en mí una forma de vida que ahora no concibe sin mi presencia y a la cual se ha adaptado, aportando también mucho de su parte, para dar forma final a sus días y a mis días; y en fin, a nuestra vida juntos.
Boro es un milagros de cuatro patas, de la especie animal; de esos que se dan todos los días y que sólo hay que saber encontrar ya que pasan todo el tiempo, constantemente, a nuestro lado, aunque no muchos lo vean.
Boro y Yo somos Felices. Absolutamente Felices. Y ese es en definitiva el mejor y gran Milagro que se puede esperar de la vida.
GRACIAS BORO, COMO TANTAS VECES TE HE DICHO. GRACIAS.

lunes, 17 de junio de 2013

Siempre junto a mi.

Mientras lavo los platos
en algún momento
del fin de semana,
porque también
hay que hacer tales tareas
durante este tiempo,
mi Boro me mira,
sigue cerca mío,
y me hace notar
su presencia junto a mi,
como cada día, como siempre.

domingo, 16 de junio de 2013

Nos queremos.

Boro y yo conformamos una pequeña familia en sí misma, y somos tan felices de saberlo y ser plenamente consciente en mi caso y feliz en el de Él, que venimos a afianzar diariamente esta idea que sólo a nosotros dos nos atañe e involucra.
Vamos felices por la vida, como quien diría, y Boro seguramente que mucho más que yo que -lo quiera o no- estoy más contaminado con las cosas del mundo humano que tanto tiene para purgar y erradicar de su mentalidad colectiva y de su forma de ser.
Por eso mi Toto es mi alegría, como la de alguien más será su hijo, su madre, su novia, su esposo, su gato, su canario, o quien sea.
Por eso vamos siendo felices y dejándonos llevar por la vida, en aras del amor, la paz y la armonía. Por eso. Y porque nos queremos.

domingo, 19 de mayo de 2013

Compañero de camino.

Siempre que miro hacia un costado, a mi lado va Él; Boro, Toto, o simplemente mi compañero de camino.
Nunca definió tan bien el nombre de una entrada, mi vínculo con Boro y, automática y recíprocamente el de Él conmigo, como lo hace ésta.
Eso somos en este momento de la vida que estamos juntos. Nada más y nada menos que eso.
Siempre estuve esperando tener a alguien a mi lado que viviera por mi y para mi para yo poder responder de igual manera, y con la aparición de mi perro en mi vida esto se dio de cabo a rabo.
Y se dio con la llegada de mi amigo animal porque la vida entre los humanos carece muchas veces de esta entrega de la que hablo.
Esa misma entrega que yo sí puedo dar a otro ser viviente, sea humano o animal, ya que no hay diferencia alguna para el hecho de ser compañía entre unos y otros.
Pero ocurre que en la parte humana no aparece fácilmente esa predisposición para ser en el otro y poder aplicarlo no quedándose en las palabras o en la idea; y en los animales, y específicamente en los perros, bueno..., en ellos no hay más que abrazarse a la vida compartida y junto a uno de esta especie para saber que sólo es eso -vivir en el otro como parte de la única felicidad posible- lo que quieren.
Por eso, con Toto esperando en una esquina tan hermoso y educado, defino visualmente lo que Él es en este lapso de tiempo eterno y brillante que vivimos juntos en esta vida, para mí.
Él me acompaña y está a mi lado, como se lo ve, a cada paso que doy. Algo que me reconforta y me hace sentir muy valorado en la vida.
Y nosotros vivimos este momento en nuestro ahora, y esto somos ahora; dejándonos absolutamente tranquilos, satisfechos y felices todo esto de ir juntos por la vida. De ir, nunca tan bien expresado, a la par.

domingo, 12 de mayo de 2013

Tirarnos a disfrutar.

Cada vez que en la salida larga del día nos llegamos hasta una plaza o parque, como en el caso de esta fotografía, Boro hace de todo allí.
A saber: jugar con perros que encuentre, tratar de seducir a perras que encuentre, hurgar por todo el terreno en busca de olores y de ¡vaya a saber que!, correr, ir y venir hacia donde yo esté, y todo lo que en general puede hacer un perro cuando llega a una plaza y quiere pasarlo bien y socializar con el resto de los allí presentes, ya sean perros o humanos.
Yo, como se imaginan, una vez llegados al parque no le sigo el ritmo ni la rutina porque sería agotador además de tedioso para mi.
Entonces me siento en el pasto y escribo entradas para mi blog, leo el libro que esté leyendo en ese momento si es que salí con mochila y lo cargué previendo poder hacer esto, me relajo, o no hago nada ya que no siempre hay que estar haciendo algo y se puede estar en ese lugar de inmensidad que es tan aconsejable frecuentar cada tanto, como el de la nada; ese de la libertad absoluta con respecto a todo y a todos.
Bien, retomando el hilo de esta entrada y como les decía, me tiro al pasto y es ahí que en algún momento llega Boro, puede ser en varios momentos durante su visita al lugar o directamente hacia el final cuando ya jugó e hizo todo lo que quería y se encuentra cansado. Es entonces cuando Él se tira por ahí (como en la foto) y se queda a mi lado descansando en el pasto, también.
Tirados, sí. Los dos. Absolutamente tirados en el suelo. Sintiendo en mi caso la tierra fresca, y por estos días cada vez más fría, y la hierba que crece y es tan lindo percibir en su textura y aroma. Y en el caso de Boro, igualmente tirado descansando y disfrutando de la vida que le tocó en suerte a mi lado, que parece -se nota- le sienta muy bien y la vive a pleno.

viernes, 26 de abril de 2013

Prestancia.

Ahí está. Digno del porte y de la elegancia que lo distinguen y caracterizan, y que vienen a sellar la belleza que posee tanto interior como exteriormente.
Lo amo porque supo hacerme entender que todo en la vida es vano sino se lo pasa por el tamiz de la simpleza y la bondad.
¿Que un perro me hizo entender tales ideas o saberes? Sí, porque no se enseña sólo con escuela,  universidad, libro, y maestro o profesor; sino que es a través del compartir de un vínculo puro y alejado de toda la contaminación que ofrece el mundo ordinario y común que también se puede experimentar y aprender a ser mejores personas y mejores seres vivos, básicamente.
Por eso, ahí está, ahí lo ven. A su modo, un poquito de todo lo bueno que expresa con su vida y su imagen mi Boro se plasma en algo de lo bueno que tengo y soy yo también; de todo aquello que fui mejorando en mi vida en pos de ser mejor ya que de tanta belleza integral no podía no hacerse foco en mi persona algo de ella, contagiándome de tal prestancia y mansedumbre.

jueves, 18 de abril de 2013

Nada más que agregar.

No siempre hay algo que hacer
en la plaza en la que nos encontremos
y por tal motivo el permanecer sentados,
descansando, y quizás algo aburridos porque no,
es una de las opciones que solemos poner en práctica
en dichos momentos. Nada más que agregar.
Esto es todo.

jueves, 28 de marzo de 2013

Un haz de luz en mi existencia.

Boro llegó para ser un ser importante en mi vida. Lo sé, lo afirmo y lo disfruto sabiéndolo, y pudiendo expresarlo en este blog que he creado para Él y para mi, y para transportar a todos ustedes, a través de este canal que la web me ofrece, todo el amor y la belleza que su llegada a mi vida significaron.
Espero que les llegue el mensaje. Lo deseo con todo mi alma, para así contagiar a alguien que ande dudando en dar el paso que lo lleve a vivir su vida, compartida con un amigo animal, y para poder ser transmisor de la magnífica experiencia de tener la suerte de estar al lado de un perro. Él, Boro, mi compañero, es un haz de luz en mi existencia.

martes, 26 de marzo de 2013

A paso tranquilo, pero firme.

Es tal nuestro afecto -mutuo- que somos dos seres que vivimos y podemos basarnos en este afecto que cosechamos entre los dos, para después recién ahí salir al mundo y compartir toda nuestra felicidad y todo este afecto, con los demás.
Los dos sabemos que tenemos un tesoro, cada uno y respectivamente con respecto al otro. Eso nos hace seres llenos de luz, plenos, y merecedores de toda la belleza de esta vida, que caminamos juntos a paso tranquilo, pero firme. No tenemos apuro.