Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de marzo de 2016

De corazón a corazón. ♥ → ♥

Siempre seré un agradecido por compartir esta etapa de mi vida junto a Boro. Siempre. Agradecido a todo porque no quiero escatimar en agradecimientos.
La incorporación de esta vida de cuatro patas a la mía ha significado mucho más que la compañía que un perro puede ofrecerle a un ser humano. Boro viene a representar todo lo positivo y lo bueno que, dejando a un lado lo material y lo humano, esta vida puede ofrecerme porque cada vez que lo miro, lo abrazo, lo beso o le expreso mi cariño de alguna forma siento que no hay nada, pero absolutamente nada, en esta vida que pueda pagarse ni compararse con estos momentos.
Lo amo con todo mi corazón y al saberme tan amado por Él la felicidad que inunda mi pecho es absoluta. Créanme, absoluta y bien real.
Yo quiero compartir, siempre que pueda, todo lo grandioso que significa poder empaparse de la pureza, la dulzura y la honestidad de un compañero de vida animal para, en cualquier momento, inducir a quien me esté leyendo ─si es que aún no ha sido bendecido con tal fortuna─ a optar por la opción de incorporar a su vida un compañero animal; a su casa, integrándolo definitivamente a su gran o pequeña familia.
Sé que el tiempo compartido junto a Boro jamás se irá de mi corazón, de mi mente, de mi vida. Y si bien espero con todas mis fuerzas y mis ganas que tengamos millones de años por delante juntos ─en esta vida terrenal─ sé que en algún momento esta unión meramente tangible se verá cortada, porque así es la ley de la vida, y es por este motivo que HOY disfruto hasta el hartazgo de tenerlo, de que me tenga, de tenernos, y de ser los más felices sobre esta tierra, Él y yo, gracias al amor y la fidelidad que nos brindamos.
Es una emoción pura mi vida junto al amoroso Boro. No puedo menos que estar eterna y felizmente agradecido al Universo por haber hecho que sea Él quien vino a acompañar mis momentos de soledad y toda mi vida, ya fuese ésta, sola o acompañada.
Éste blog hace honor al vínculo entre mi Boro y yo y es por este motivo que con mayor o menor intensidad las entradas van demostrando de una u otra manera todo esto que muchas veces se vuelve inexplicable con palabras pero que intento transmitir con la mayor fidelidad y pureza posibles como lo haría Él, quizás, si pudiese expresarse con respecto a lo nuestro.
Sepan comprender entonces el posible "rebuscamiento" de algunos párrafos y lean solo con el corazón, por favor, porque en definitiva lo que de ahí sale solo podrá ser entendido cabalmente si por ahí se recibe.

viernes, 19 de febrero de 2016

Nosotros, juntos.

Nosotros, juntos. Porque juntos no molestamos a nadie y nadie nos molesta.
Nosotros, juntos. Porque juntos somos felices y lo único que nos importa en esta vida es exactamente eso, ser feliz.
Nosotros, juntos. Porque nos conocemos tanto que nadie sabrá qué necesita el otro, como Él y yo, con respecto a nuestro vínculo de pureza y sencillez.
Nosotros, juntos. Porque cuando no lo estamos nos sentimos incompletos, sin hacer mención a que nos extrañamos horrores.
Nosotros, juntos. Porque juntos descubrimos que no se necesita de nada costoso ni imposible para estar plenos y sentirnos bien.
Nosotros, juntos. Porque juntos aprendemos, a cada momento y reflejamos lo mejor de cada uno en los demás.
Nosotros, juntos. Porque juntos es como queremos estar.
Nosotros, juntos. Porque juntos podemos ser nosotros mismos y no debemos estar esperando a nada ni a nadie para ser.
Nosotros, juntos. Porque no somos los primeros que revalorizamos la relación hombre-animal y así fuésemos los únicos seguiríamos así.
Nosotros, juntos. Porque nos tenemos a cada instante sin ningún pretexto o excusa para fallarnos.
Nosotros, juntos. Porque juntos somos Boro y Facu y no un perro o un hombre que andan por la vida sin una certera querencia.
Nosotros, juntos. Porque juntos comenzamos a estar hace ocho años y así seguiremos hasta que la vida nos lo permita.
Nosotros, juntos. Porque nuestro compartir es de las mejores cosas que nos han pasado en la vida.
Nosotros, juntos. Porque juntos es como debemos estar.
Nosotros, juntos. Porque nos amamos.
Nosotros, juntos. Porque la vida es un regalo que hay que aprovechar de la mejor manera y juntos la vivimos de manera especial.
Nosotros, juntos. Porque la plenitud de sentirse acompañado, valorado, admirado, necesitado y amado es algo que viene a colmarnos a los dos en todo lo que cada uno ofrece en este vínculo, pequeño e insignificante para el mundo pero el más enorme y hermoso para Él y para mí.
Por eso: Nosotros, juntos. Sí, bien juntos.

viernes, 16 de octubre de 2015

Cuando la música suena bajo otra forma.

Este Boro ha venido a robarme el corazón. Definitivamente. Y no tengo ningún prurito en reconocerlo y en maravillarme por sentir todo lo que siento por Él, mi perro, pero también mi familia, mi hijo. Mi vida.
Toto se supo ganar mi amor y mi preferencia con poco, es decir, con nada, o por el contrario con todo, ya que ha sido con ser Él y nada más que con eso que pudo llegar a ganarme por completo.
Él es un bálsamo y una fuente de energía para mí, y guarda que no lo "uso" como algo en beneficio propio y nada más, claro. Ambos, creo, nos vamos nutriendo y fortaleciendo juntos en cada día de este hermoso camino que vamos descubriendo juntos.
Yo carecía, hasta su llegada a mi vida, de esa parte mágica y absolutamente encantadora de la vida de una persona que valora lo auténticamente importante para  vivir, además de la alimentación, la salud, y esas otras cosas inherentes a cada ser humano que son necesarias para luego sí poder disfrutar de estos regalos que la vida nos da y que paradójicamente no todos están dispuestos a recibir y/o aceptar.
Por eso estoy feliz de tenerlo, de que Él me tenga, de estar compartiendo nada menos que la vida y de poder abrazarnos, hacernos mimos, compañía o simplemente mirarnos siempre que lo deseemos porque los dos sabemos que nosotros sí estaremos ahí, siempre, Él uno para Él otro.
Y siempre será siempre. Siempre. Porque el día que uno de los dos deba partir se que el otro asumirá ese momento de la forma que pueda y lo que suceda estará bien de todas formas (espero ser yo quien parta último, no por egoísmo sino para no otorgarle a Él tremendo cimbrón en su vida y porque ya se sabe, los humanos vivimos generalmente más que los animales, los perros, y porque tenemos ─al menos espero tenerlas en mi caso─ más armas para sobrellevar las pérdidas y sobreponernos a ellas).
Pero estamos juntos, y vivos, y el hoy es lo que importa y lo que corroboro cada día en todos los aspectos de la vida; y por eso celebro, festejo, me regocijo, me emociono y vibro a cada instante aunque sólo sea mi fiesta (y la de Él, por supuesto), como no podría ser de otra manera, esta bendición que experimento al saber que me aman y viven para mí simplemente dedicándome la vida y que sólo eso puedo hacer yo también para pagar y corresponder a tanta música expresada en amor y fidelidad.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Ese es el objetivo.

Siempre que alguien nos vea por ahí, andando en la calle o en alguna plaza, estaremos juntos; salvo que Él ande corriendo, jugando con otros perritos o tirado en el pasto y yo leyendo o escribiendo en mi smartphone, siempre así estaremos: cerca, pegados o directamente abrazados.
¿Qué es lo que podría resultar extraño de expresarse el afecto mutuo y disfrutarlo ahora que es el tiempo y el lugar de hacerlo?
Yo no voy a dejar pasar ni un segundo de mi vida compartida con Boro, mi compañero animal, ahora que estamos juntos y nos tenemos el uno al otro. Jamás dejaría o relegaría para otro momento una demostración de cariño, jamás.
La nuestra es una relación que muestra el afecto puro y básico en su máxima expresión. Así lo siento y lo veo yo, y me enorgullezco de ello.
No se requiere de nada extra, más allá del amor y la felicidad de compartirse, y hablo a nivel de cualquier tipo de vínculo, para poder ser felices desde ambas partes. Nada, pero nada más. Todo lo demás, son accesorios que solo emperifollan cualquier relación, y nada más.
Por eso siempre que nos vean, a mi Boro y a mi, nos verán cerquita uno del otro, porque no concebimos otra forma de vivir la vida, de transitar este vínculo de compartir, y fundamentalmente de cumplir con el objetivo de habernos encontrado y juntado en esta vida.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Solo se trata de elegir.

Viene hacia mí
y la felicidad que se da entre nosotros es mutua.

Boro es quien acompaña, en el real sentido de la palabra, mi vida. Yo elegí formar mi núcleo familiar (para denominarlo de alguna manera) alejándome física y mentalmente de la casa de mis padres para tener mi vida, una vida que sea esta que yo deseo y de la cual soy el real y único artífice.
Y algunas cosas salieron bien, otras muy bien y algunas no tanto. Como todo en la vida, bah.
Pero en lo que respecta a la elección de buscar a mi Toto, búsqueda realizada a conciencia y tan postergada durante mucho tiempo por no considerar otros momentos los oportunos para incorporarlo a mi vida, no tuve mejor acierto que decidirme a llevarla adelante en el tiempo que lo hice, ya que supera la de tantas otras elecciones que tuve que llevar a cabo en este tiempo que llevo viviendo y, por ende, eligiendo.
Boro es una luz que ilumina mi día, a pesar de las tormentas y los contratiempos que puedan aparecer en él. Pase lo que pase yo descanso en saber que Él está y estará conmigo, y entonces ya nada puede preocuparme realmente.
Él me da tanto de su vida, me colma de tanto cariño y sabe estar a mi lado de esa forma casi perfecta que, la verdad, no puedo decir otra cosa que no sea que es un pequeño gran tesoro que tengo la dicha de tener junto a mí.
Las cosas en la vida se dan por algo y todo sucede y tiene su sitio en un determinado momento y lugar porque así tiene que ser. Yo sé que es así y soy de la idea de que las mejores dichas de la vida merecían darse tal y como se han dado. De hecho por eso se han dado.
Y mi perro, representación visible en mi vida de esta premisa que acabo de comentar, es la prueba fiel de que así es. Y yo, gracias a esta prueba fiel, soy feliz, enormemente feliz.
Quizás solo se trate de saber elegir aquello que uno realmente necesita para su vida en el tiempo y contexto justos, y nada más. Quizás sea eso.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Comparto mi tesoro.

Boro vino definitivamente a alegrarme los días, y no porque mis días hubieran estado revestidos de tristeza antes de su llegada sino porque desde que comenzamos a compartir y vivir momentos juntos yo me di cuenta que lo verdaderamente importante es realmente (permítaseme hacer alusión directa al texto de la historia de Antoine de Saint-Exupéry, El Principito) "invisible a los ojos".
Todo cobra otra dimensión cuando se lo pasa por el tamiz del corazón, cuando no se hace ya foco en lo malo y opaco de esta vida como por ejemplo la agresión, la envidia, el enojo, el grito, la maldad y tanta otra cosa fea de la que se hace uso y que viene a deformar el hermoso camino de vivir libre y pacíficamente en este mundo.
Y Boro vino a enseñarme a perder y terminar con todo esto. Él, inconmensurablemente puro y feliz, a la vez que despreocupado y relajado como cualquier otro animal, representa en mi camino esa luz que me muestra que siempre se puede ir por un sendero mejor y más brillante que haga que saque mayor provecho personal mientras lo transito, junto a Él por supuesto, no esperando otra cosa que ser Feliz.
Toto, como lo llamo cariñosamente a mi Boro, es un enorme motivo de felicidad para mi y espero ser yo también algo parecido para Él. Lo amo y su compañía viene a acercarme cada vez más a ese lugar en el que se puede prescindir de todo menos de la necesidad de querer ser siempre mejor, es decir más bueno y sin nada de maldad; una meta constante que cuesta mucho y siempre se está por alcanzar pero que a su vez tanto dignifica en ese metier de alcanzarla.
Por esto, por su infinito valor emocional y afectivo, Boro me hace cada día la persona más feliz que hubiera imaginado ser, y en esta felicidad me expreso, navego, y comparto, haciéndolos partícipes (si les interesa, claro) de tan preciado tesoro. Del de la felicidad hablo, claro, a ese tesoro me refiero; el otro, el de mi Boro, permítanme guardarlo para mi solito.

lunes, 15 de julio de 2013

Siempre los dos.

Pueden pasarnos muchas cosas y podemos tener la fortuna de vivir muchos momentos increíbles y entrañables, junto a personas que valoramos y amamos; pero siempre va a llegar el momento en el que, como siempre, estemos acompañándonos sólo Él y yo, y nadie más que nosotros dos. Compartiendo, Boro y yo, nuestra vida, inseparablemente unidos.
Repito, SIEMPRE LOS DOS.

viernes, 5 de julio de 2013

Siempre es momento.

Boro es tan bueno y sociable con personas y animales de cualquier especie que puede estar compartiendo un mismo espacio con todos los seres vivos que quieran acercarse a Él o estar cerca del lugar por el que se encuentra.
Nunca, pero nunca, NUNCA, va a iniciar una pelea, tratar de intimidad a otro congénere o ser motivo inicial de un mal momento (léase momento agresivo) entre otros animales y Él.
Es así que siempre mueve la cola cuando de olerse y comenzar a interactuar con otro perro se trata, y salvo que perciba una agresión inminente en el otro (momento en el que no mueve la cola y me doy cuenta que es una mezcla de miedo y expectación lo que exterioriza) Boro siempre se verá feliz y presto a divertirse y pasarlo bien, acompañado o solito.
Por eso, en el momento de esta foto se le acercó un perro de la raza Beagle y Él ahí permaneció, amistosamente, saludando a su nuevo casual amigo y permitiendo que éste haga lo mismo; en su lenguaje claro, de olerse y estudiarse en ese descubrimiento inicial que se genera entre todos los perros cuando se encuentran.
Boro es algo fabuloso en su carácter y es por esto, además de por otra infinidad de cosas, que lo adoro y me siento feliz de compartir mis días con Él.
Lo amo. Estoy orgulloso de mi perro.

jueves, 4 de julio de 2013

Afortunados y Elegidos.

Boro, el perro que es el único protagonista de este blog en el que yo vendría a ser el puente secundario entre su vida y todos los que se interesan en conocer y apreciar algo de ella a través de las múltiples facetas en las que la comparto en este mismo sitio, tiene en su ser los más bellos rasgos e instintos de bondad que día a día sigo descubriendo y que me emocionan al saber que en parte de esa manera de ser algo debe contar el trato recibido y el vínculo generado entre Él y yo.
Todo en la vida -dicen algunos- es una serie de sucesos que se van desencadenando para determinar "algo" en determinado tiempo y lugar. Yo creo que, ateniéndome a este criterio, el confluir en un momento exacto de los caminos de un perrito recién nacido -de unos 50 días aproximadamente- y una persona que buscaba la compañía de un ser de esta especie ha sido producto de la magia y de la buena estrella que cada uno, hombre y animal, tiene en su destino esperando activarse para otorgar lo mejor de lo mejor a quien corresponda.
Es así que cada tanto viene a mi la sensación de que justo nos encontramos Boro y yo, y no fue otro perrito el que me invito a mirarlo y a mimarlo para ya nunca más dejar de amarlo y cuidarlo, porque así debía ser. Los dos nos merecíamos. Definitivamente.
La verdad que sí, debía estar escrito en alguna página de la vida que debíamos hallarnos y que era indefectible que yo postergara ese deseo que me acompañaba desde hacía tiempo para llevarlo a cabo en el momento preciso en el que pudiera descubrir a Boro, encontrarlo, y elegirlo (dejándome elegir por Él en realidad), ubicado en un lugar tan distante a mi casa, y después de tanto averiguar y haber visto, buscando y moviéndome para ver que salía de esta búsqueda.
Y sí, reitero, era así; debíamos encontrarnos ese perrito que pasaría a llamarse Boro y esa persona que lo imaginaba y esperaba, o sea, yo. Y era "ese", o mejor dicho "este", el que ven y que acompaña mis días, el que tenía que aparecer ante los ojos de mi corazón. Él y ningún otro. No hay otra.
Por eso, en el redescubrimiento continuo de todas estas cosas es que me sorprendo gratamente una y otra vez, late mi corazón, y se expande mi pecho de emoción en esta interminable dicha y felicidad de sabernos tan afortunados y elegidos, mi Boro y yo, en esta vida.

lunes, 22 de abril de 2013

No es una sensación, es un estado continuo.

Mi vida junto a Boro, es decir todos los momentos que paso junto a Él -muchos de los cuales reflejo en este blog- es un conjunto de emociones que podría resumir en la más completa y contundente denominación que encuentro para nombrarla, que es la de Felicidad.
Sí, absolutamente. Es ésta, a mi entender, la más certera forma que puedo encontrar para llamar a nuestro compartir diario, desde ambas partes, y para demostrarles en que redunda nuestra vida de amigos y compañeros.
Nuestras caras, más o menos fotográficas según el caso (no importa de todos modos), demuestran que es eso lo que nos inunda en los momentos que compartimos juntos Boro y yo: felicidad.
La más hermosa y auténtica felicidad que algunos tenemos la gracia de vivir todos los días, en un estado continuo.

domingo, 7 de abril de 2013

Amigos espontáneos.

Boro suele hacerse de amigos fugaces en sus estadías en la playa, siempre; y nuestro último viaje de fin de semana largo no fue la excepción.
Su amabilidad y su belleza le permiten el acercamiento a las personas, y una vez que está con ellas y al corroborar, por parte de quienes lo reciben en sus carpas o junto a sus reposeras, la bondad que mi Toto posee y transmite a los que se le acercan o a los que Él lo hace (animales y/o humanos) ya nadie quiere dejarlo ir, y es así que Él termina deambulando un tiempo con cada uno, yendo de aquí para allá, por un vasto sector de la playa en la cual nos encontremos y recibiendo y dando cariño.
A veces esos amigos que Él solito se hace terminan entablando trato con nosotros ya que finalmente, y ante tanto elogio que nos hacen por nuestro perro, uno termina hablando con la gente y muchas veces, como nos ha pasado en más de una oportunidad, conociendo lindas personas y manteniendo un vínculo más o menos constante luego, según el caso.

lunes, 1 de abril de 2013

Nunca me va a abandonar.

Boro no puede pasar demasiado tiempo alejado de mi, en el real sentido de la palabra.
Aquí, en esta foto por ejemplo, se lo puede ver subiendo al banco en el cual me encontraba sentado mientras Él jugaba y andaba por el parque, para estar a mi lado, simplemente para eso.
Y digo que simplemente para eso ya que en ese momento de la foto hacía poco tiempo que habíamos llegado al parque y por este motivo cansado no estaba, además había algunos perros por el lugar (que ya habían interactuado con Él), pero que fiel a su cariñoso vínculo conmigo se ve que no le resultaron tan interesantes como para dejarme "olvidado" tanto tiempo. Jeje! ¡Es un dulce! ¡Un dulce y un cariñoso total! ¡Absoluto!

viernes, 8 de marzo de 2013

Por siempre mimado.

Y ahí está mi Boro,
siempre cariñoso y solicitado por los diferentes grupos de personas a los que Él acude encantado para ser mimado.

miércoles, 20 de febrero de 2013

¡Vaya si nos tenemos!

Una vez, allá por el 10 de junio del año pasado, yo reconocía en la entrada La más hermosa compañía que los domingos, en los atardeceres especialmente, y cuando me encontraba solo con Boro en esos momentos en los que generalmente, como va terminando el fin de semana, las familias, parejas, o personas que viven bajo un mismo techo con un vínculo estrecho se encuentran todas juntas simplemente por ser ese un momento donde generalmente todos vuelven a la casa; bueno, yo siempre veía que en esos momentos yo me encuentro solo con Él, con mi Boro, y si bien ahora no me voy a desdecir de lo expresado, voy a ampliar el momento en el que puedo experimentar la sensación comentada.
Cada atardecer, anochecer o final del día, en el que me encuentre en un parque o plaza y esté relajado yo, y sereno Él, es decir que en lugar de andar por allí se encuentre más apegado a mí, es cuando también experimento que Él y yo nos tenemos siempre y por tal motivo nos aguantamos y esperamos en nuestras formas de ser, sabiendo que antes o después, invariablemente, vamos a estar ahí, el uno para el otro, dependiendo de que en determinados momentos estemos atareados y ocupados; yo en mis cosas y Él, bueno, en las suyas.
Boro puede andar recorriendo parques enteros y persiguiendo perritas o perritos para jugar e interactuar con ellos pero siempre volverá a mí para estar conmigo y seguir compartiendo este vínculo grandioso que nos une. Y yo, puedo andar con mil cosas en la cabeza, ocupado de aquí para allá, pero siempre también estaré regresando física, mentalmente y afectivamente a Él (prestándole la atención que merece), porque es mi necesidad seguir compartiendo mi vida con la suya, sin demasiadas interrupciones.
Por lo tanto, los atardeceres y anocheceres en donde sé que no me espera nadie más que Él, que generalmente está a mi lado por otra parte, son los tiempos en donde recalo en que nos tenemos el uno al otro, por sobre todo (y todos) lo demás. ¡Y vaya si nos tenemos!

viernes, 9 de noviembre de 2012

Presente en mis decisiones.

Boro es muy importante en la toma de decisiones que yo llevo a cabo.
Es decir, es tenido en cuenta, considerado, y puesto en valor en la mayoría de ellas (en casi-casi todas), desde que afianzamos nuestro vínculo o mejor dicho, desde que llegó a casa, a compartir su vida conmigo.



Yo sé que Él lo sabe y por eso vive tan tranquilo. ♥

viernes, 2 de noviembre de 2012

Lo sabemos.

Sabemos desde el primer día que comenzamos a convivir, al menos eso supongo aunque se haya dado al principio inconscientemente para luego hacerse efectivo y presente en cada momento de nuestro hermoso vínculo a medida que pasó el tiempo, que estamos ligados muy afectivamente desde ese primer momento en cada cosa que hacemos y nos pasa; y que así será por siempre mientras los dos estemos juntos compartiendo, disfrutando y celebrando emocionados, a cada paso, el hecho de habernos encontrado.

martes, 7 de agosto de 2012

¡¡Todo el tiempo!!

Cuando vamos por la calle la gente no deja de mirar, llamar, elogiar y acercarse a Boro -en los diferentes trayectos que llevamos a cabo- en cada una de nuestras salidas.
Lo llaman y me preguntan si lo pueden tocar, a lo que yo respondo: "-Claro!, si eso es lo qué más le gusta a mi perro!"
Todo el tiempo, (real, no exagero), Boro es motivo de que la gente tenga expresiones de marcado énfasis al verlo ir caminando por la vereda, provocando risas, caras de: "Miraaaa", o de: "Ayyy qué liiiindo", etc., que la verdad ya estoy acostumbrado y no me resulta nada extraño que esto suceda siempre que andamos por la calle.
Yo, orgulloso de mi compañero de vida. Siempre, y por todo, orgulloso.

martes, 17 de julio de 2012

Que es así, es así.

Qué somos compañeros en el real sentido de la palabra, no cabe ninguna duda.
Qué nos tenemos el uno al otro para cualquier mal trago que nos toque atravesar en el día a día de nuestras vidas, tampoco.
Qué vivimos y compartimos entre nosotros dos más que lo que cada uno puede llegar a compartir con otras personas o animales, es un hecho.
Qué disfrutamos de estar juntos, sea donde sea que nos encontremos ya que no importa el lugar como sí el hecho de estar el uno con el otro, cerquita; no es novedad.
Qué desde el momento en que nos encontramos generamos un vínculo que crece cada día, es predecible.
Y fundamentalmente que nos tenemos y disfrutamos todo el tiempo, es un innegable motivo que hace que todo lo que tenga que ver con nosotros sea de un tinte emotivo, dichoso y especial.