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miércoles, 27 de marzo de 2013

Ay gente, ¡¡qué nervios!!

Pude poner una foto de la herida de Boro pero creí de mejor tino
ponernos a nosotros dos en una imagen modificada,
como nos sentimos esta tarde
en nuestra rutina de paseo que se vio así,
modificada, por este altercado. 
Esta tarde en la plaza, un golden retriever y Boro se trenzaron.
¿Motivo? Dominancia entre machos, supongo.
Algo malo y algo bueno dejó esta experiencia totalmente negativa en su conjunto.
Lo malo fueron dos cosas. Primero que por querer cortar la dominancia le puse la correa a Boro y tiré para llevármelo ¡¡ERROR!! y fue ahí donde se armó la gresca ya que nunca debe acercarse el dueño a su perro cuando éste y otro están en el preludio de una posible lucha. Tarde lo recordé, pero en fin, ya estaba hecho. Y segundo que Boro se llevó un rasguño (mordida superficial en realidad) pequeño, en su cuello con la caída (arrancada literalmente para ser más precisos) de pelo en esa zona.
Lo bueno, que ante no haber recordado lo de no acercarse al perro en momentos tirantes entre dos animales, al menos recordé la forma correcta de separarlos y cortar la pelea, que es agarrando por ambas patas traseras a uno de los dos animales (conviene al que uno no conoce ya que al conocido se lo puede manejar con palabras mientras se toma desprevenido al otro) para dejarlo indefenso y mientras tanto ordenarle al otro (al propio en este caso) que se aleje y frene con la agresión.
El caso es que todo resultó. Yo tomé por sorpresa al golden, el cual al instante se dio vuelta a mirar que pasaba y en ese momento que soltó a mi perro le indiqué a Boro que se aleje; acto seguido se alejó y se dio por finalizada la disputa.
Por eso lo aconsejo y me lo aconsejo: Siempre hay que tener presente todos los ítems y consejos que uno va leyendo, escuchando y -en definitiva- aprendiendo sobre el trato con los animales, propios y ajenos, ya que siempre en algún momento nos llegará el tiempo de ponerlos en práctica, no lo duden.
Pero estando o no preparado, igualmente, ay gente, ¡¡que nervios!!
Cosan que a veces pasan, afortunadamente en nuestro caso, casi nunca; pero que cuando se dan, son momentos de tensión y arrebato -humano y animal- que se desea que pasen pronto y no se repitan jamás.

jueves, 28 de junio de 2012

Fin de juego abrupto.

Estando en la plaza con mi Boro, mientras lo veía y escuchaba jugar con un par de perros, en un momento que desvío la mirada para pelar uno de los varios chupetines con chicle que saboreo mientras estoy ahí con Él (para pasar el tiempo), y en eso escucho el ladrido de dolor o sorpresa (inconfundible sonido para mi) de mi perro.
Resulta que entre esos perros con los que jugaba muy entretenidamente había una hembra y bueno, debo reconocer que mi Toto es un Latin Lover de la primera hora y ante el hecho de encontrarse con perritas intenta ejercer su accionar de macho si es que ellas andan cercanas al período del celo, y entonces en esta conquista que llevaba a cabo mi amigo, parece que la cansó a su seducida y ésta puso fin a tanta cortesía recibida tirando un ataque para sacárselo de encima.
Jeje! En este tipo de entuerto no me aflijo ni me preocupo o molesto (una vez que puedo darme cuenta de que no ha pasado nada más que ese fugaz encontronazo que es cosa de breves segundos) y sigo con lo mío y a otra cosa.
Así fue que Boro se vino a sentar a mi lado en el banco de plaza, como lo ven en la foto, y todo terminó abruptamente en este atardecer de juegos en la plaza.
Final de la historia.

miércoles, 18 de abril de 2012

Anteayer. Mal momento propio de perros y... amos.

El otro día, estando en una plaza y teniendo en cuenta que yo carezco del falso prurito sobre que las razas hacen que todos y cada uno de sus perros sean como el general de las razas dejan ver que son algunas de ellas, se acerca un ovejero alemán enorme, hermoso, de un manto (pelaje) espero y bien distribuido en sus colores y gama de manchas y de una elegancia absoluta y el resto de personas (todas mujeres en ese momento) se desesperaron y comenzaron a decir "¡Cuidado con ese perro!!" y "¿De quién es ese perro policía?".
Yo no hice caso y dejé que se acercara a Boro; acto seguido se olieron y ahí quedó todo.
Después de esto me relajé con respecto al hecho de que, de haber notado cierta agresividad en el ovejero alemán (porque sé que en mi Boro no existe agresividad alguna) hubiera quedado alerta para evitar cualquier incidente de este perro cuando se acercara a los otros (perros) que por ahí andaban en ese momento, y fue justo ahí cuando me dejé estar que al mirar para el lado de Boro veo que lo estaba arrinconando junto a una fuente a de agua (el ovejero alemán a mi Boro) con una postura intimidante y que mi perro, nada hacía ya a esta altura; ni responder mis llamados de acercarse adonde yo me encontraba (inútilmente e irresponsablemente lo llamaba ya que de hecho sé que en esos momentos cualquier movimiento en falso como querer abandonar el lugar que ocupa cada perro es motivo para que se desencadene la trifulca canina) y fue así que de un segundo a otro, creo que cuando Boro se dispuso a venir hacia donde yo estaba, el otro perro se abalanzó contra mi labrador y se armó la pelea.
Boro no pelea, no tiene agresividad y no anda buscando pleito nunca, jamás; pero en el caso de ser atacado, como ocurrió en ese momento, obviamente se defiende e intenta zafar de la lucha no sin demostrar bravura y valentía, por supuesto. Y debo decir que ésta fue una de las primeras, sino la primera, de las veces que se impuso y que lo vi defender su vida y porque no la mía ya que me encontraba a escasos metros de Él, con el arrojo y la nobleza de sólo sortear el embate y ante el menor indicio de poder frenar la pelea cuando el dueño (irresponsable dueño [un boludo en realidad] por dejar un perro que busca roña que ande suelto haciendo precisamente eso) pudo quitar a su perro del campo de batalla perruno, se alejó acercándose a mi, Él solito, por motu proprio.
El resultado concreto (que quedó) después de la riña provocada por el perro ovejero alemán, que debería haber estado mejor controlado por su dueño se plasmó en el collar de mi perro Boro que, producto de los ataques de este perro pleitero, se rompió.
En fin, uno de esos malos momentos a los que hago referencia entre otros tipos de momentos en la entrada Nuestros momentos de este mismo blog. También gajes del oficio de tener perros sí, pero no de los que mi Boro y yo estamos acostumbrados a experimentar ya que es nuestra filosofía canina y humana, respectivamente, la de evitar todo tipo de discordia y momentos agresivos en la vida de cada uno de nosotros y por acto reflejo en la vida de todos los demás, perros y humanos, también respectivamente e incluso de ambas partes con respecto a ambas partes también.

miércoles, 26 de octubre de 2011

¡Qué susto!

Ayer martes Boro se accidentó.
Se resbaló y cayó en un charco de agua, en una plaza, corriendo tras una pelota.
Se dobló una pata trasera y lloraba mucho (¿vieron el llanto de los perros?, bueno, así).
Por suerte había una mujer cerca que me dijo que le hiciera masajes en la pata y de a poco se le fue pasando!
Fue un momento de mierda el que vivimos los dos motivo por el cual sólo lo comento en forma breve y no hay fotos del triste episodio.