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lunes, 4 de junio de 2012

Sonriente.

Tanta alegría se desprende de mi perrito, quien ustedes bien conocen a esta altura por mis reiteradas y cariñosas publicaciones en este blog, que cada fotografía que le he tomado a través de todos estos años que llevamos juntos siempre demuestran ese brillo que es propio de las vidas felices, bondadosas , libres y generosas como las de mi Boro y la de todos los perros y animales del mundo.

viernes, 1 de junio de 2012

Completan nuestra vida, sin lugar a dudas.

Siempre me alegra saber que debo caer en la cuenta de que estos días de mi vida, junto a Boro, son de los que quedarán definitivamente dentro de los mejores que viva, y el estar a tiempo y dándome cuenta de ello me hace sentir afortunado, es más: afortunadísimo. Lo siento a diario y por eso no me canso de decirlo.
El tener este blog para expresar a diario -o regularmente al menos- la dicha de sentirme el feliz compañero de un perro, y yendo más allá de eso, de un animal; es algo que realmente ennoblece mi vida.
Sí, es así; y creo que todos los que conviven o han convivido alguna vez con ellos quizás puedan entenderme mejor que los que (aún) no lo han hecho, con respecto a lo que intento hacer referencia, porque es la plenitud del afecto y la fidelidad de poder estar al lado de algún ser de esta especie lo que no se compara ni equipara a ningún otro tipo de convivencia o compartir diario.
Por eso acá estoy, como en gran parte de mis entradas, transmitiendo esa felicidad y esa dicha de vivir junto a Boro y poder disfrutar cada día de todo lo que sólo seres tan nobles, transparentes, puros y alegres como los animales pueden transmitirnos y hacernos experimentar viviendo a nuestro lado.
No transmito nada nuevo para cualquier feliz compañero de algún animalito, ya lo sé; pero si comunico y revelo para quienes no saben de estas compañías que seres libres, luminosos y pacíficos como los compañeros de vida -no humanos- vienen a completar definitivamente nuestras básicas, y muchas veces tristes, existencias humanas.

viernes, 25 de mayo de 2012

Cada vez que caigo en la cuenta.

Mi Boro es un motivo de felicidad, de esos que llegan directamente al corazón y al alma y te hacen sentir tan bien que cada vez que caigo en la cuenta de ello siento internamente un cimbronazo de emoción que me conmueve por completo.
Todo en mi vínculo con Él es así, especial y mágico. Todo.
Creo que tenerlo junto a mi, poder sentir su presencia cada día y revalorar las cosas más simples y pequeñas de la vida, algo que he experimentado desde que Él llegó a mi vida, me ha hecho cambiar el camino de mis días teniendo otros privilegios en mis pretensiones y metas.
Estoy seguro de que mi vida se ha enriquecido por el motivo de su llegada y que cada día, cada momento, cada instante, han dejado su marca en nosotros, lo siguen haciendo, y van convirtiendo este compartir que se da entre Mi Boro y Yo en algo de lo más importante (sino lo más) de mi vida.
Se que en su vida yo soy lo más importante y saberlo, me deja en deuda con Él, parafraseando las palabras de Konrad Lorenz cuando dice: "De solo pensar que mi perro me quiere más que yo a él, siento vergüenza".
Profunda es nuestra relación, no más que la de cualquier otro dueño con su compañero -animal- de vida, seguramente; pero en mi caso, la cuento, la relato y la comparto con quienes gusten de pasar por mi blog para sentir, al menos por el tiempo que dure la lectura que les propongo, que bien vale el hecho de tener un amigo fiel de la especie más noble que existe sobre la tierra, la animal.
Es por esto que comparto, y seguiré compartiendo, todo lo bello de vivir una vida basada en el amor, la sensibilidad, y el continuo aprendizaje de las cosas realmente importantes de la vida.

martes, 17 de abril de 2012

jueves, 12 de abril de 2012

Nuestros momentos.

Comparto diariamente diversos tipos de momentos con Boro.
Están los placenteros dentro de los cuales se encuentran nuestras largas caminatas por la ciudad, las visitas a las plazas, los viajes al mar, las horas compartidas en casa y así muchos otros más que podría seguir enumerando sin encontrar fácilmente un final para esta lista.
Están los apremiantes o estresantes que se dan cuando algo feo o traumático le pasa a mi perro o a mi como por ejemplo los ataques que alguna vez se liga mi Boro por el carácter de perros desconocidos (para nosotros) que resultan ser agresivos y "de los que atacan" y que al estar yo con Él vivimos alertamente los dos. Esos mismos ataques que muchas veces se profieren algunos perros entre ellos y de los que es mejor alejarse y evitarlos a toda costa.
Están los emotivos, como son los que aparecen cuando estamos solitos en casa, yo escuchando música quizás, leyendo o en la computadora y Él simplemente a mi lado acompañándome y estando ahí, conmigo y en mi vida. Son emotivos porque con el simple hecho de dejar lo que estoy haciendo por un momento y verlo, ya me emociono por la pureza, fidelidad y el amor que veo y siento que Boro representa para mi.

Están los tristes y si bien no son los más comunes entre Él y yo debo reconocer que están. Se da este tipo de momentos frente a algunos contratiempos que tengan que ver, o no, con mi perrito o directamente conmigo. Si yo estoy triste, sea por el motivo que sea, Él estará ahí junto a mi, siempre, transmitiéndome su afecto, su paz y su presencia.
En fin, muchos momentos atravesamos juntos desde que comenzó a compartir su vida con la mía. Podría agregar momentos musicales, momentos de silencios, momentos de tranquilidad, momentos de alteración, momentos de nerviosismo, momentos de diversión, momentos de felicidad, momentos de angustia, momentos de dolor, momentos de enojo, momentos de reflexión, momentos de descanso y resumiendo, momentos de la vida misma que llevamos adelante entre los dos.
Todo esto nos une, nos contiene y nos hace disfrutar y volver a elegir diariamente esta vida compartida, esta simplicidad y a la vez inmensidad e intensidad de momentos compartidos que se dan entre Él y Yo.


miércoles, 11 de abril de 2012

Sos el ejemplo.

Mucha gente puede estar o pasar por la vida de cada uno de nosotros, de todos, pero los compañeros de vida, léase mascotas, siempre serán los seres vivos más fieles y constantes en el hecho de estar al lado de uno, siempre, a pesar de todo, y sin desfallecer.
BORO, SOS EL EJEMPLO EN MI VIDA DE LO QUE ACABO DE EXPRESAR Y ME ENGRANDECE TENERTE A MI LADO.
TE AMO.

sábado, 31 de marzo de 2012

Bueno y educado, en esencia.

A veces me pongo a hablar con algunos dueños y algunas dueñas de perros y perras con los y las que ocasionalmente me encuentro en las plazas que frecuento con mi perro Boro y todos y todas, salvo excepciones, hablan maravillas de sus mascotas pero en algún momento y con diferentes justificativos, que para mi no existen ya que lo importante del mensaje es lo principal del mismo, hacen referencia a alguna reacción que sus animales suelen tener con algún perro específico o en alguna situación específica.
Listo. La idea principal de este mensaje es que a los perros en cuestión en algunos momentos se les salta la térmica y reaccionan. No hay fundamentos, como detallo y profundizo primero en mi entrada Si Boro pudo, todos deberían poder y luego en No hay razas que se detesten o aborrezcan entre sí ¿No lo entienden???? y por tal motivo es ahí, cuando comienzan a fundamentar las malas reacciones de sus canes, cuando interior y mentalmente me voy "por ahí" hacia otro lugar y realmente no escucho más la sarta de palabras que usan para pretender apañar un mal comportamiento en el que un perro bien educado a tiempo nunca debe caer.

Por eso y por la autoridad que me confiere tener un perro que fue educado, en la exigencia de no permitir nada negativo para su relación con los demás perros y con las personas que se le acercaran, es que digo que no es admisible que se permitan ni uno ni dos comportamientos malos o reacciones fuera de lugar ya que esto habla de un dueño que no ha sabido imponerse, sin agresión claro pero imponerse al fin, sobre su perro para que éste aprenda y todo sea mejor para su vida y la de su amo.

Mi Boro, mi labrador y compañero de vida es PAZ, AMOR y BUENA PREDISPOSICIÓN para con todo el mundo animal y humano. Por eso lo amo cada día más y estoy tan orgulloso de Él.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Fotos, comentarios y mucho amor. ♥





Les dejo un par de fotos que comentaré para decirles una vez más el origen del sentimiento que se genera cada día entre mi Boro y yo.


Dos imágenes, desde distinto ángulo y proximidad, que lo pintan de cuerpo entero en carácter, forma de ser y ternura a mi dulce Boro.


Es un placer compartir mi vida con él y sé que es, a través del amor y la buena vibra que le da a la misma, como consigue que mi amor siga creciendo todo el tiempo, sin parar.


Yo trato de responder desde mi lugar con todo lo mejor de mi para que él sienta que estando conmigo nunca le va a faltar nada ni le va a pasar nada feo, y que será además el "Perrito Príncipe" de mi vida por siempre. ♥


lunes, 8 de agosto de 2011

GRACIAS BORO. Por vos fue que ayer viví este momento tan especial.

Quiero compartir en este blog Mi Boro y Yo una entrada que publiqué ayer en mi otro blog De todo como en Botica porque es algo que si bien no es específico de la relación “dueño-mascota” que tenemos con mi perro y que plasmo en cada entrada de este sitio, fue algo que viví gracias a él y que es digno de compartir en los dos por lo particular de lo que sucedió.

El domingo pasado a la tarde quedé conmovido con algo que viví en la calle y quiero compartirlo con todos ustedes. Esto pasó:

A través de mi perro, como puente de la situación que viví, pude tener un cimbronazo que me hizo volver a situarme en la senda de valorar realmente las cosas importantes de la vida.
Caminado a casa este domingo y después de haber dado un largo paseo dominical como el que semanalmente realizamos Boro y yo, mi mascota se adelanta unos metros y cuando llego adonde él estaba lo vi con una Sra., que suelo ver muy seguido y que vive en la calle mendigando y pidiendo la ayuda de todo el que pase por ahí, comiendo algo.
El tema es que Boro estaba comiendo un gran pedazo, algo así como la mitad, de un sándwich de matambre casero que la Sra. le había dado.
Yo sin saber que ella lo había compartido con mi perro le pedí disculpas (pensando que él se lo había robado) y ella me dijo que lo vio con hambre y que por eso le dio la mitad de su comida. Boro a todo esto ya se había comido ese regalo y estaba como loco con la mujer, festejándola y moviéndole la cola.
Enseguida pensé que hacer y aunque no sea lo más original o algo digno de contar le compré media docena de empanadas calentitas y cuando fui a llevárselas, ella le quiso dar una a Boro porque decía que lo veía con “carita de ganas”. Y sí, era cierto, ya que él estaba con ganas de sacarle una. Pero eso ya es otro tema.
Claro que no se lo permití y le agradecí su generosidad hasta que por fin la pude convencer de que no se la diera ya que insistía y parecía no querer entrar en razón.
Finalmente aceptó y se quedó, sonriendo, con las empanadas que comenzó a comer.

Conté la historia completa para mostrar algo. No que mi perro come todo lo que encuentre a su paso ó lo que le den cuando va por la calle, ni que yo le compré unas pocas empanadas a la Sra. en reposición de lo que mi perro le había comido. Sino para destacar y demostrar que la generosidad puede estar en todos lados sin importar el nivel cultural ó la clase social, ya que teniendo en cuenta a esta hermosa abuelita (es de edad avanzada o al menos eso aparenta) que vive en la indigencia, porque es así y no hay otra definición para puntualizar su estilo de vida, que compartió con mi perro, CON UN PERRO, parte de la poca comida que tenía no puedo dejar de sentir que puede aparecer en cualquier "alma que anda por la calle", definitivamente. Y yo ayer tuve la suerte de descubrirla ahí nomás, en una Sra. que suelo ver diariamente y que quizás nunca había reparado en ella realmente.

Es así. Cada día podemos tener la suerte (entiéndase desde el lado que lo planteo a este tema de la “suerte”) de vivir este tipo de experiencias que sin duda nos hacen poner los pies sobre la tierra si habíamos volado un poco, en nuestro inconformismo o desaliento diario, y valorar realmente lo que uno tiene, dándose cuenta de que todo lo demás (a nivel material), es en cierto punto un accesorio y que lo bueno y verdaderamente valioso está dentro de uno, en la forma en la que nos movemos y en las cosas nos nacen de adentro y que en definitiva nos definen como personas de bien, amén de tener un poco más o menos que los demás.

Si hay grandeza, poco importará el dinero, la riqueza y la ostentación para que se note en las personas.

Si hay grandeza aflorará de cada uno de nosotros como surgió de esta Sra. que protagoniza la historia que vivimos el domingo mi mascota y yo.