Mostrando entradas con la etiqueta responsabilidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta responsabilidad. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de junio de 2013

Lo asumí completamente.

Yo, al incorporar a Boro en mi vida particular, de todos los días, asumí que este hecho no significaría ésto sólo al principio de nuestra convivencia, dejándolo relegado luego a apremiantes y expeditivas bajadas cuando ya no me quedase otra cosa que tener que sacarlo; jugar un poco o simplemente estar con Él.
Yo asumí el hecho de incorporarlo y valorarlo como el nuevo integrante que llega a la familia y que aunque pase el tiempo no se convierte luego en un objeto o una cosa inanimada a la que no se le presta y dispensa la debida atención.
Lo asumí, lo incorporé y lo instauré en mi vida de manera definitiva desde ese día en que lo fui a buscar y le abrí las puertas de mi casa y de mi corazón.
Por eso salimos a pesar de que yo esté enfermo, cansado o sin ganas de hacerlo. Por eso jugamos aunque pocas ganas tenga yo de jugar y de estar arrojándole una pelota infinidad de veces para que Él vaya a recogerla y me la traiga nuevamente para seguir haciéndolo.
Por eso lo incluyo en todo aquello que se incluye a los integrante más cercanos y amados de la familia.
Por eso lo amo y ocupa un lugar de preferencia en mi corazón ya que no en vano le abrí las puerta del mismo al recibirlo en mi vida.
Por eso me preocupo por Él al nivel de velar por su integridad y salud física y espiritual, que radica en que tenga un cuerpo sano y una vida feliz, respectivamente.
Por eso digo que lo asumí y -agrego- completamente.
Porque mi Boro, mi perro, mi amigo, mi animal, mi compañía, mi compañero, mi guardián, es mucho más que todo eso; Él es para mi una parte más de mi.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Siempre me manejo igual.

Siempre recurro a lo mismo ante la agresión de algún perro de un/a dueño/a descuidado/a y en cierta forma imprudente, hacia mi perro; ya que cuando esto sucede, si la agresión llegó a concretarse ya sea en un parque, caminando por una vereda en la que nos cruzamos unos con otros, o donde sea, es porque no se previó (conociendo ambos dueños a sus respectivos perros) que se debían tomar precauciones (al momento de enfrentarse a otro animal) o al menos estar atento.
Yo, por mi parte y con lo afortunado que he sido al tener como compañero canino de vida a mi Boro, no debo tomar ninguna medida de seguridad extra, más que la de estar atento a ver como se desempeñan los perros que se acercan a Él y en todo caso, y si veo que están solos o con un/a dueño/a irresponsable (los calo enseguida -a los dueños- después de tanto tiempo de andar por ahí siempre con mi perro) encargarme yo de que mi perro no se acerque demasiado a ellos o si ya lo hizo, alejarlo cuidadosamente ya que hay un momento de acercamiento en el que hay que ser sumamente delicado con los movimientos (humanos) que se llevan adelante en la separación y alejamiento de perros que se han "encimado" más de la cuenta, esencialmente cuando uno de ellos está en tren de ataque, con o sin motivos.
Boro es un sol, un perro que brilla por su paz, su tranquilidad, su cero agresión y su buena onda con las personas y con los animales de todas las especies, incluidos los gatos; así que sé que de haber algún problema entre perros, si el mío es una de las partes intervinientes, es porque fue atacado de la nada y está tratando de zafar ya que prefiere abandonar la lucha y no seguir la desgastante y agresiva experiencia de la pelea. Y eso, me mata, me hace la persona (el dueño en este caso) más feliz del mundo.
Por eso, y retomando lo que comencé a decir al principio de este relato, siempre recurro a lo mismo ante la agresión de algún perro hacia Boro, que es a terminar lo más pronto y efectivamente posible la riña, no entrar en discusiones con quien lleva la responsabilidad del perro agresor, y sin mediar palabras de mi parte, o las mínimas necesarias y con una sonrisa, alejarme y alejarlo a mi perro de ese lugar que solo remite a algo negativo para mi Boro y para mí.
Por suerte, y dichosamente, para mi, yo siempre soy el dueño del perro pacífico. El dueño de Boro. El dueño de este sol.



miércoles, 18 de abril de 2012

Anteayer. Mal momento propio de perros y... amos.

El otro día, estando en una plaza y teniendo en cuenta que yo carezco del falso prurito sobre que las razas hacen que todos y cada uno de sus perros sean como el general de las razas dejan ver que son algunas de ellas, se acerca un ovejero alemán enorme, hermoso, de un manto (pelaje) espero y bien distribuido en sus colores y gama de manchas y de una elegancia absoluta y el resto de personas (todas mujeres en ese momento) se desesperaron y comenzaron a decir "¡Cuidado con ese perro!!" y "¿De quién es ese perro policía?".
Yo no hice caso y dejé que se acercara a Boro; acto seguido se olieron y ahí quedó todo.
Después de esto me relajé con respecto al hecho de que, de haber notado cierta agresividad en el ovejero alemán (porque sé que en mi Boro no existe agresividad alguna) hubiera quedado alerta para evitar cualquier incidente de este perro cuando se acercara a los otros (perros) que por ahí andaban en ese momento, y fue justo ahí cuando me dejé estar que al mirar para el lado de Boro veo que lo estaba arrinconando junto a una fuente a de agua (el ovejero alemán a mi Boro) con una postura intimidante y que mi perro, nada hacía ya a esta altura; ni responder mis llamados de acercarse adonde yo me encontraba (inútilmente e irresponsablemente lo llamaba ya que de hecho sé que en esos momentos cualquier movimiento en falso como querer abandonar el lugar que ocupa cada perro es motivo para que se desencadene la trifulca canina) y fue así que de un segundo a otro, creo que cuando Boro se dispuso a venir hacia donde yo estaba, el otro perro se abalanzó contra mi labrador y se armó la pelea.
Boro no pelea, no tiene agresividad y no anda buscando pleito nunca, jamás; pero en el caso de ser atacado, como ocurrió en ese momento, obviamente se defiende e intenta zafar de la lucha no sin demostrar bravura y valentía, por supuesto. Y debo decir que ésta fue una de las primeras, sino la primera, de las veces que se impuso y que lo vi defender su vida y porque no la mía ya que me encontraba a escasos metros de Él, con el arrojo y la nobleza de sólo sortear el embate y ante el menor indicio de poder frenar la pelea cuando el dueño (irresponsable dueño [un boludo en realidad] por dejar un perro que busca roña que ande suelto haciendo precisamente eso) pudo quitar a su perro del campo de batalla perruno, se alejó acercándose a mi, Él solito, por motu proprio.
El resultado concreto (que quedó) después de la riña provocada por el perro ovejero alemán, que debería haber estado mejor controlado por su dueño se plasmó en el collar de mi perro Boro que, producto de los ataques de este perro pleitero, se rompió.
En fin, uno de esos malos momentos a los que hago referencia entre otros tipos de momentos en la entrada Nuestros momentos de este mismo blog. También gajes del oficio de tener perros sí, pero no de los que mi Boro y yo estamos acostumbrados a experimentar ya que es nuestra filosofía canina y humana, respectivamente, la de evitar todo tipo de discordia y momentos agresivos en la vida de cada uno de nosotros y por acto reflejo en la vida de todos los demás, perros y humanos, también respectivamente e incluso de ambas partes con respecto a ambas partes también.

martes, 10 de abril de 2012

Nos acompañamos hasta en este tipo de cosas.

Me encanta acompañar a mi Boro en momentos en los que no cualquier amo acompañaría (quizás) a su mascota, y prueba de ello es esta entrada que muestra a Boro comenzando a comer su alimento balanceado, estando en Mar del Plata donde muchas veces y producto de la excitación y alteración que le produce estar en esta ciudad "con mar" paseando gran parte del día y por el simple hecho de cambiar de ambiente (de ciudad) y de lugar, se muestra un poco haragán para comer al principio.
Por eso, y porque ahora está comiendo y a mi me parece muy bien que lo haga, aprovechando que lo hace me quedo a su lado (escribiendo esta entrada en mi BlackBerry que seguramente será publicada a nuestro regreso a Buenos Aires, durante la semana) ya que ante la menor distracción o ruido extraño que se dé en este momento "el perrito" deja de comer y, la verdad, pretendo que se termine su ración diaria, de la noche; y teniéndome a su lado sé que va a comer tranquilo y cumplirá mi cometido.

¡¡Nos acompañamos hasta en este tipo de cosas con Boro!!! ¿¿Lo pueden creer???

sábado, 31 de marzo de 2012

Bueno y educado, en esencia.

A veces me pongo a hablar con algunos dueños y algunas dueñas de perros y perras con los y las que ocasionalmente me encuentro en las plazas que frecuento con mi perro Boro y todos y todas, salvo excepciones, hablan maravillas de sus mascotas pero en algún momento y con diferentes justificativos, que para mi no existen ya que lo importante del mensaje es lo principal del mismo, hacen referencia a alguna reacción que sus animales suelen tener con algún perro específico o en alguna situación específica.
Listo. La idea principal de este mensaje es que a los perros en cuestión en algunos momentos se les salta la térmica y reaccionan. No hay fundamentos, como detallo y profundizo primero en mi entrada Si Boro pudo, todos deberían poder y luego en No hay razas que se detesten o aborrezcan entre sí ¿No lo entienden???? y por tal motivo es ahí, cuando comienzan a fundamentar las malas reacciones de sus canes, cuando interior y mentalmente me voy "por ahí" hacia otro lugar y realmente no escucho más la sarta de palabras que usan para pretender apañar un mal comportamiento en el que un perro bien educado a tiempo nunca debe caer.

Por eso y por la autoridad que me confiere tener un perro que fue educado, en la exigencia de no permitir nada negativo para su relación con los demás perros y con las personas que se le acercaran, es que digo que no es admisible que se permitan ni uno ni dos comportamientos malos o reacciones fuera de lugar ya que esto habla de un dueño que no ha sabido imponerse, sin agresión claro pero imponerse al fin, sobre su perro para que éste aprenda y todo sea mejor para su vida y la de su amo.

Mi Boro, mi labrador y compañero de vida es PAZ, AMOR y BUENA PREDISPOSICIÓN para con todo el mundo animal y humano. Por eso lo amo cada día más y estoy tan orgulloso de Él.

sábado, 25 de febrero de 2012

Gratas sorpresas.


Siempre me traen a mi blog momentos que me hacen sentir sumamente feliz de tenerlo a Boro en mi vida, a mi lado.
Cada día me sorprende con alguna cosa nueva y en eso está la magia de tener una mascota formando parte íntegra y total de la vida de su dueño y su familia.
Es tan inteligente y educado que a veces me sorprendo encontrándome frente a distintas situaciones que me dejan algo así como emocionado y feliz ante las reacciones que mi perro adopta frente a determinados momentos que él vive y que como siempre sucede, yo vivo también por estar al lado de él.
Tres bastarán para que me entiendan de que hablo.
La primera es algo que ya ha hecho en varias oportunidades pero siempre bajo mi mirada y control y cuando lo hace sólo porque yo voy descuidado o prestando atención a otra cosa es ahí donde me sorprendo gratamente y quedo satisfecho con mi perro. El tema: pasa caminando al lado de gatos bebés, que por ser chiquitos ni se van corriendo y él, Boro, como si nada, pero nada de nada; ni repara en ellos. Lo mismo sucede frente a gatos grandes como los que están en una esquina cercana a casa por ejemplo, y que ya de verlo pasar y saber que no es peligro para ellos se quedan tranquilamente cuando Boro pasa por ahí. Bueno, esta es la primera de las novedades que me dejan orgulloso por mi mascota.
Otra es que una vez, dos en realidad y las dos reaccionó de igual manera lo que corroboró en mi que ya tiene internalizada esa forma de reaccionar, se dió cuando me entretuve mirando algo en una vidriera de librerías que me pueden y quiero ver (y comprar) todo lo que veo expuesto, y Boro siguió caminando unos metros más hasta la esquina encontrándose enfrente con varios perros que estaban al otro lado de la calle con sus dueños esperando a cruzar porque estaba el semáforo en verde. Y cuando yo me doy cuenta lo veo esperándome pero mirando entusiasmado a sus perritos vecinos de vereda, moviéndoles la cola, pero quedándose (repito) de todos modos en su vereda y no cruzando. Dos sensaciones pasaron por mi: terror primero ya que entre Boro y los perritos de enfrente pasaban autos y colectivos; y satisfacción luego, por comprobar que Boro sabe manejarse (siempre conmigo, obvio) de acuerdo a los parámetros y educación recibidos desde cachorro por mi.
Una tercera situación es similar a la primera pero vale la pena comentarla ya que hace referencia a que mi Boro responde ante cualquier personaje (animalito) que sea el protagionista de la situación y fue cuando él iba caminando adelante mío y al pasar por al lado de un pajarito que estaba herido (no podía volar al menos) siguió muy campante como si nada, lo que da como resultado que no sólo deja tranquilos a los gatos que estén cerca suyo sino a todos los animalitos que no son de su misma especie, ya que si ve a un perro ahí sí que no lo evita e intenta acercarse a jugar, siempre que esté en la misma vereda, claro; ya que como acabo de comentar nunca cruza si yo no cruzo o no lo autorizo.
Esto es lo que quería contarles en esta entrada; algo que, repito, me enorgullece, me llena de felicidad, me colma de amor y me (nos) consolida en esta hermosa relación de dueño-mascota que cada día se ve fortalecida y definitivamente instalada entre Mi Boro y Yo.

domingo, 13 de noviembre de 2011

No hay razas que se detesten o aborrezcan entre sí. ¿No lo entienden????

Hay un tema puntual que voy a tocar en esta entrada y que si bien ya fue tratado dentro de la entrada SI BORO PUDO, TODOS DEBERíAN PODER ahora lo haré expresamente para dar por terminado este punto de falacia sobre la actitud de algunos perros hacia otros.
El tema en cuestión es que no debemos admitir bajo ningún punto de vista el discurso amparante de algunos dueños cuando se justifican expresando que sus perros "tienen un problema" con todos los animales de "tal o cual" raza.
Bien. El tema es que sobre el amplísimo universo de perros que se albergan dentro de cada raza y más aún, dentro de todo tipo de perros que existen en el mundo no se puede delimitar la supuesta mala predisposición de un perro "X" hacia otro porque sea de una u otra raza. De ningún modo es aceptable este razonamiento.
No, cuando el propietario de un animal de esta especie alega que su perro es agresivo con perros de una raza porque (generalmente) "de cachorro" lo atacó "uno de ese tipo" y de ahí en adelante no los puede ni ver.
Jajaja!!! Por favor, en lo que es capaz de caer la gente para sanear actitudes y comportamientos de sus mascotas, mal educadas por ellos, sus dueños!!!!
Un perro no va a distinguir entre animales de una raza u otra para escoger conscientemente su desprecio por todos los de una de ellas. Esto es así y no hay otra explicación.
En todo caso, un perro puede tener cierto recelo hacia otro perro específico, que puede ver diariamente en sus paseos por el barrio o que conoce de una plaza, y con el cual alguna vez tuvo un altercado en el que haya salido perdiendo en la pelea en cuestión. Ahí sí opera dentro del instinto del perro y su memoria algo que podría ser voluntariamente ejercido en su accionar sobre diferentes tipos de situaciones vividas. Y aclaro que uso la palabra memoria (canina) aplicándola a la capacidad de poder tener un recuerdo o sensación que lo prevenga de volver a hacer algo que en el pasado le resultó una fea experiencia.

Como ejemplo, por mi parte, vale comentarles que a Boro, mi perro y rey de este blog, lo han mordido en diferentes momentos de su vida 3 caniches, de blancos rulos los 3, lastimándolo y provocándole heridas que tuvieron que ser suturadas por un médico veterinario, como corresponde, y es el día de hoy que si mi perro ve a 1, 2 o más caniches se acerca moviéndoles la cola para jugar como lo hace cuando ve a cualquier perro de otra raza (o no) que pase por su lado.
Es así, la educación constante, repetida y eficazmente ejercida sobre el animal es el motor para que un perro viva diferentes situaciones a lo largo de su vida saliendo airoso de cada una de ellas y no repitiendo ni sumando esas experiencias a un bagaje de cosas negativas que repercutan sobre su personalidad, desempeño y trato con los demás perros y resto de los animales.

Quiero dar por cerrado este tema y espero que la gente sea más inteligente y menos predecible cuando intenta hacer quedar a su mascota, en realidad mal educada, como un pobrecito animal que producto de traumáticas experiencias pasadas ha desarrollado un mecanismo de autodefensa por sobre otros perros y por eso "no agrede, sino que se defiende".

Todo perro es bueno y si se lo educa bien, mejor.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Esos ojos...



Cuando miro a Boro a los ojos veo reflejado en ellos su grandeza y la de las mascotas y los animales en general. Me alegra, me reconforta y me hace muy bien sentir que esa vida tan simple si se quiere, y sin mayores aspiraciones que la de ser feliz y hacer feliz a quienes la rodean esté dedicada a mi y sea yo el principal motivo de su felicidad.
Dicen también que las mascotas reflejan mucho de sus amos y de lo que han ido absorbiendo de ellos y es por este motivo que me hace doblemente feliz ver en que se ha transformado mi perro y como se "ha formado" en su educación y los hábitos que fueron inculcados y enseñados por mi con paciencia y sobre todo con amor.
Boro es entonces un perrito que, producto de todo lo que ve en mi y yo le he enseñado, se mueve y transmite su paz y bondad innatas y, además de dar "cero" muestras de agresividad tanto hacia los demás perros como hacia las personas que se encuentran con él, va por la vida generando buenos momentos y dando su amor a todos los que se le acerquen.
Me hace sentir tan orgulloso ver a Boro y la clase de animal que es que puedo presumir y creer que tan mal no me muevo en la vida y que he podido plasmar en mi mascota mucho de mi forma de ser.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Si Boro pudo, todos deberían poder.

A mi no me vengan con eso de que "mi perro es agresivo porque de chiquito lo mordieron", o "una vez lo agarró un perro más grande que él y desde entonces se pone como loco cuando se le acercan otros perros" o con ese argumento tan trillado ya de "es un cascarrabias", porque la verdad eso no es ni debe ser así ya que los perros que reaccionan mal ante determinadas situaciones que implican relacionarse con otros seres de su misma especie actúan así porque no han sido debidamente educados en su momento.
Boro, por ejemplo, que ha sido correctamente educado -si lo conocieran podrían dar fe de lo que digo- es un animal que si bien ha reaccionado alguna vez de mala manera en diferentes situaciones, luego y producto de habérsele impuesto la corrección necesaria, ha modificado su actitud para ya nunca más ponerla en evidencia ante iguales situaciones vividas después.
Otra cosa que tampoco sirve como fundamento para apañar malos comportamientos de la especie canina es cuando las personas dicen que el perro tiene en el instinto ese proceder con respecto de los gatos, por ejemplo, que se le cruzan en su camino. Proceder "cuasi asesino" podríamos decir el que se ve en gran parte de perros que van caminado con sus dueños cuando por delante de ellos se aparece un felino.
Bueno, el tema es que a Boro cuando va caminado por la vereda, o se encuentra en una plaza o en un parque, se le puede cruzar un gato, dos gatos y hasta una pandilla entera de gatos que él ni se inmuta. ¿Por qué? Porque una vez (o dos o tres veces, no recuerdo) cuando esto ocurrió yo me impuse y con un enojo de mi parte y una clara demostración de que lo que estaba haciendo en ese momento estaba mal él entendió lo que yo quería hacerle saber, lo incorporó en su estructura de aprendizaje y nunca más lo repitió.
Hay momentos para todo, para el aprendizaje y para el cariño; cosas que van por diferentes canales pero que pueden intercalarse una con otra ya que mientras más se le enseña y el can asimila y aprende es ahí cuando, en recompensa por lo que está sucediendo, hay que introducir felicitaciones y abrazos y mucho alboroto para demostrarle que está bien la respuesta que estamos obteniendo de su parte y de esta forma acelerar el proceso de aprendizaje y fijación de lo que queremos que nuestro amigo animal aprenda.
Hay momento para todo decía, es cierto, y el tiempo de cachorro es el ideal para enseñar a nuestras animales a que se comporten como es debido cuando sean grandes aunque, si bien puede requerir de más tiempo, en la adultez también pueden aprender nuevas cosas nuestros queridos perros.

Así que doy por desterradas las teorías que de una forma u otra justifican los horribles e indeseables comportamientos de los perros. Comportamientos que no tienen que ver con el animal sino, pura y exclusivamente, con su dueño, aquella persona responsable de darle una buena calidad de vida al perro y también a todos los que puedan a llegar a relacionarse e interactuar con él en diferentes momentos, ya sean otros perros, diferentes animales o nosotros, los humanos.

domingo, 24 de julio de 2011

Soy un dueño feliz, pero ante todo un dueño responsable.

Es mucho lo que me da mi perro Boro, tanto que decidí hacer este blog para compartir con quienes lean alguna de estas entradas las cosas que voy viviendo a diario junto a él.
Somos muy compañeros al margen de respetarse nuestra relación de amo-mascota. Eso estuvo claro desde el principio.
De hecho leí, averigüe mucho e investigué por varios canales de información acerca del hecho de tener una mascota, como educarla, y como lograr hacer que en la convivencia diaria, la vida sea placentera tanto para el animal como para su dueño; ya que esa es la base de la relación entre los hombres y sus animales domésticos.
Que lo amo, lo amo de acá a la China como se dice comúnmente, pero eso no quiere decir que no se establezca entre nosotros una jerarquía que se respeta sin ninguna contemplación y que es la que ha hecho que podamos interactuar entre nosotros y a la vez con los demás; lo que hace que quien se encuentre con Boro y conmigo, siempre, pero siempre, siempre me diga: "¡Qué hermoso perro!!!" haciendo alusión a su belleza y porte, claro (de eso no hay dudas), pero también a la forma en la que él se comporta y se mueve con respecto a otros perros y otras personas diferentes a mi, su dueño.

Por esto y por muchas cosas más que deben verse reflejadas en las entradas de este blog, en las existentes y en las que vendrán, es que me siento muy orgulloso y feliz de tener este Labrador como mascota ya que significa tanto para mi que siento que, si bien tuve ganas de tener un perrito mucho tiempo antes de cumplir y llevar a cabo mi deseo, creo que es éste el momento de mi vida en el que realmente lo necesitaba y en el que he logrado valorar como corresponde el hecho de tener una mascota. Es este el momento en el que, tanto el perro como yo, nos merecíamos estar juntos.

SIMPLE: SOY INMENSAMENTE FELIZ DE TENER A UN PERRO FIEL, AMIGO Y COMPAÑERO AL LADO MíO TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA!!! AMO A MI MASCOTA!!! AMO A BORO!!!