miércoles, 7 de noviembre de 2012

Tengo el gusto.

Como lo hago frecuentemente, como me nace a cada momento, como deseo expresarlo a continuación y como mejor me sale siempre, tengo el gusto de contarles que a este perro, llamado Boro, que ven en la foto:



¡¡¡¡LO AMO!!!!

martes, 6 de noviembre de 2012

Este amor.

Este amor 
tan puro, 
informal, 
animal, 
y a la vez tan fuerte, 
nos une 
en un tiempo
y forma 
justos y exactos 
para hacernos felices 
a los dos
por igual.

lunes, 5 de noviembre de 2012

viernes, 2 de noviembre de 2012

Lo sabemos.

Sabemos desde el primer día que comenzamos a convivir, al menos eso supongo aunque se haya dado al principio inconscientemente para luego hacerse efectivo y presente en cada momento de nuestro hermoso vínculo a medida que pasó el tiempo, que estamos ligados muy afectivamente desde ese primer momento en cada cosa que hacemos y nos pasa; y que así será por siempre mientras los dos estemos juntos compartiendo, disfrutando y celebrando emocionados, a cada paso, el hecho de habernos encontrado.

jueves, 1 de noviembre de 2012

¿Lo estaré haciendo bien?

Hago mucho por Boro, lo sé, pero a veces también sé que quizás no sea suficiente, en respuesta a todo lo que Él me da y, a su manera, hace por mí.
Es cierto que uno siempre va a pensar que puede dar un poco más en lo que hace en los diferentes aspectos de la vida, pero como hay algunos (aspectos de la vida) en donde la otra parte puede hacernos saber expresamente si alcanza o no con nuestro accionar -cosa que no ocurre con los animales- es más natural que se experimente esta sensación cuando se refiere a los perros, como en el caso de Boro por ejemplo, que no pueden darnos una respuesta concreta para saber si realmente cumplimos o no con sus expectativas.
Expectativas que seguramente no son rebuscadas ni complejas sino puramente afectivas, ya que es sabido que los animales no esperan más que un cariño, atención y amor, mucho amor a cambio de todo; y nada más.
Por eso cuando llega a mi esta sensación sólo dejo que se aleje, así como ha llegado, sabiendo que por todo lo comentado anteriormente es aceptable que algo así pase en mi interior.
Yo lo amo a Boro y quiero y hago lo mejor para Él. También creo saber que Él lo sabe, lo entiende y lo vive estando a mi lado.

domingo, 28 de octubre de 2012

Ubicado preferencialmente.

Me he dado cuenta, a medida que he avanzado en mi vida junto a Boro, que Él ha venido a representar mucho más que una simple compañía, como la que en general representa la de un animal que se incorpora a la vida de una familia, pareja, o persona.
Boro ha cobrado principal importancia en esos momentos en donde todo lo que se tiene junto a uno (eso mismo que uno quiere y disfruta tener) se estima y valora más allá de cualquier otra cosa de una manera puramente emocional que suele ser la que más se graba e instala en el corazón, ya que el "tenerse" y poder corroborarlo conmociona emocionalmente, valga la redundancia.
Ya nada podría hacerlo descender en la escala de mis afectos, está ubicado ahí, protagonista, y con peso firme ganándose el lugar con su sola existencia y presencia a mi lado.

jueves, 25 de octubre de 2012

Boro merece lo mejor de mí.

A veces, sin darme cuenta, me encuentro pensando en cosas que van más allá del aquí y ahora, cosas más amplias y grandes de lo diario y cotidiano que implica mi vida (como la vida de todos los días de las personas); y es ahí donde encuentro que en esos pensamientos, que muchas veces pueden transformarse en balances de tanto ir y venir atravesando ítems de lo ya vivido y de lo futuro, entra mi compañero animal, ese que ya a esta altura todos ustedes conocen muy bien, llamado Boro.
Es que Boro vino a mi vida (porque yo lo fui a buscar) y en el devenir de los días compartidos hemos ido creando un vínculo que trascendió la simple convivencia de una persona con su animal ya que al estar los dos aprendiendo a llevar una vida juntos, respetándonos, entendiéndonos y dándonos lo que cada uno necesita del otro sin necesidad de pedirlo, construimos esta valiosa relación en la que cada uno es indispensable e irremplazable para el otro.
Somos muy unidos, es cierto, y en cada elección que hago y en la cual lo incluyo como factor determinante del resultado final de la misma, caigo en la cuenta de que siempre puedo quedarme tranquilo, relajado y satisfecho conmigo mismo (y con Él también) por el simple motivo de darme cuenta de que no he traído un animal a mi casa para luego no hacerme responsable por él y dejarlo a cada momento aquí y allá, sencillamente por no poder hacerme cargo.
Boro merece lo mejor de mí, en el trato recibido, en los cuidados dispensados y en el terreno de lo afectivo; y yo sé que siempre obtendré a cambio lo más grande y hermoso que este ser puede darme continuamente: su compañía, fidelidad y amor absolutos.
Lo quiero tanto y nunca pensé que podía llegar a embellecer tanto mi vida con su llegada.

lunes, 22 de octubre de 2012

¿Sobrevaloración? ¿Y cómo sería eso?

Están los que podrán pensar que sobrevalúo o considero en demasía a mi Boro, 
pero después de todo: 
¿Qué sería sobrevaluar 
el amor que se siente 
por un integrante 
de la familia, 
aunque esa familia sea 
tan sólo de 2 integrantes, 
mi Boro y yo?

domingo, 21 de octubre de 2012

Es hermoso amar así.

Puedo asegurar que revalorizo el amor animal dicho más particularmente, hacia Boro, en los momentos en los que me siento desacompañado de la parte humana que hace a mi entorno más próximo en esta etapa de mi vida.
Es un hecho que revalorizarlo en momentos así es una obviedad ya que en feos y tristes episodios uno intenta aferrarse a lo que más precia y valora y es obvio que aquello que aparece inmediatamente, y siempre, será valorado de esta forma; más puedo asegurar también que en todo momento aprecio esta valoración hacia mi compañero animal porque lo considero mi sol, mi afecto más puro e inseparable y mi tesoro invaluable, aquel que no cambiaría ni dejaría, jamás, por nada del mundo.
Es hermoso amar así, en la pureza de estos vínculos. Tanto o más del hecho de ser amadísimo también a cambio, por supuesto.

jueves, 18 de octubre de 2012

Premio Nobel de la Paz para Boro.

Podría decir que mi perro es tan noble, tan bueno (bondadoso en serio con animales y personas) y tan sereno que debería ser candidato merecedor al Premio Nobel de la Paz Canino. Si existiera, claro.

martes, 16 de octubre de 2012

Lo asumo.

Cuando pensaba que Boro no iba a inundar cada aspecto de mi vida con su presencia y su propia vida estaba restando importancia al hecho de incorporar un compañero de vida, animal, y todo lo que esto significa para quien lo lleva a cabo y para el compañero (animal) en cuestión que se elige.
Así fue que Boro llegó a mi vida y si bien al principio me jacté de que era solo un perro y nada más dando por seguro, es más por segurísimo, que nunca caería en las redes de valorarlo de otra forma, puedo decir que al día de hoy me doy cuenta que esa intención manifestada, y quizás sostenida con convicción por ese entonces, se ha visto modificada por un total cariño y una absoluta pertenencia que nos marca y une recíprocamente; ya ni sé desde que momento específico de la creación, mantenimiento y alimentación de nuestro vínculo.
Por eso: me equivoqué al principio con respecto a este tema y lo asumo y comento feliz y campante, ahora.
Boro es mi compañero de vida animal. Lo adoro y siento que junto a Él todo es más feliz en mi vida.
¡¡Vaya si me había equivocado!!