Trying to be Happy.
ES TAN LINDO COMPARTIR LA VIDA CON UN PERRO QUE QUIERO TRANSMITIR LA DICHA DE COMPARTIR LA MÍA CON ÉL.
martes, 11 de junio de 2013
lunes, 10 de junio de 2013
Compartiendo algo más de nuestra intimidad.
No siempre tenemos, o mejor dicho tengo yo, algo que mirar en la tele o ganas (y tiempo) de ver alguna película, escuchar algo de música, o salir a la calle; por eso hay algo que aprendí -y debo aclarar que me ayudó mucho a asimilarlo en mi vida el hecho de tenerlo a Boro a mi lado- que consiste en poder disfrutar del silencio y de la relajación natural que de éste se desprende, pudiendo conectarnos los dos, Mi Boro y Yo, con lo que queramos; recargándonos de lo mejor de cada uno y de nosotros mismos, para seguir luego en la vida diaria y común de cada día, aferrándonos a estos momentos únicos, por la paz y las buenas sensaciones que de ellos nos quedan, como un motor y un bálsamo para el quehacer cotidiano que nos toca vivir luego diariamente.
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domingo, 9 de junio de 2013
Lo asumí completamente.
Yo, al incorporar a Boro en mi vida particular, de todos los días, asumí que este hecho no significaría ésto sólo al principio de nuestra convivencia, dejándolo relegado luego a apremiantes y expeditivas bajadas cuando ya no me quedase otra cosa que tener que sacarlo; jugar un poco o simplemente estar con Él.
Yo asumí el hecho de incorporarlo y valorarlo como el nuevo integrante que llega a la familia y que aunque pase el tiempo no se convierte luego en un objeto o una cosa inanimada a la que no se le presta y dispensa la debida atención.
Lo asumí, lo incorporé y lo instauré en mi vida de manera definitiva desde ese día en que lo fui a buscar y le abrí las puertas de mi casa y de mi corazón.
Por eso salimos a pesar de que yo esté enfermo, cansado o sin ganas de hacerlo. Por eso jugamos aunque pocas ganas tenga yo de jugar y de estar arrojándole una pelota infinidad de veces para que Él vaya a recogerla y me la traiga nuevamente para seguir haciéndolo.
Por eso lo incluyo en todo aquello que se incluye a los integrante más cercanos y amados de la familia.
Por eso lo amo y ocupa un lugar de preferencia en mi corazón ya que no en vano le abrí las puerta del mismo al recibirlo en mi vida.
Por eso me preocupo por Él al nivel de velar por su integridad y salud física y espiritual, que radica en que tenga un cuerpo sano y una vida feliz, respectivamente.
Por eso digo que lo asumí y -agrego- completamente.
Porque mi Boro, mi perro, mi amigo, mi animal, mi compañía, mi compañero, mi guardián, es mucho más que todo eso; Él es para mi una parte más de mi.
sábado, 8 de junio de 2013
Mientras tanto.
Cuando llego de la calle, mientras me siento a tomar algo caliente -por éstos días de otoño- mi Toto, que seguramente estuvo esperando mi regreso todo el lapso de tiempo que permanecí fuera de casa sin Él, se tira a mi lado, me mira, celebra con su postura que yo me encuentre nuevamente en casa a su lado, y simplemente me ama de esa forma, y a su manera.
A veces pienso que nadie estaría ni se sentiría solo si todas las personas reparasen en estas absolutas compañías que podemos tener a nuestro alcance sin ningún tipo de impedimento todos los seres humanos.
Te amo Boro. Sos la dulzura que vino a cambiar el sabor de mis días. Gracias.
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viernes, 7 de junio de 2013
En movimiento.
El movimiento de su cola es felicidad.
Estar en el parque significa para Él felicidad.
Boro es felicidad.
jueves, 6 de junio de 2013
Al entrar a casa.
Así se desploma y se queda mirando hacia la puerta del balcón francés una vez que entramos a casa, luego de cualquiera de sus salidas y cuando sabe (al menos eso imagino yo) que tiene por delante un par de horas en las que -sólo o conmigo- deberá quedarse en el depto., hasta que llegue el momento de salir nuevamente a la calle; como lo hace unas tres o cuatro veces al día.
¿Resignación? Nooooo. Relax.
miércoles, 5 de junio de 2013
Nueva amiguita.
Ya les he comentado acerca del amor que le tiene Boro a cada uno de sus animalitos de peluche, motivo por el cual regalarle uno, cualquiera sea, significa en quien lo hace, un verdadero placer porque Él lo sabe valorar de manera explícita haciendo que uno jamás sienta que le hizo un obsequio en vano.
Los adora; tanto es así que también ha sido tema principal de varias entradas de este blog el mostrarlo con alguno de los que forman parte de su extensa, variada, ya raída en algunos casos, y estimada colección de queridos juguetes.
Hoy la protagonista de esta publicación es Lulú, su vaquita, y Él por supuesto; ya que Boro es y será siempre el indiscutible personaje principal de cada una de las publicaciones de éste blog, el suyo, Mi Boro y Yo.
martes, 4 de junio de 2013
Lo tiene.
Tiene un berretín con los canastos, cajas, y demás pertenencias que sacan a la calle y a la vereda las personas que trabajan en los supermercados chinos del barrio; tanto que no puede dejar de acercarse y oler e investigar todos y cada uno de ellos cada vez que pase frente a algún establecimiento de este estilo y encuentre algún objeto de este tipo.
Antes, alguna que otra vez, pudo haber marcado (léase meado [léase a su vez orinado]) el lugar y objeto en cuestión, pero ahora, y luego de haberle hecho entender que no había motivo para provocar de gusto el hecho de que algún chino saliera enojado después de pescarlo en tal empresa urinaria, entendió y sólo se acerca, huele, y continúa su camino junto a mi.
En fin, un adorable, hermoso y obediente perro. Todo Él. Y todo lo que hace y tiene que ver con su vida y su forma de ser.lunes, 3 de junio de 2013
Domingo y lo que quedaba del día.
Boro tirado en el piso de casa y yo apoyado en la mesa que está frente a la ventana, porque: ¿había otra cosa que podamos hacer un día domingo de otoño, con frío y nublado como era el del día de la fotografía en cuestión cuando ya habíamos bajado, salido y hecho varias cosas y no quedaba otra que transcurrir lo que quedase del día, relajados y tranquilos?
Sólo relajarse y estar...
domingo, 2 de junio de 2013
sábado, 1 de junio de 2013
Días nubosos.
Durante el otoño y ni hablar durante el invierno la mayoría de las tardes que hacemos las bajadas largas para que Boro camine y ande más que en las dos o tres restantes que tiene cada día, solemos hacerlo con días que no ofrecen nada de sol durante la jornada y que con suerte se quedan en eso no transformándose en días con lluvias como también suele ocurrir durante estas épocas del año, más que en sus opuestas la primavera y el verano.
Lo cierto es que salimos siempre de todos modos porque Toto no puede dejar de dar su vuelta y paseo vespertino, que tanto espera y disfruta.
Y es en este tipo de salidas, las de este tipo de días, cuando andamos sí, pero no tanto, o al menos no con tanto brío, como en las de días más soleados.
Por eso aquí nos ven en uno de esos días nubosos donde la única luz y claridad que podíamos encontrar en ese atardecer que comenzaba a tener lugar en el momento de la toma radicaba en la poca claridad que ese cielo encapotado -posterior a una lluvia potente que había caído horas antes y que quizás podía volver a repetirse- que oficiaba de manto en nuestro recorrido por algunas calles de nuestra ciudad y precisamente en ese instante de nuestro reposo en un banco de la plaza, nos daba.
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